Los reguladores examinan cada vez más cómo operan en la práctica la gobernanza y la delegación, utilizando datos de mayor calidad y una supervisión in situ más visible para impulsar acciones de supervisión específicas. Por ello, el tema central de la actualización del tercer trimestre de Carne Group apunta a cómo se está impulsando a las empresas hacia unos modelos más resilientes de delegación y estructuración de fondos, mediante una supervisión «inteligente» que utiliza datos normalizados y de alta calidad para detectar problemas a tiempo en lugar de a posteriori.
En el informe, la firma analiza la revisión del marco de delegación del Banco Central de Irlanda y la creciente expectativa de que la gobernanza se evaluará por cómo funciona bajo estrés, no solo sobre el papel. Además del esfuerzo continuo de la ESMA por la armonización de la información, el trabajo reciente de la CSSF sobre conflictos de intereses, el potencial de los compartimentos de responsabilidad segregada en fondos no regulados y la propuesta de la Autoridad de Conducta Financiera (FCA) para el nuevo marco de gestión de activos del Reino Unido.
Revisión del marco de delegación del CBI
La revisión de la delegación del Banco Central de Irlanda (CBI, por sus siglas en inglés) de julio de 2026 marca una evolución importante en las expectativas regulatorias, más que un desafío al modelo de delegación en sí. Concluye que la delegación sigue siendo fundamental para la industria europea de fondos. El asunto más amplio que trata tiene que ver con la eficacia con la que opera la gobernanza en la práctica, en lugar de simplemente qué estructuras existen. Para las gestoras y los delegados, esto significa un mayor énfasis en la supervisión demostrable, la rendición de cuentas y la resiliencia.
La gobernanza eficaz depende cada vez más de factores como la información oportuna, fiable y conectada. Es por ello que el Banco Central identificó los sistemas fragmentados, las conciliaciones manuales y la débil planificación de contingencias como áreas de mejoras. Lo que buscan con esto es priorizar la calidad antes que la cantidad; es decir “mejores datos” frente a “más datos”. Si las empresas recopilan información de forma inteligente y la conectan de forma eficaz, pueden identificar áreas de riesgo sin crear niveles innecesarios de presentación de informes. Por lo tanto, pueden escalar su negocio y ser supervisores mucho más eficaces de los delegados.
ESMA impulsa la convergencia supervisora
La ESMA sigue impulsando la convergencia supervisora y la armonización de la presentación de información, en particular a través de las nuevas normas de información de UCITS, que se esperan para otoño. Estas requerirán información más detallada sobre liquidez, gestión de riesgos, acuerdos de delegación y mercados e instrumentos de inversión. La implementación requerirá trabajo operativo, pero a su vez, crea una oportunidad para alejarse de la presentación de informes ad hoc y avanzar hacia capacidades de información consolidadas y flexibles. Los requisitos de datos estandarizados podrían reducir las solicitudes regulatorias puntuales y permitir a las empresas utilizar los datos regulatorios de manera más proactiva en todos sus negocios.
UCITS ya es un marco europeo totalmente armonizado, lo que lo convierte en un vehículo lógico para una mayor estandarización en todos los mercados. Sin embargo, en Carne Group perciben cierta cautela en torno a que la ESMA asuma un papel de supervisión más amplio, con preferencia por la armonización cuando crea igualdad de condiciones al tiempo que retiene la experiencia de los reguladores nacionales, como los de Irlanda y Luxemburgo. Las enmiendas en el Parlamento Europeo tampoco están a favor de que la ESMA se convierta en un supervisor único. Esto se enmarca en una dinámica macroeconómica más amplia en medio de un enfoque creciente en los campeones europeos.
Por lo tanto, la pregunta es hasta dónde puede llegar la convergencia supervisora manteniendo al mismo tiempo la experiencia nacional, que sigue siendo importante para la industria de fondos de Europa. La Acción Común de Supervisión de la ESMA también está analizando la función de gestión de riesgos, incluyendo si las empresas tienen funciones de riesgo genuinamente independientes, experiencia adecuada, autoridad suficiente, personal apropiado y una supervisión eficaz por parte de la alta dirección. A diferencia de las revisiones temáticas anteriores, el enfoque se centra directamente en si la función puede operar de manera eficaz e independiente.
