Última actualización: 10:46 / Miércoles, 12 Agosto 2015
Expertos del Instituto Aviva

La reducción del saldo del Fondo de Reserva durante los años de crisis no debería ser motivo de alarma

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La reducción del saldo del Fondo de Reserva durante los años de crisis no debería ser motivo de alarma
  • No debería confundirse de ninguna manera el posible agotamiento del Fondo de Reserva con la quiebra del sistema de pensiones públicas: las pensiones no se pagan con el Fondo de Reserva sino con las cotizaciones corrientes
  • Eso sí: la rápida reducción del saldo del FR durante los últimos años nos está dando un mensaje de alerta sobre la necesidad de mantenernos vigilantes en relación con la sostenibilidad a largo plazo del sistema de pensiones

El Foro de Expertos del Instituto Aviva se ha reunido para analizar la evolución del Fondo de Reserva de la Seguridad Social en España, a raíz del eco que han tenido en diversos foros y medios de comunicación las decisiones del Gobierno de hacer disposiciones de efectivo en los últimos años. Como conclusiones principales de su reunión, el Foro de Expertos sostiene que el Fondo de Reserva está cumpliendo la función para la que fue diseñado y, por tanto, la reducción de su saldo durante la crisis actual no debería ser motivo de alarma, ni anuncia una inminente quiebra del sistema de la Seguridad Social en España.

Sin embargo, apunta que este fenómeno debe verse como un mensaje de alerta sobre la necesidad de mantenernos vigilantes sobre la sostenibilidad a largo plazo del sistema. Y es que, aunque la última reforma de las pensiones ayudará a reajustar los déficits del sistema, el Foro anima a que se considere una refundación del Pacto de Toledo en función del nuevo contexto actual.

El Foro de Expertos ha realizado el siguiente análisis de la situación actual. El Fondo de Reserva (FR) fue impulsado por el Pacto de Toledo y las reservas en el nivel contributivo del mismo están para atenuar los efectos de los ciclos económicos. El FR, por tanto, se diseña como un fondo de estabilización anticíclico que tiene como función la de complementar los ingresos del sistema durante períodos recesivos. Nunca se ha pretendido que el FR fuese un verdadero fondo de capitalización de los compromisos futuros de pensiones del sistema público español. Por otra parte, sí se esperaba que el FR ofreciese un cierto colchón para implementar de una forma suave las reformas necesarias para asegurar la sostenibilidad del sistema a largo plazo, dicen los expertos.

Y concluyen que el FR está sirviendo para la función para la que fue diseñado. "Está complementando unos ingresos por cotizaciones que se han visto afectados por la crisis mientras van entrando en vigor las dos últimas reformas del sistema", dicen. Advierten de que no debería confundirse de ninguna manera el posible agotamiento del FR con la quiebra del sistema de pensiones públicas: las pensiones no se pagan con el Fondo de Reserva sino con las cotizaciones corrientes, y si éstas fuesen puntualmente insuficientes en algún momento, existen mecanismos de financiación alternativos al Fondo de Reserva, incluyendo préstamos y aportaciones estatales.

La rápida reducción del saldo del FR durante los últimos años nos está dando un mensaje de alerta sobre la necesidad de mantenernos vigilantes en relación con la sostenibilidad a largo plazo del sistema de pensiones.

La reforma de 2013, centrada en la implantación del Índice de Revalorización del sistema de Pensiones y el Factor de Sostenibilidad, ayudará a que los déficits producidos por la transición demográfica debido a la longevidad de la población se vean reducidos. Sin embargo, no será hasta dentro de unos años cuando este ajuste demuestre su completa efectividad.

Según explica Guillermo de la Dehesa, presidente del Foro de Expertos del Instituto Aviva, “las últimas reformas de las pensiones han abierto en nuestro país un panorama propicio para la renovación del compromiso que dio lugar en su momento al Pacto de Toledo. En el vigésimo aniversario de este acuerdo, alentamos a que se considere su refundación sobre las nuevas bases ya que el contexto demográfico, social y económico actual es completamente diferente al de 1995”.

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