El real brasileño y el peso colombiano deberían ser las divisas que mayor resiliencia muestren durante las tensiones geopolíticas de Oriente Medio ya que son exportadores netos de petróleo. A pesar de ello, el movimiento más destacable para Aubry es la apreciación del dólar de entre el 1%-4% frente a las divisas latinoamericanas que habitualmente cubrimos, “dado el giro que se ha producido en los mercados globales hacia los activos refugio”.
En su último informe, sus expertos destacan que el peso chileno se muestra especialmente vulnerable al ser uno de los mayores importadores netos de petróleo de entre los mercados emergentes. “Además, el peso que tiene la energía en el IPC nacional es relativamente superior al de otros países”, matizan. En cambio, la segunda conclusión clave del informe es que en Perú, las disrupciones locales en el suministro de gas natural han agravado aún más la situación.
El real brasileño (BRL)
Según el informe de Ebury, el real brasileño ha corregido sus caídas, pero sigue habiéndose depreciado un 1,5% frente al billete verde desde que escaló el conflicto en Medio Oriente. “Como exportador neto de petróleo, el real brasileño debería verse menos impactado que otras divisas de mercados emergentes por la reciente subida del petróleo. Sin embargo, no ha salido completamente ilesa de la huida generalizada hacia activos y divisas refugio como el dólar”, señalan.
En cuanto a los datos económicos, que han estado completamente eclipsados por el conflicto geopolítico, el crecimiento del PIB brasileño del cuarto trimestre salió en línea con las expectativas, registrando una modesta expansión del 0,1% intertrimestral. Según su análisis, esto es un claro reflejo de los elevados tipos de interés establecidos en Brasil, que también consideran que han provocado una cierta desaceleración en el mercado laboral últimamente: la tasa de desempleo repuntó al 5,4%, si bien sigue cerca de mínimos históricos. “A futuro, seguimos creyendo que el banco central de Brasil dará comienzo al ciclo de recortes este año, pero quizás actúe con más cautela mientras perdure el conflicto en Medio Oriente”, concluyen.
El peso chileno (CLP)
Como indican las ya citadas conclusiones del informe, el peso chileno está siendo una de las divisas más afectadas por el conflicto en Oriente Medio, y ya no solo a nivel regional. “La posición de Chile como importador neto de petróleo, junto con la caída del precio del cobre ante una posible menor demanda global han sido los principales factores detrás de la depreciación del peso, que superó el 4% la semana pasada. Ante el riesgo de un repunte inflacionario si el conflicto se prolonga y si los precios del petróleo se mantienen elevados, los mercados de swaps han ajustado drásticamente sus expectativas de recortes de tasa del Banco Central de Chile para este año”, argumentan desde Ebury.
Además, destacan que, hace apenas unas semanas, se descontaba un recorte en la próxima reunión con una probabilidad cercana al 70%; ahora reconocen que esa cifra ha caído hasta alrededor del 25%. “En consecuencia, es razonable anticipar un BCCh cauteloso en su próxima Reunión de Política Monetaria, a pesar de la reciente desaceleración de la inflación observada en febrero. Mientras persista la incertidumbre geopolítica y no aparezcan señales claras de desescalada, el peso chileno, al igual que otras monedas de mercados emergentes, seguirá bajo presión bajista”, apunta el informe.
El peso colombiano (COP)
En el caso del peso colombiano, el análisis de Ebury indica que también ha sido una de las divisas más resilientes de latinoamérica desde que estalló el conflicto en Irán al ser un exportador neto de petróleo. Dicho esto, el documento matiza que también ha perdido terreno frente al billete verde (algo más de un 1%) ante la huida generalizada de los activos y divisas de riesgo.
Además, las elecciones parlamentarias no parecen haber tenido un impacto significativo en el tipo de cambio, habiéndose producido la fragmentación política que se esperaba. “Pacto Histórico se erigió como la fuerza política con mayor representación en el Congreso, mientras que el buen resultado de Paloma Valencia le sitúa en una buena posición para luchar contra De la Espriella por el voto de la derecha. Dado el elevado porcentaje de indecisos, el potencial resultado de las presidenciales sigue generando incertidumbre en el mercado local, lo cual podría añadir una prima de riesgo sobre el peso”, matizan.
El peso mexicano (MXN)
Por su parte, el peso méxicano ha caído más de un 3% frente al billete verde desde el estallido del conflicto. Según explica el informe, ante la posibilidad de una mayor inflación, los mercados han dejado de descontar bajadas de tipos por parte de Banxico. “Además de la evolución del crudo y las tensiones geopolíticas, los mercados seguirán de cerca las negociaciones del T-MEC, cuyo inicio está previsto para la semana que viene”, señalan.
En parte, según su visión, esto podría ser una noticia positiva para la economía mexicana dado que la incertidumbre comercial se podría disipar antes de lo previsto. Sin embargo, consideran que el impacto neto en la economía y el peso chileno dependerá en gran medida del contenido del acuerdo que se ratifique. En este sentido, la predicción de Ebury es clara: cabe esperar cierta volatilidad añadida en las próximas semanas en torno al peso mexicano.
El sol peruano (PEN)
Por último, el informe destaca el comportamiento del sol peruano, que ha caído casi un 4% desde los primeros ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán, depreciándose a niveles que no observábamos desde finales de septiembre. Cabe recordar que como importador neto de petróleo, Perú se muestra vulnerable a este shock energético.
“Si bien partía de unos niveles de inflación más favorables que otros países, la fuga en un gasoducto al sur del país está provocando una escasez severa, provocando el racionamiento de la energía en distintos sectores. Cabe esperar un repunte significativo de la inflación en las próximas mediciones, que se corregirá parcialmente una vez se repare la fuga. Se cree que esto podría tardar dos semanas aproximadamente. En este sentido, será interesante analizar cómo responde el BCRP a dichos acontecimientos en la reunión de esta semana”, concluyen desde Ebury.