El 28 de septiembre, la ESMA estableció sus prioridades para 2027, que incluyen cumplir con elementos clave de la agenda de la Unión del Ahorro y la Inversión (SIU) y avanzar en las capacidades de datos, inteligencia artificial y tokenización.
Conflictos de interés: la CSSF identifica áreas clave de enfoque
El trabajo reciente de la CSSF luxemburguesa sobre conflictos de intereses subraya el creciente enfoque regulatorio sobre cómo opera la gobernanza en la práctica, en particular donde existen acuerdos de delegación. La CSSF ha identificado los conflictos que pueden surgir cuando se designan socios comerciales o promotores (initiators) como asesores de inversión o gestores de carteras. Por ejemplo, cuando un promotor actúa como gestor de cartera, debe tener tanto la capacidad como la voluntad de operar controles independientes. Si el gestor de inversiones retiene la gestión de la cartera, existe el riesgo de que la gestora de fondos de inversión (IFM) siga las directrices del promotor en lugar de actuar de forma independiente en el mejor interés del fondo.
Otra preocupación es que los socios comerciales o promotores puedan tratar de influir en las valoraciones de los activos, afectando potencialmente la independencia del proceso de valoración y la capacidad de la IFM para actuar en el mejor interés de los inversores. La CSSF también está analizando las empresas de «marca blanca» (white-label), donde pueden surgir conflictos por la asignación de responsabilidades, particularmente cuando personas vinculadas a los socios comerciales o promotores ocupan roles, funciones o puestos en las líneas de reporte que dan lugar a conflictos.
Compartimentos de responsabilidad segregada para fondos no regulados
Un cambio propuesto al marco de fondos de Luxemburgo podría brindar mayor flexibilidad a las gestoras de capital privado que utilizan estructuras de Société en Commandite Simple (SCS) y Société en Commandite Spéciale (SCSp). Las SCSp estándar se utilizan ampliamente en el mundo del capital privado y los fondos de infraestructura. Sin embargo, una SCSp no regulada no puede crear legalmente «subfondos paraguas» con pasivos delimitados (ring-fenced liabilities). Los gestores que buscan compartimentos segregados normalmente necesitan utilizar estructuras como RAIF, SIF, SICAR o un Fondo de la Parte II, las cuales conllevan requisitos legales de producto adicionales.
La nueva propuesta introduce un nuevo artículo 28bis en la Ley de GFIA (AIFM) de Luxemburgo, lo que permite a los FIA elegibles de tipo SCS y SCSp crear compartimentos segregados legalmente. Cada compartimento tendría activos, pasivos, inversores y acreedores separados legalmente, y los acreedores de un compartimento generalmente tendrían recurso solo sobre los activos de ese compartimento. Por lo tanto, una sola SCSp podría contener múltiples compartimentos que representen diferentes estrategias, añadas (vintages), vehículos paralelos, tramos de coinversión o grupos separados de inversores dentro de una misma entidad legal. Los compartimentos individuales también podrían liquidarse de forma independiente, mientras que la inversión cruzada entre compartimentos sería posible sujeta a salvaguardas.
Si la propuesta (aún sujeta al proceso parlamentario de Luxemburgo) sigue adelante en su estado actual, las gestoras que actualmente utilizan vehículos SCSp separados o paraguas RAIF para obtener una responsabilidad segregada, podrían lograr el mismo resultado a través de una única plataforma SCSp no regulada gestionada por una GFIA (AIFM) autorizada.
Regulación de la gestión de activos en el Reino Unido
A mediados de julio, la FCA lanzó la mayor reforma del marco de gestión de activos del Reino Unido desde el Brexit, consultando sobre un régimen de GFIA del Reino Unido completamente nuevo junto con la legislación del Tesoro (HM Treasury). En lugar de mantener las reglas heredadas de la UE, la FCA quiere un régimen más proporcionado, más simple y adaptado a los diferentes tamaños de las gestoras. También ha propuesto simplificar los requisitos de remuneración y revisar la presentación de informes de los fondos.
El regulador del Reino Unido tiene una serie de objetivos legales, incluida la promoción de la competitividad global del sector financiero del Reino Unido. Sin embargo, «aún está por ver si el nuevo marco impulsará en última instancia una mayor divergencia o alineación con la regulación europea», recoge el estudio. Por ello, desde la firma aseguran que para el mercado, el punto clave será cómo un régimen del Reino Unido más simple y proporcionado funciona junto con los requisitos a los que se enfrentan las gestoras que operan en Europa.



