Última actualización: 04:26 / Martes, 24 Agosto 2021
Finanzas conductuales

Las firmas de inversión deben priorizar la personalidad, viendo más allá del género, los ingresos y la edad

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  • La eliminación de los obstáculos que suponen los prejuicios personales, como el hecho de que los asesores proyecten su propia personalidad sobre los inversores, contribuye a mejorar los resultados
  • El estudio evaluó a los inversores y asesores en función de 12 rasgos de personalidad, entre los que se incluyen la seguridad, la confianza, el deseo de orientación, la impulsividad y la disposición a aceptar compensaciones a cambio de hacer un bien social
  • la investigación identifica seis grupos, cada uno de los cuales contiene una variedad de niveles de ingresos, edades y ambos sexos, lo que subraya los problemas que supone basarse en los datos demográficos tradicionales

Las empresas de inversión deben centrarse en la forma en que los inversores se relacionan con las inversiones en función de su personalidad y superar los criterios de edad, ingresos y género, según un estudio realizado por los expertos en finanzas conductuales de Oxford Risk en colaboración con Nedgroup Investments.

El estudio, realizado sobre más de 3.000 inversores directos, inversores asesorados y asesores financieros en Sudáfrica que responden a título personal, pone de manifiesto cómo la presentación de información y la comunicación con los inversores en función de los rasgos de personalidad pueden proporcionar niveles óptimos de compromiso. La eliminación de los obstáculos que suponen los prejuicios personales contribuye a mejorar los resultados, según concluye el estudio.

El estudio sudafricano, en línea con el Informe de Personalidad y Comportamiento de los Inversores 2021 de Nedgroup Investments, evaluó a los inversores y asesores en función de 12 rasgos de personalidad, entre los que se incluyen la seguridad, la confianza, el deseo de orientación, la impulsividad y la disposición a acepta compensaciones a cambio de hacer un bien social. De esta forma, el estudio identifica seis grupos con combinaciones específicas de rasgos de personalidad, cada uno de los cuales contiene una variedad de niveles de ingresos, edades y sexos, lo que subraya los problemas que supone para las empresas de inversión basarse en los datos demográficos tradicionales.

Los tipos de personalidad se dividen en dos grupos, tres con altos niveles de serenidad y seguridad y tres con bajos niveles de compostura. Los grupos de baja compostura incluían a los inversores sensibles que necesitan más orientación, los inversores nerviosos que se preocupan por los gastos imprevistos y los inversores estresados que son financieramente precarios. Los grupos de alta compostura incluían a los inversores aislados, que son más autosuficientes, a los inversores asentados, que no están especialmente interesados o emocionados por la inversión y se sienten financieramente cómodos, y a los inversores seguros, que se sienten confiados y tranquilos, pero siguen interesados en recibir orientación.

Respecto a los criterios ESG, la investigación revela que una cuarta parte de los inversores está muy interesado en que las inversiones tengan un impacto social y medioambiental y están dispuestos a aceptar una menor rentabilidad para conseguirlo, siendo los inversores seguros los más interesados en el impacto de la inversión.

El doctor Greg B. Davies, director de Behavioural Finance, de Oxford Risk, dijo: "La elaboración de perfiles de personalidad trata de determinar hasta qué punto es probable que un inversor se sienta incómodo con diferentes elementos del proceso de inversión. Se trata de un proceso iterativo y es importante recordar que estos comportamientos son tendencias, no conductos de hierro fundido entre causas y efectos".

El informe sostiene que el sector debería aplicar el mismo nivel de sofisticación que aplica a la creación de carteras de inversión en el uso de perfiles psicológicos para ayudar a los inversores a tomar mejores decisiones en todo su recorrido de inversión.

De hecho, Oxford Risk, que crea programas informáticos para ayudar a los gestores de patrimonios y otras empresas de servicios financieros a tomar las mejores decisiones financieras frente a la complejidad, la incertidumbre y los sesgos de comportamiento, ha desarrollado un algoritmo propio que clasifica los productos, las comunicaciones y las intervenciones en función de su idoneidad para cada cliente en un momento determinado.

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