En opinión de Vicky Browne, especialista de Inversión del equipo de Renta Fija Global Agregada de BNP Paribas AM, algunos activos de riesgo están siendo complacientes respecto a los riesgos de un conflicto prolongado en Oriente Medio y de la persistente interrupción de las rutas comerciales. Frente a este escenario, considera que es un buen momento para rotar hacia una postura más defensiva, aumentando el riesgo largo en duración a través de mercados seleccionados, y monetizar algunas posiciones. Pero la geopolítica no es el único factor que vigila Browne, según nos ha explicado en esta última charla sobre renta fija.
Tras el ciclo de subidas de tipos más agresivo en décadas, los inversores siguen intentando anticipar el próximo movimiento de los bancos centrales. ¿Qué espera de la política monetaria?
Espero que haya más bajadas en EE.UU., ya que estamos ante un mercado laboral que se está debilitando y esperamos una desaceleración del crecimiento impulsada por el consumidor estadounidense. No creemos que unos precios del petróleo más altos a corto plazo vayan a desbaratar esta narrativa, dado que la inflación de servicios muestra tendencias desinflacionistas y el mercado laboral se está debilitando. Respecto al BCE, el mercado descuenta una subida. Nosotros creemos que permanecerá en pausa, aunque quizá con un sesgo hawkish. Pensamos que seguirá sin mover tipos porque los futuros del petróleo no descuentan precios mucho más altos más allá del corto plazo. Pero tampoco vemos mucho potencial de rally aquí dada su sensibilidad a los precios de la energía, lo que implica que el riesgo alcista para la inflación es mayor aquí que en EE.UU.
¿Cómo se traduce esa visión en oportunidades dentro del mercado de renta fija?
El segmento donde estamos viendo las oportunidades más dislocadas es la duración. Hemos añadido exposición a deuda nominal del Reino Unido y de EE.UU. en el tramo corto de las curvas, dada la asimetría que ofrecen. Nos sentimos más cómodos asumiendo riesgo en duración aquí que en curva, dado que la duración ha corregido mucho. Nos gusta la duración en emergentes, donde las curvas están empinadas y el carry es positivo. Hemos aumentado exposición a Brasil tras el repunte de las rentabilidades.
En última instancia, seguimos pensando que las rentabilidades soberanas de mercados desarrollados estarán más bajas en un horizonte superior a tres meses. Hemos incrementado la duración del fondo a lo largo de marzo.
Existe una fuerte asimetría en crédito, donde las valoraciones están caras y no se está descontando ninguna prima por los riesgos o temores geopolíticos, por el capex vinculado a la IA o por la deuda privada. Y seguimos viendo atractivo en los instrumentos estructurados por el carry y el riesgo de diferencial dentro de un riesgo crediticio de alta calidad.
Entre la subida del petróleo y los aranceles, el mercado vuelve a debatir si la inflación podría resultar más persistente de lo esperado. ¿Cuál es su análisis?
El riesgo de estanflación ha aumentado, pero los mercados todavía no están descontando unas expectativas de inflación a largo plazo notablemente más altas, ya que la visión dominante es que esta guerra terminará pronto. A corto plazo sí esperamos que la inflación aumente a nivel global, pero la magnitud de ese aumento dependerá de factores como la independencia energética de cada país y la posible existencia de efectos de segunda ronda. Por ejemplo, Europa está más expuesta a una mayor inflación derivada de un petróleo por encima de 100 dólares a corto plazo que EE.UU., donde no esperamos que los temores inflacionistas se afiancen, pero cuanto más se prolongue este conflicto y más suba el petróleo, mayor será el riesgo de que eso ocurra.
¿Qué escenarios de inflación estáis contemplando y qué implicaciones tienen para las posiciones en renta fija?
El riesgo de estanflación es mayor en Europa que en EE.UU., por lo que estamos cortos en el bono europeo a 10 años frente al Reino Unido y vemos menos posibilidades de rally en Europa debido a su sensibilidad al precio del petróleo. Preferimos expresar posiciones largas en mercados más asimétricos, con capacidad ociosa y donde, por tanto, las bajadas de tipos son más probables, como el Reino Unido, o donde los mercados están mal valorados respecto a la política monetaria, como EE. UU. y Nueva Zelanda.
En EE.UU., si el petróleo se mantiene por debajo de 120 dólares a corto plazo, el impacto sobre la inflación es reducido. En última instancia, seguimos pensando que la Fed acabará relajando su política, dado que la inflación de servicios debería seguir moderándose con la caída de las presiones salariales y que el impacto de los aranceles ya se ha trasladado en gran medida. En un escenario de estanflación, la posición corta en crédito investment grade estadounidense debería ayudar a la cartera a generar una rentabilidad ligeramente positiva.
Tras el estrechamiento de diferenciales en muchos segmentos del crédito, ¿seguís viendo valor en esta parte del mercado o preferís centraros en otras estrategias dentro del universo de renta fija?
No tenemos bonos corporativos porque no creemos que las valoraciones justifiquen estar largos y hay mejores oportunidades relativas en otros segmentos. Estamos cortos en riesgo a través del crédito investment grade estadounidense dada la asimetría y unas valoraciones exigentes que no reflejan prima alguna por los riesgos geopolíticos ni por los vientos en contra fundamentales. Preferimos acceder al carry y al riesgo de diferencial a través de MBS de agencias estadounidenses y bonos emergentes en divisa local.
¿Por qué una estrategia de retorno absoluto es la más adecuada para un entorno como el actual?
La estrategia es adecuada en cualquier contexto y creemos que este producto tiene cabida como solución de largo plazo dentro de una plataforma más amplia de renta fija global. Si observamos nuestra estrategia, actualmente estamos más inclinados hacia la preservación de capital, dado que los activos de riesgo están caros —por eso no tenemos crédito— y los riesgos geopolíticos han aumentado a corto plazo, por lo que queremos ver cómo se asientan los movimientos actuales.
Nuestro fondo puede beneficiarse de un entorno volátil gracias a la flexibilidad de sus herramientas, como su rango de duración, la posibilidad de tomar posiciones largas y cortas en mercados y el uso de posiciones de valor relativo. La volatilidad en renta fija ha aumentado últimamente, pero sigue baja frente a la historia, y esperamos que repunte. El fondo es casi como un fondo de bonos de corta duración con un motor adicional de valor relativo.



