La tesis de los mercados emergentes en 2025 era clara: estaban experimentando importantes vientos de cola por el crecimiento de sus economías y de sus beneficios empresariales, pero también por la debilidad del dólar. La pregunta ahora es cuáles de esos factores se mantendrá de cara a este año. En opinión de Wim-Hein Pals, gestor de Mercados Emergentes de Robeco, estos impulsores siguen vigentes y lo estarán durante algún tiempo.
¿Qué vientos de cola veremos en los mercados emergentes en 2026?
En 2026, el consenso de IBES prevé que los beneficios en los mercados emergentes crezcan un 21%, mientras que en el mundo desarrollado los beneficios van a crecer un 14%. Este es el tercer año consecutivo en el que el crecimiento de beneficios en emergentes supera al de los mercados desarrollados. Dicho esto, vemos más impulsores que solo los beneficios y un dólar débil.
Las valoraciones siguen favoreciendo claramente a los mercados emergentes y los múltiplos precio/beneficio son un 30% inferiores en emergentes que en desarrollados. Además, sus fundamentos macroeconómicos son más sólidos que en mercados desarrollados: de media, presentan grandes superávits comerciales, posiciones fiscales saludables y niveles de deuda más bajos. Por último, la clase de activo de mercados emergentes sigue infraponderada en la mayoría de inversores institucionales. La asignación media oscila entre el 6% y el 8%, mientras que los emergentes representan el 12% en los índices globales de renta variable, como el MSCI All Country World Index.
En mercados emergentes estamos “funcionando a pleno rendimiento” con seis motores: infravaloración; fuerte crecimiento de beneficios; macroeconomía favorable; infraponderación/escasa tenencia por parte de los inversores; dólar estadounidense débil y cambios de poder a largo plazo hacia los mercados emergentes.
Por otro lado, los aranceles y el ruido político fueron un viento en contra. ¿Han resultado ser menos negativos de lo esperado?
Efectivamente, los aranceles han resultado ser menos negativos de lo esperado. Algunos países podrían beneficiarse, como Corea y países del Sudeste Asiático como Indonesia y Vietnam, con aranceles relativamente bajos, entre el 15% y el 19%.
Ahora que ese ruido se ha disipado y hemos visto acuerdos comerciales, ¿podríamos ver “grandes ganadores” entre los emergentes —como México o China— de esta guerra arancelaria?
Una nota importante que añadiría es que ha habido —y probablemente sigue habiendo— un exceso de foco en los aranceles como factor relevante para los mercados de renta variable. En los EM, el comercio intrarregional ha crecido mucho más rápido que el comercio entre los EM y Estados Unidos. Por tanto, la relevancia del comercio entre EE.UU. y los mercados emergentes está disminuyendo, lo que hace que los aranceles sean menos relevantes para la renta variable emergente.
Tras revisar vientos de cola y vientos en contra, queremos centrarnos ahora en el impacto del comportamiento del dólar sobre los activos de mercados emergentes.¿Cuál es su perspectiva para el dólar este año? ¿Será un año de dólar débil?
Esperamos que continúe la debilidad del dólar estadounidense, comparable a 2025. Un par de recortes de tipos hará que el dólar sea menos atractivo para invertir, y las políticas erráticas de EE.UU. hacen que el país sea menos atractivo como destino de inversión en primer lugar. A los equipos directivos y a los inversores les gusta la previsibilidad de las políticas, y eso falta en el contexto actual. Todo ello se traduce en menor demanda de dólares, y hay abundante oferta, ya que grandes tenedores de Treasuries estadounidenses –China, por ejemplo- son vendedores continuos de estos instrumentos.
¿Qué escenario podría romper ese binomio dólar débil/ mejor comportamiento de mercados emergentes?
Consideramos la rentabilidad de los bonos estadounidenses (yields) como un riesgo importante para los mercados emergentes. Si las tires de los bonos a 10 y/o 30 años subieran de forma significativa, eso implicaría menor apetito por la renta variable emergente como alternativa atractiva a los bonos estadounidenses. Los flujos hacia emergentes han pasado a ser muy favorables desde el verano de 2025, tras un largo periodo de salidas. Así que acabamos de empezar a ver entradas acelerándose hacia la clase de activo, pero eso podría volver a ralentizarse si las tires de EE.UU. suben de forma sustancial, es decir, 100 puntos básicos o más desde los niveles actuales.
Ahora que el dólar está débil, ¿cómo deciden cuándo tomar exposición a divisas emergentes y cuándo cubrirla? ¿Qué señales miran: carry, valoraciones, posicionamiento, reservas, política monetaria?
Tenemos en cuenta todos los factores anteriores. Dicho esto, actualmente mantenemos posiciones abiertas en todas las divisas emergentes, ya que esperamos margen de apreciación en algunas, como el renminbi chino, el real brasileño y el peso chileno. Cubrir las divisas emergentes también puede ser un ejercicio costoso, por lo que tenemos en cuenta los costes de cobertura.
¿Qué clases de activos de mercados emergentes se benefician de un dólar débil y por qué?
Un dólar débil es positivo para los saldos comerciales de la mayoría de países emergentes. Las importaciones de petróleo y otras materias primas se fijan en el dólar y se abaratan con un dólar débil. Países como China, India, Corea del Sur y Taiwán necesitan importar toda su energía y la mayoría de otras materias primas, como los metales. La otra cara de un dólar estadounidense débil son los precios más altos de algunos metales preciosos y básicos, como el oro, el platino, la plata, el cobre y el níquel. Las empresas mineras tienden a beneficiarse también de un dólar débil a través de mayores precios de venta de su producción.
¿Qué tipo de estrategias pueden usar los inversores para aprovechar esa oportunidad?
Invertimos de forma selectiva en compañías mineras en Sudáfrica, Europa del Este y América Latina. Corea del Sur es nuestra sobreponderación de mayor convicción desde una perspectiva país. Corea no tiene reservas de petróleo ni de gas, por lo que necesita importarlo todo, y un dólar débil respalda su macroeconomía y microeconomía. Pero factores aún más importantes para que Corea sea nuestro país favorito son el alto potencial de beneficios, los bajos parámetros de valoración (precio/beneficio, precio/valor contable, precio/flujo de caja), el aumento de la rentabilidad por dividendo, una mejor gobernanza corporativa y las sólidas compañías globalmente competitivas cotizadas en la Bolsa de Seúl.



