A una semana de la reunión de la Reserva Federal de EE.UU. (Fed), y con la vista puesta en el efecto que puede tener el alza de los precios del petróleo en la inflación, es necesario volver a poner el nombre de Kevin Warsh en el foco, si queremos analizar qué podemos esperar de la política monetaria estadounidense este año.
De Warsh se ha destacado su amplia experiencia, credibilidad y buena reputación en los mercados, su capacidad de liderazgo y enfoque firme ante la inflación. En términos de política monetaria, los expertos le consideran hawkish, ya que ha apoyado abiertamente los recortes de tipos en determinadas circunstancias, pero matizan sobre él que tiene una actitud flexible.
En opinión de Raphael Olszyna-Marzys, economista internacional en J. Safra Sarasin Sustainable AM, los motivos por los que fue elegido son claros: “Es visto como políticamente leal. Además, es yerno de Ronald Lauder, amigo íntimo y aliado de Trump desde hace años. También es crítico histórico de lo que considera una extralimitación de la Fed como, por ejemplo, la regulación financiera, la protección del consumidor, el enfoque sobre la desigualdad y la expansión cuantitativa (QE). Por último, tiene reputación de halcón por su oposición pública a la segunda ronda de QE, que le llevó finalmente a dimitir como gobernador de la Fed en 2011. Todo esto debería darle cierta credibilidad ante los mercados y potencialmente mayor influencia dentro del FOMC que otros candidatos”.
Robeco: ¿un auténtico “halcón”?
Para los expertos de Robeco, aunque ha sido retratado como “un halcón de la inflación”, es necesario hacer matizaciones en el contexto actual. Recuerdan que durante su etapa como gobernador de la Reserva Federal, Warsh se mostró preocupado por los riesgos inflacionistas derivados de la flexibilización cuantitativa (QE) y se convirtió en uno de sus críticos internos más vehementes. “Hoy conocemos la QE principalmente como una política que ha engrosado el balance de la Fed. Por ello, no sorprende que, en un artículo de opinión publicado en The Wall Street Journal en noviembre de 2025, sostuviera que ‘el balance abultado de la Fed… puede reducirse de forma significativa’. Esta postura ha afianzado su reciente retrato como un “halcón” de la inflación”, reconocen.
Sin embargo, desde la gestora europea creen que la imagen de Kevin Warsh como un ‘halcón’ está exagerada y esperan que respalde una nueva reducción de los tipos oficiales para junio, lo que probablemente sería su primera reunión como presidente. “En realidad, sus opiniones sugieren margen para tipos de interés más bajos, no más altos, y su objetivo de reducir el balance de la Fed podría resultar ser más un deseo que una realidad. En cuanto a su opinión de que el balance de la Fed puede ser excesivamente grande, creemos que, en la práctica, será difícil reducirlo de manera significativa sin ajustes regulatorios al régimen de ‘reservas abundantes’ del sistema bancario”, argumentan.
MFS IM: flexibilización monetaria no tradicional
Sobre qué esperar de él, Benoit Anne, Senior Managing Director del Grupo de Estrategia e Insights MFS Investment Management, considera que el “nuevo presidente de la Fed” cree que hay margen para una flexibilización de la política monetaria, pero quizá no de la forma más tradicional. “Warsh opina que Estados Unidos está viviendo un milagro de productividad, que no solo impulsará el potencial de crecimiento a largo plazo del país, sino que también generará importantes presiones desinflacionistas. Con la inflación corrigiéndose a la baja, la Fed tendrá más margen para seguir recortando los tipos, lo que alegrará a la Casa Blanca. Sin embargo, aquí radica una posible contradicción”, apunta Anne.
Según el economista jefe de la gestora, Erik Weisman, la trayectoria de mayor crecimiento impulsada por la productividad tendería normalmente a asociarse con un aumento del tipo neutral. Esto significa que, sobre esta base, el margen de maniobra de la política monetaria de la Fed en ese escenario macroeconómico sería menor, y no mayor, a largo plazo.
“Pasando a la opinión de Kevin Warsh sobre el balance de la Fed, está claro para todos que el nuevo presidente de la Fed es partidario de cierta moderación. Pero si se lleva a cabo, una reducción del balance podría afectar a la liquidez y a la volatilidad de los tipos de interés de una manera que podría percibirse como contradictoria con el objetivo inicial de bajar los tipos”, añade Anne.
Algo para todo, según Wellington Management
Desde Wellington Management consideran que Warsh podría dar un paso adelante en la reducción del poder de la Fed con respecto a su amplio mandato actual y que también podría desempeñar un papel fundamental en el cambio de la estructura de la Fed y en una colaboración más estrecha con el Tesoro en la gestión del balance de la Fed.
“El nivel de control que la administración Trump tiene sobre los tipos de interés, así como sobre las decisiones regulatorias y de supervisión más amplias, dependerá de la composición final de la Junta de la Fed, incluyendo si Jerome Powell decide mantener su puesto. Pasará algún tiempo antes de que se tomen estas decisiones y antes de que tengan importancia para los mercados, pero a medio plazo espero que resulten trascendentales para la conducción de las políticas monetarias y más amplias”, explica Juhi Dhawan, estratega de macroeconomía en Wellington Management.
Por último, el experto añade que la elección de Warsh, que ha defendido políticas monetarias restrictivas a lo largo de su carrera, debería disipar en cierta medida la preocupación de que la gestión de la inflación pase a un segundo plano frente a las prioridades políticas. “Los mercados estarán más dispuestos a creer que los datos económicos dictarán la forma en que se lleva a cabo la política monetaria, lo que debería estabilizar el dólar desde el punto de vista del riesgo de devaluación”, reconoce Dhawan.



Por Carlos Ruiz de Antequera