GAM Alternatives, plataforma o división de inversión en activos alternativos dentro de la gestora suiza GAM Investments, ha hecho público que los los cogestores del fondo GAM Global Special Situations Fund y del fondo GAM Global Opportunities Fund -Albert Saporta y Randel Freeman- han escrito una carta para pedir a Liontrust Asset Management que realice una revisión estratégica de la compañía. Esta misiva se debe a que, de forma conjunta, ambos vehículos tienen una participación del 3,6% en el capital de la gestora.
Según los inversores activistas Albert Saporta y Randel Freeman citan una infravaloración significativa, una caída aproximada del 85% del precio de la acción desde su máximo y una remuneración de los ejecutivos desalineada con los intereses de los accionistas. “Creemos que las acciones de Liontrust están significativamente infravaloradas. Confiamos en que usted estará de acuerdo con esta afirmación. Si no fuera así, sería admitir que hay algo gravemente erróneo en la compañía. El precio de su acción ha caído más de un 60% desde su fallido intento de adquirir GAM en el verano de 2023, mientras que los activos bajo gestión han descendido alrededor de un 20% hasta 22.000 millones de libras, lo que valora hoy a su firma en tan solo el 0,68% de los AUM. La evolución bursátil de Liontrust ha sido la peor entre las principales gestoras de fondos del Reino Unido durante este periodo”, argumentan los gestores.
De hecho, desde que las acciones alcanzaron su máximo en septiembre de 2021, la cotización de Liontrust ha caído alrededor de un 85%, mientras que sus activos bajo gestión se han reducido aproximadamente un 50%, desde 42.300 millones de libras hasta los 22.000 millones actuales.
Para ambos gestores, un punto clave es el nivel de remuneración que recibió el CEO de la gestora, John Ions, desde su nombramiento. En este sentido argumentan: “Desde que usted asumió el cargo de CEO en 2010, ha percibido una remuneración total agregada cercana a los 40 millones de libras, 17 millones de ellos solo en los últimos cinco años. Este nivel de remuneración es insólito en el Reino Unido, especialmente para una small cap con un desempeño deficiente. Pese a esta remuneración tan lucrativa, usted solo posee alrededor de 1 millón de acciones de Liontrust, lo que evidencia una alineación extremadamente pobre de intereses con sus sufridos accionistas minoritarios. Junto con el director financiero, Vinay Abrol, en el cargo desde 2004, su remuneración agregada combinada equivale a cerca del 40 % de la capitalización bursátil actual de Liontrust”.
Destrucción de valor
Otra crítica que hacen estos inversores activistas es que, mientras la gestora ha llevado a cabo numerosas adquisiciones “sin lograr retener a los empleados clave de los negocios adquiridos”. Según sus estimaciones, desde 2011 se han destinado aproximadamente 280 millones de libras a adquisiciones (excluyendo River Global), casi el doble de la capitalización bursátil actual, para comprar 17.500 millones de libras en AUM que, en los últimos años han desaparecido. “Eso sí que es destrucción de valor a gran escala… Nos preguntamos cómo es posible que un equipo directivo lleve tanto tiempo en su puesto, con un esquema retributivo así, dadas unas circunstancias tan lamentables”, critican.
Y añaden: “Durante su larguísimo mandato en Liontrust, ha intentado varias cosas para sostener la cotización, y nada de ello parece estar funcionando. Le felicitamos, eso sí, por su reciente y muy pequeña operación para adquirir el negocio de gestión de activos de River Global a una valoración atractiva. Está incorporando algo de buen talento inversor, y la incorporación de Martin Gilbert a su Consejo sin duda reforzará lo que, a nuestro juicio, es un consejo de administración débil. Sin embargo, esta operación, la primera en cinco años, al igual que varias de las otras iniciativas que ha intentado poner en marcha, da la sensación de ser “demasiado poco y demasiado tarde”. Intentó mantener elevados dividendos, recomprar acciones, externalizar operaciones y recortar costes, pero sin resultado”.
Según su opinión, una de las razones de esta enorme destrucción de valor es “haber perdido credibilidad ante sus accionistas” en cuanto a su capacidad para reconducir la firma. “Están pesando los errores estratégicos de haberse concentrado en el mercado minorista del Reino Unido y en estrategias ESG, contando al mismo tiempo con una oferta de productos alternativos todavía muy incipiente. Además, el rendimiento de algunos de sus fondos clave está deteriorándose”, afirman.
Con estos argumentos, Saporta y Freeman consideran que no ven forma de cómo reconducir la compañía. “Dado el carácter todavía fragmentado del sector y, como usted sabe muy bien, las sinergias que pueden obtenerse mediante la consolidación, creemos que Liontrust debería iniciar de inmediato una revisión estratégica, con el objetivo de vender la compañía al mejor postor, ya que ya no está en condiciones de actuar como un consolidador relevante. Sin duda, la adquisición de Schroders y el proceso de ofertas y contraofertas por Janus Henderson deberían servir de llamada de atención. De depredador, ha llegado el momento de que el León se convierta en presa, antes de que la confianza se pierda definitivamente”, concluyen en su carta a Ions.



