Parece ser que la Administración Trump quiere complicar los últimos meses de Jerome Powell al frente de la Fed. Durante el fin de semana, el Departamento de Justicia inició una investigación penal contra la Reserva Federal (Fed) por la renovación de la sede del banco central. Su presidente, Jerome Powell, lo considera un pretexto para intensificar la presión sobre la Fed, ya que el presidente Trump sigue insatisfecho con la política monetaria, poniendo en riesgo la independencia del banco central.
¿Cómo ha encajado el mercado este último episodio? Según los expertos, como en ocasiones anteriores, la falta de independencia de la Fed no es algo que pase desapercibido ni guste a los mercados. “El ecosistema financiero global ha entrado en una fase de volatilidad sistémica y reconfiguración de poder que recuerda a los periodos de mayor fricción geopolítica del siglo XX. La convergencia de una crisis institucional en el corazón de la Reserva Federal, una agresiva política de absorción de recursos energéticos en el hemisferio sur y la escalada de tensiones en el Ártico y Medio Oriente ha fracturado la narrativa de estabilidad que dominó el cierre del año anterior”, sostiene Felipe Mendoza, CEO IMB Capital Quants.
Paul Donovan, economista jefe de UBS Global Wealth Management, cree que si este movimiento busca debilitar la independencia de la Reserva Federal, podría terminar siendo contraproducente para la administración. El experto se permite plantear la hipótesis de que Powell tiene ahora «menos incentivos para renunciar como gobernador de la Reserva Federal, dada la postura públicamente desafiante que ha adoptado frente a esta investigación criminal».
«Trump no designa directamente al próximo presidente de la Fed: solo lo nomina -continúa-. Además, ese candidato debe ser un gobernador en funciones o ocupar una vacante en el directorio. El Senado debe confirmar al próximo presidente de la Fed, y ese proceso podría volverse más complejo si esta situación es percibida como un ataque directo a la independencia del banco central«.0
Donovan dibuja un escenario más extremo, y plantea que si en el futuro hubiera una decisión de tasas de interés muy ajustada, «estos ataques explícitos a la independencia del banco central podrían inclinar a los miembros del FOMC hacia una postura de firmeza más hawkish, como una demostración de independencia».
De hecho, asegura, dadas las reacciones del mercado, esa podría ser la respuesta más segura desde la perspectiva del mercado de bonos. «La necesidad de subrayar la independencia podría convertirse en un factor relevante en la fijación de las tasas de interés, tanto desde el punto de vista institucional como desde el de las consecuencias para el mercado», subraya.
La narración que hace el oro
Para Carsten Menke, responsable de Investigación de Next Generation en Julius Baer, es obvio que las preocupaciones sobre la independencia de la Reserva Federal de Estados Unidos se reflejan en el mercado de materias primas. “El oro y la plata reaccionaron positivamente a la noticia, subiendo un 1,5% y un 5%, respectivamente, en las primeras operaciones de la mañana del lunes. Consideramos que una mayor injerencia en la Fed es un comodín claramente alcista para los metales preciosos en 2026. Aunque se espera que la plata reaccione de forma más sensible ante este tipo de inquietudes, seguimos creyendo que su comportamiento superior al del oro se ha vuelto excesivo”, apunta Menke. Su conclusión es que, aunque el dólar estadounidense también se debilita, la reacción en los mercados de metales preciosos parece algo desproporcionada, especialmente en el caso de la plata.
Para Menke, una mayor interferencia en la Fed y las dudas sobre su independencia constituyen uno de los principales comodines alcistas para los metales preciosos en 2026. “Con la salida prevista del presidente Powell en mayo, la futura independencia de la Fed dependerá de si su sucesor actuará de forma independiente o se alineará estrechamente con la administración. Las preocupaciones persistentes sobre la independencia de la Fed y sobre el estatus del dólar estadounidense como moneda de reserva mundial podrían atraer a más inversores en busca de refugio hacia los mercados de oro y plata, impulsando los precios incluso por encima de los niveles actuales”, añade el experto de Julius Baer.
Powell se defiende
Por su parte, en un comunicado poco habitual por parte de un presidente de un banco central, Powell afirmó que se trata de una “actuación sin precedentes” que debe entenderse “en un contexto más amplio de las amenazas de la administración y de la presión continuada que viene ejerciendo”. Y así lo expresó: “Esta nueva amenaza no tiene que ver con mi testimonio de junio ni con la renovación de los edificios de la Reserva Federal. Tampoco se trata de la función de supervisión del Congreso; la Fed, mediante su testimonio y otras divulgaciones públicas, hizo todo lo posible por mantener informado al Congreso sobre el proyecto de renovación. Esos son pretextos. La amenaza de cargos penales es consecuencia de que la Reserva Federal fije los tipos de interés basándose en nuestra mejor evaluación de lo que conviene al interés público, en lugar de seguir las preferencias del Presidente. De lo que se trata es de si la Fed podrá seguir fijando los tipos de interés basándose en la evidencia y en las condiciones económicas, o si, por el contrario, la política monetaria será dictada por la presión política o la intimidación”.
Con el fin de restaurar la confianza en la institución monetaria, añadió que, durante sus servicio a la Fed bajo cuatro administraciones diferentes, ha desempeñado sus funciones sin miedo ni favoritismos políticos, centrándose únicamente en el mandato de estabilidad de precios y máximo empleo. “El servicio público a veces exige mantenerse firme frente a las amenazas. Seguiré haciendo el trabajo para el que el Senado me confirmó, con integridad y con el compromiso de servir al pueblo estadounidense”, concluyó Powell en su comunicado.



