Los mercados de capitales están entrando en un periodo de cambio estructural impulsado por la geopolítica, la tecnología y nuevos modelos de inversión, según un nuevo estudio global de CAIA Association. Su documento, The World Rewired. From Signals to Shifts: The Decade Ahead for Capital Markets, se basa en un año de análisis que incluye más de 120 entrevistas a altos ejecutivos del sector —entre inversores, asignadores de activos y asesores— en ocho grandes centros financieros globales.
El estudio concluye que el sistema global de inversión está experimentando una “reconfiguración total” a medida que la geopolítica, la tecnología y las capacidades organizativas convergen para redefinir cómo se capta, asigna y gestiona el capital. En concreto, el informe identifica tres grandes áreas que están moldeando la forma en que los inversores diseñan carteras, gestionan el capital y desarrollan nuevos productos: cambios en las relaciones geopolíticas y evolución hacia un mundo multipolar; convergencia entre mercados públicos y privados en un entorno cada vez más digital; y transformación interna de las organizaciones de inversión, incluyendo talento y modelos operativos.
Según la visión de John L. Bowman, CEO de CAIA Association, estamos siendo testigos de un cambio fundamental en el funcionamiento de los mercados financieros. «Las reglas que han definido la formación de capital, la construcción de carteras y la credibilidad profesional están siendo reescritas en tiempo real. El ritmo de este cambio es vertiginoso y el coste de quedarse atrás es cada vez mayor”, afirma.
La geopolítica gana peso en la toma de decisiones
Uno de los principales hallazgos del estudio es la creciente relevancia de la geopolítica como variable clave de inversión. La fragmentación global, las políticas industriales y la regionalización del capital están influyendo cada vez más en los flujos de inversión.
Casi dos tercios (62%) de los encuestados consideran que los mercados emergentes serán fundamentales para el crecimiento y la diversificación de las carteras en un entorno de desaceleración económica global. Además, un 16% los identifica como una fuente clave de talento, mientras que un 10% cree que se convertirán en actores dominantes en el capital privado.
“Los mercados de capitales se están volviendo más regionales y condicionados por las políticas económicas. Los inversores ya no pueden asumir un único marco global de reglas”, señala Laura Merlini, directora general para EMEA en CAIA Association.
La tecnología e infraestructura de los mercados privados
El informe también destaca el creciente debate sobre el futuro de los mercados privados, especialmente ante la convergencia con los mercados públicos. Aunque en los últimos años se ha puesto el foco en estructuras semilíquidas y ‘evergreen’, las nuevas infraestructuras basadas en blockchain podrían transformar profundamente la forma en que se poseen, negocian y liquidan los activos.
El 29% de los encuestados considera que la tokenización de los mercados privados y las plataformas digitales 24/7 serán el principal factor de cambio en la asignación de capital, por delante de otras estructuras tradicionales. En opinión de Aaron Filbeck, director general de estrategia de contenidos y comunidad en CAIA Association, “es posible que estemos teniendo la conversación equivocada; la tokenización puede cambiar no solo los productos, sino toda la infraestructura que los sustenta”.
Transformación organizativa y del talento
Más allá de la tecnología, el informe subraya que el reto es también organizativo. Las firmas están revisando sus estructuras, modelos de trabajo y estrategias de talento para adaptarse a un entorno más complejo. Las jerarquías tradicionales están dando paso a modelos más ágiles y multidisciplinares, mientras que el enfoque en habilidades técnicas evoluciona hacia una visión más sistémica. Sin embargo, solo el 20% de los profesionales se muestra “muy confiado” en la capacidad de sus organizaciones para innovar y mantenerse competitivas en la próxima década.
Asimismo, algunas instituciones están adoptando enfoques como el Total Portfolio Approach, que permite asignar capital de forma dinámica entre mercados públicos y privados en función del riesgo global de la cartera. Este cambio exige nuevas capacidades, con mayor énfasis en el criterio, la colaboración interdisciplinar y la adaptación, especialmente en un contexto en el que la inteligencia artificial automatiza tareas analíticas tradicionales.
En conjunto, estos cambios apuntan a un futuro más interconectado, tecnológico y condicionado por factores geopolíticos, que exigirá nuevos modelos de gobernanza, formación y colaboración en el sector financiero.



