La posible nominación de Rick Rieder, Chief Investment Officer of Global Fixed Income de BlackRock, como próximo presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos ha reabierto el debate entre inversores, economistas y analistas de política monetaria. En juego no está solo un nombre, sino el perfil de liderazgo que necesita la Fed en una etapa de cuestionamientos a su marco de actuación tradicional.
Con el mandato de Jerome Powell llegando a su fin, Rieder ha emergido como uno de los candidatos con mayor visibilidad, pese a tratarse de una figura claramente ajena al establishment de la banca central. Según destaca un análisis de EFG International, su eventual designación sería histórica: Rieder sería el primer presidente de la Fed en décadas sin experiencia previa dentro del banco central ni formación académica como economista.
Un outsider frente al modelo tradicional
En una nota firmada por Stefan Gerlach, Chief Economist de EFG, el banco subraya que, si bien Powell tampoco es economista de carrera, contaba con una larga trayectoria dentro de la Reserva Federal antes de asumir la presidencia. Rieder, en cambio, proviene exclusivamente del mundo de los mercados financieros, con una carrera desarrollada en firmas como Lehman Brothers y, más recientemente -desde 2009, según su propio perfil en Linkedin, BlackRock, donde supervisa aproximadamente 2,7 billones de dólares (trillones, en términos americanos) en activos de renta fija global.
Este perfil no convencional es precisamente el núcleo de la controversia. Para Bob Smith, President & co-Chief Investment Officer de Sage Advisory, el contraste entre candidatos “insiders” —como Christopher Waller o el exgobernador Kevin Warsh— y un perfil claramente externo como Rieder plantea una pregunta clave: ¿es más importante hoy la credibilidad institucional o la experiencia directa en mercados?
Uno de los principales reparos que señalan tanto EFG como Sage Advisory es el riesgo reputacional vinculado a la independencia del banco central. El hecho de que Rieder provenga de la mayor gestora de activos del mundo podría alimentar la percepción de una Fed más cercana a los intereses del sector privado, en un momento en que su autonomía ya ha sido objeto de debate político y mediático.
El Chief Economist de EFG recuerda que la historia ofrece precedentes poco alentadores cuando la Fed ha sido liderada por perfiles sin fuerte anclaje técnico en política monetaria, citando el caso de G. William Miller a fines de los años setenta, cuya gestión coincidió con un deterioro de la credibilidad del banco central frente a la inflación.
Sage Advisory, por su parte, matiza que el diseño institucional de la Fed —con decisiones colegiadas en el FOMC y marcos de actuación bien definidos— actúa como contrapeso natural frente a cualquier intento de influencia individual, aunque reconoce que la percepción del mercado juega un rol central.
Diego Albuja, analista de mercados en ATFX LATAM, apunta que «el perfil de Rieder es sólido en términos técnicos. Su trayectoria de décadas en los mercados de renta fija le ha permitido analizar de cerca inflación, tasas de interés, liquidez y crédito, que son precisamente los ejes centrales sobre los que opera la política monetaria. Esto le daría una ventaja clara a la hora de interpretar cómo reaccionan los mercados ante cada decisión de la Fed y cómo se transmiten esas decisiones a la economía real».
Sin embargo -aclara Albuja-, a diferencia de otros presidentes, Rieder no proviene del mundo académico ni de la estructura interna del banco central. Esto implica que su principal reto no sería el análisis económico en sí, sino el manejo de la credibilidad institucional, la comunicación con el mercado y la capacidad de sostener la confianza del público en un contexto político y financiero cada vez más sensible».
«El director de inversiones de renta fija de BlackRock, que no ha ocupado anteriormente ningún cargo político, aportaría una perspectiva basada en un análisis granular y exhaustivo de los datos corporativos, en lugar de en teorías y modelos económicos», escribió en una nota, por su parte, Krishna Guha, director de política global y estrategia del banco central de Evercore ISI, según un artículo publicado en el portal de CNBC. “Es probable que el mercado acoja a Rieder como uno de los suyos”, agregó.
¿Un cambio en el enfoque de la política monetaria?
Desde el punto de vista macroeconómico, los análisis coinciden en que Rieder sería visto como un presidente más sensible a las condiciones financieras actuales que al análisis retrospectivo de inflación y empleo. EFG señala que este enfoque podría traducirse en respuestas más rápidas a cambios en los mercados, aunque también implicaría un desafío para mantener la coherencia y previsibilidad de la política monetaria.
En ese marco, voces como la del analista macro Nic Puckrin, cofundador de Coin Bureau, interpretan que Rieder podría suavizar el tono de la comunicación de la Fed y otorgar mayor peso a indicadores de estrés financiero, sin que eso implique necesariamente un giro agresivo hacia recortes de tasas.
El analista de mercados de ATFX LATAM considera que Rick Rieder cuenta con la capacidad técnica y la experiencia de mercado para liderar la Reserva Federal, «pero su verdadero examen estaría en preservar la independencia y credibilidad del banco central. De lograrlo, podría marcar una etapa más pragmática en la política monetaria; de lo contrario, el costo podría reflejarse en mayor volatilidad y menor efectividad de las decisiones de la Fed».
«Rieder es un candidato poco convencional -apunta Puckrin-, pero quizá eso sea precisamente lo que se necesita en un momento en el que el mercado se pregunta hasta qué punto las herramientas políticas tradicionales son realmente eficaces para cumplir el doble mandato de la Reserva Federal».
Más allá del candidato, el consenso de las fuentes citadas es que la discusión en torno a Rieder refleja una tensión más profunda dentro del sistema financiero estadounidense: la necesidad de adaptar la política monetaria a un entorno más complejo, sin erosionar la credibilidad ni la independencia del banco central.



