El conflicto en Oriente Medio evoluciona con rapidez. Según los expertos de las gestoras internacionales, el cierre del estrecho de Ormuz nos lleva a un escenario con un mayor riesgo de inflación al alza y un probable impacto negativo en el crecimiento mundial. Por ahora, lo que estamos viendo es cómo los mercados, en general, se han ido ajustando a la elevada incertidumbre, más que sufriendo dislocaciones.
En concreto, los precios del petróleo y del gas natural se dispararon el lunes y los futuros del Brent subieron aproximadamente un 9% hasta cotizar en torno a 79 dólares por barril, mientras que el WTI, referencia en EE.UU., avanzó cerca de un 8% hasta 73 dólares por barril el lunes por la mañana. Además, en Europa, los precios del gas natural subieron un 40%, dada su elevada dependencia de los envíos de GNL desde Oriente Medio.
“La renta variable estadounidense cayó inicialmente alrededor de un 1%, pero después se recuperó y cerró prácticamente plana, y las bolsas europeas bajaron más de un 2% debido a su mayor dependencia energética de Oriente Medio. Los bonos del Tesoro de EE.UU. han sufrido ventas significativas por las preocupaciones inflacionistas asociadas al repunte del precio del petróleo”, resumen desde Maximai Investment Partners.
En opinión de Raphael Thuïn, director de Estrategias de Mercados de Capitales de Tikehau Capital, el comportamiento de los mercados muestra que la intervención estadounidense en suelo iraní estaba parcialmente anticipada por los mercados. “Si bien no puede descartarse la posibilidad de un conflicto más prolongado y la incertidumbre sigue siendo significativa, varios factores están moderando actualmente el riesgo de una escalada más sostenida”, matiza.
La importancia de Ormuz
Para comprender este escenario, es necesario dar un paso atrás y tomar perspectivas sobre qué significa el cierre del estrecho de Ormuz. Aproximadamente 20 millones de barriles diarios de petróleo y casi una quinta parte del suministro mundial de GNL transitan por Ormuz. Por lo tanto, si el estrecho permanece bloqueado durante un periodo de tiempo significativo, las consecuencias en los precios serán no lineales.
“Una ralentización parcial que dure una o dos semanas puede absorberse mediante la reducción de las reservas y el retraso de los cargamentos. Un cierre total o casi total que dure un mes o más requeriría una destrucción de la demanda a niveles que podrían empujar el crudo a cifras de tres dígitos y los precios del gas natural europeo hacia o por encima de los niveles de crisis observados en 2022. La relación entre la duración de la interrupción y el precio no es proporcional, sino que se acelera. Cada semana adicional de cierre agrava el problema, ya que se agotan las reservas de almacenamiento, se producen recortes en la producción de las refinerías y se tarda tiempo en movilizar cargamentos de sustitución procedentes de fuera de la región”, explica Hakan Kaya, gestor senior de Neuberger Berman.
Para Jack Janasiewicz, gestor de carteras en Natixis IM Solutions, la situación sigue siendo incierta y la clave estará en la duración y el alcance de la interrupción en la cadena de suministro de petróleo. “Cuanto más se prolongue esta situación, mayores serán las probabilidades de que se produzca un aumento prolongado del precio del petróleo. Sin embargo, vemos pocos indicios de que esto vaya a suceder. El Gobierno tiene poco interés en prolongar el conflicto”, reconoce.
Una mención aparte merece el gas, cuyos precios se han disparado, pese a que los daños en las instalaciones energéticas son mínimas y a que el mercado de gas natural ha entrado en la temporada de primavera. Según Norbert Rücker, responsable de Economía e Análisis Next Generation en Julius Baer, las noticias sobre el cierre de la principal planta de licuefacción y exportación de Catar, junto con recortes preventivos de producción en Oriente Medio, avivaron los temores sobre la seguridad del suministro energético, principalmente en Europa y Asia. “Catar se encuentra entre los tres mayores proveedores de gas natural transportado por mar, y una interrupción prolongada sería realmente preocupante. No sabemos qué parte de la instalación sigue fuera de servicio, pero, al parecer, el ataque con drones no causó daños significativos. Esto, entre otras cosas, ayuda a explicar la reacción sorprendentemente contenida del petróleo ante los acontecimientos en Oriente Medio”, explica.
Más allá del petróleo
En su opinión, el mercado del gas natural parece más vulnerable a ataques en Oriente Medio, dado que el suministro procede de un número menor de instalaciones. “Históricamente, el gas natural también ha sido un mercado energético más nervioso, emocional y volátil que el del petróleo. Los recuerdos de la crisis energética siguen recientes. No obstante, el panorama general de una oleada de GNL (gas natural licuado) que presiona los precios a la baja sigue vigente, aunque actualmente esté ensombrecido por la geopolítica. Es poco probable que el repunte del gas natural se traslade a los precios de la electricidad en Europa”, añade Rücker.
Además, del petróleo y el gas, también están en riesgo aproximadamente el 15% del comercio marítimo mundial y el 30% del tráfico de contenedores que pasa por el mar Rojo hacia el canal de Suez. En este sentido, Mohammed Elmi, gestor senior de carteras de deuda de mercados emergentes en Federated Hermes, considera que una interrupción significativa, como la que se produjo durante los ataques hutíes del año pasado, podría lastrar el crecimiento mundial y reforzar las presiones estanflacionistas. “Más allá del petróleo, la ventaja energética del Golfo respalda una gran producción de fertilizantes nitrogenados, el 10% del suministro mundial, que abastece a mercados clave como la India y África. Las interrupciones podrían impulsar al alza los precios de las materias primas blandas”, añade.
Economías que “sufrirán”
Según recuerda Elmi, históricamente, la inestabilidad ha favorecido a menudo a las economías del CCG (Consejo de Cooperación del Golfo Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Omán, Baréin) gracias al aumento de los precios del petróleo.
“La clave estará en cómo equilibran los mercados el aumento de los precios del crudo con el incremento de las primas de riesgo regionales. Si el conflicto se prolonga, cabría esperar que las primas de riesgo de Oriente Medio se ajustaran de manera significativa. El contagio a los mercados emergentes fuera de Oriente Medio parece limitado, aunque los efectos secundarios podrían ejercer presión sobre las economías regionales más débiles, como Egipto, Pakistán y, potencialmente, Turquía”, apunta Elmi. Si nos fijamos en EE.UU., según análisis de la Fed, un aumento sostenido de 10 dólares por barril en el precio del petróleo se estima que añadiría aproximadamente entre 0,2% y 0,4% a la inflación general (IPC) de EE.UU. y reduciría ligeramente el crecimiento del PIB.


Por Alicia Miguel Serrano
