Los fondos UCITS se han consolidado como una de las exportaciones financieras más exitosas de la Unión Europea, con una presencia global que abarca más de 70 países fuera de la UE. Después de los europeos, los inversores asiáticos y latinoamericanos son los mayores tenedores de esta clase de vehículo. ¿Por qué fondos listados en Europa?
En opinión de Serge Weyland, CEO de la Asociación de la Industria de Fondos de Luxemburgo (ALFI), la ubicación del país en el centro de Europa, su sólida normativa, la protección al inversor que ofrece y su discreción -que no falta de transparencia- son las principales ventajas que encuentran los inversores a la hora de elegir un producto listado en Luxemburgo o, más ampliamente, en Europa para invertir. “Estas circunstancias no se dan en otras jurisdicciones ni en otros centros de inversión offshore como, por ejemplo, en Emiratos Árabes Unidos o en Singapur. Aunque es cierto que, cada vez, más países y regiones están desarrollando regímenes similares al que tiene la industria de fondos en Europa”, reconoce.
Para Weyland el hub europeo, encabezado por Luxemburgo, ha demostrado su validez, habiendo superado con éxito las últimas crisis mundiales y financieras. “La trayectoria de casi 40 años de los vehículos UCITS y de los AIFMDs a través de la burbuja puntocom, la crisis del 2008 y, posteriormente, de deuda soberana, o del COVID-19 ha demostrado que estamos ante un marco regulatorio sólido. Además, la labor coordinada de las instituciones supervisoras garantiza coherencia en el enfoque normativo y en cómo se gestionan los riesgos sistémicos. Esto resulta tranquilizador para los inversores internacionales, y esta es también la razón por la que los inversores institucionales en América Latina llevan mucho tiempo confiando en los productos europeos y, en particular, en los fondos luxemburgueses”, destaca el CEO de ALFI.
Inversor latinoamericano y US offshore
Según ha observado Weyland en los últimos años, un claro ejemplo de esta confianza en el marco europeo es el interés de los fondos de pensiones chilenos. Siguiendo esta tendencia, señala que nuevas jurisdicciones como Argentina, Brasil y Perú comienzan a fijarse en los fondos listados en Europa con pasaporte.
“Vemos también que muchos inversores de banca privada e institucionales en América Latina que utilizaban ETFs estadounidenses están saliendo de estos ETFs para pasarse a fondos cotizados europeos porque son fáciles de gestionar desde una perspectiva fiscal. Así que creo que hay muchas razones por las que, para las familias con alto patrimonio e inversores privados latinoamericanos, el marco de los UCITS y los AIFMD ofrece confianza, probablemente más que algunos de los regímenes más recientes de otros centros financieros”, argumenta.
Por parte de los inversores de US offshore, Weyland reconoce que el hecho de utilizar Miami como hub financiero crea una conexión directa con Europa y, en concreto, con Luxemburgo: “Históricamente, este perfil de inversor usaba los UCITS y los fondos alternativos y ahora estamos viendo una vuelta a Luxemburgo. Creo que hay otro elemento que ha entrado en juego. Tras la crisis de 2008, la calificación del país se mantuvo sólida, algo que no ocurrió en otras jurisdicciones europeas. Nunca hemos perdido la triple A y el inversor internacional valora mucho estar en un país sólido y financieramente fuerte”, sostiene.
Interés por los fondos alternativos
Desde la industria europea de fondos y, en particular desde Luxemburgo, se está poniendo el foco en que los ELTIFs alcancen la misma “fama y éxito” que los UCTIS para estos inversores. De hecho, Weyland considera que otra de las fortalezas que tiene esta jurisdicción es la amplia gama de fondos alternativos que ha desarrollado. “Ahora en Luxemburgo tenemos 5 billones de euros en UCITS y 3 billones de euros en fondos de inversión alternativos y, de esos 3 billones, una gran parte de los activos son, por supuesto, activos institucionales en distintos tipos de vehículos. Muchos están en LPs pero también, efectivamente, cada vez más en vehículos como los ELTIFs, que también pueden utilizarse para una distribución más amplia, aunque los volúmenes siguen siendo relativamente pequeños en comparación con el resto”, afirma.
Según el análisis que hace de la industria, los grandes family offices o los inversores privados de mayor tamaño han invertido en Luxemburgo a través de vehículos de partnership, RAIF, o del régimen de fondos de inversión alternativos reservados, o SIF, un vehiculo de inversión especializado.
“Creo que esa ha sido la fortaleza de Luxemburgo: ser capaz de ofrecer un ‘tool kit’ de fondos y estructuras de fondos que puede adaptarse a las necesidades de una base global de inversores. Actualmente, los fondos luxemburgueses se distribuyen en más de 70 países, lo que nos sitúa como el domicilio número uno del mundo en distribución global. Esa agilidad para encontrar nuevas herramientas para hacer la vida de los inversores lo más fácil posible nos diferencia”, defiende.
Brasil: aún por conquistar
Hasta aquí todo lo positivo que ofrece Luxemburgo y lo que valoran los inversores internacionales, pero ¿con qué barreras se encuentra la industria? En opinión de Weyland una de ellas la encontramos en Brasil: “Sabemos que ahora los inversores brasileños pueden invertir fuera del país , pero siguen estando muy centrados en la asignación interna. Tienen 2 billones en fondos domiciliados en Brasil, pero también está relacionado con los altos tipos de interés de su banco central, que siguen estando entre el 12% y el 14%. Para ellos es más fácil invertir localmente en bonos domésticos que ofrecen ese tipo de rentabilidad, que dirigir el dinero a mercados globales donde no siempre se obtiene ese mismo tipo de retorno. Sin embargo, creemos que la diversificación también llegará a estos mercados”.
En contraposición, reconoce que la fuerte tendencia de digitalización que viven los servicios financieros en el país podría favorecer que el desarrollo de nuevas plataformas de inversión se abra a productos listados en Europa. “Muchas de estas plataformas son de brokerage, por lo que favorecen la inversión directa en acciones y bonos. En mi opinión, en estas plataformas, los fondos también están ganando espacio, así como las clases de participaciones de ETFs”, concluye.



