Última actualización: 14:12 / Martes, 30 Junio 2020
El análisis de Ecolatina

Los infinitos prólogos de la reestructuración de la deuda argentina

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  • Comparado contra el escenario previo a la reestructuración, el “ahorro” para Argentina sigue siendo significativo: la propuesta de abril reducía pagos por 25.900 millones de dólares hasta 2023 y 47.500 millones hasta 2028, en tanto que, para la última, estas sumas ascienden a 24.400 y 37.500 millones de dólares, respectivamente
  • El problema es que esta extensión y una negociación que parece a punto de cerrarse, pero no lo hace, generan un estrés demasiado alto como norma de la economía argentina, de modo tal que desalientan cualquier proyecto o inversión de mediano plazo

Para los analistas de Ecolatina, el futuro de la economía argentina reposa en gran medida en dos procesos que deberían cerrarse en el corto plazo, pero con efectos persistentes de cara a los próximos años: la cuarentena por el coronavirus y la reestructuración de la deuda.

Cuando se espera una nueva oferta por parte del gobierno, esta misma semana, la consultoa recuerda que “al momento, hay tres ofertas sobre la mesa: la del gobierno nacional, la del Comité de Acreedores de Argentina, al que se suman los fondos Fintech y Gramercy (BG), y la del grupo Ad-Hoc y Exchange (AE), integrado por BlackRock y Fidelity. Como era esperable, la propuesta oficial es la más austera de las tres, mientras que la de BG convalida una mayor quita que la de AE.

Como punto de partida, recordemos que el 17 de abril el ministerio de Economía lanzó una propuesta, que tenía un valor presente neto (VPN) cercano a los 40 dólares valuado a una tasa de descuento del 10%. La misma tuvo muy baja adhesión (menor al 20%) y debió ser mejorada”.

Según Ecolatina, las últimas novedades de la propuesta oficial estriban en el pago de un cupón de hasta 0,75% atado a las exportaciones totales -no solo agropecuarias- medidas en dólares y comparadas con el promedio de los últimos cinco años. Este tipo de “endulzante” está atado a la capacidad de generación de divisas genuinas del país, por lo que evitaría potenciales descalces de moneda que podría generar un cupón PBI ante un crecimiento basado en atraso cambiario (que estimula la expansión de corto plazo mientras lesiona la capacidad de generación de divisas del país). Además, la nueva propuesta respeta los indenture originales de los bonos, una exigencia que desde el principio señalaron los acreedores de los bonos de la reestructuración de 2005, casualmente aquellos que poseen las indentures más duras.

“El Palacio de Hacienda mejoró su propuesta respecto de la escasamente adherida en abril. Sin embargo, todavía no alcanza: BG realizó una oferta que exige 53,8 dólares por cada lámina de 100 a una exit yield del 10% y AE hizo lo propio con una que supera los 60,3/100 dólares. Además, el grupo AE pretende el cobro en efectivo de la mitad de los intereses corridos y la otra mitad con un bono, a la par que pidió un cupón vinculado al PBI en lugar del atado a las exportaciones ofrecido. Por último, este grupo, amenazó litigar en la justicia neoyorquina si el gobierno nacional no flexibilizaba su postura, agravando las consecuencias del default actual y frenando la negociación”, señala el informe.

Para los analistas de Criteria, “la contracara de ir corrigiendo la oferta e intentando hacerla más atractiva es el mayor flujo de compromisos que deberá afrontar nuestro país en los próximos años. En este sentido, mientras que los pagos totales acumulaban sólo 330 millones de dólares hasta 2023 en la propuesta oficial de abril, en la última superarían los 1.800 millones de dólares. Más aún, si se estirara el horizonte temporal a 2028, la primera propuesta contemplaba pagos por 15.600 millones de dólares, mientras que la última lo hace por USD 25.500 millones, casi 10.000 millones más”

Así, comparado contra el escenario previo a la reestructuración, el “ahorro” para Argentina sigue siendo significativo: la propuesta de abril reducía pagos por 25.900 millones de dólares hasta 2023 y 47.500 millones hasta 2028, en tanto que, para la última, estas sumas ascienden a 24.400 y 37.500 millones de dólares, respectivamente.

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Desde Ecolantina se señala que “las partes parecen más cercanas que hace un tiempo, y a pesar de las declaraciones cruzadas o idas y venidas que puede haber en el camino, las negociaciones continúan, por ahora hasta el 24 de julio. El problema es que esta extensión y una negociación que parece a punto de cerrarse, pero no lo hace, generan un estrés demasiado alto como norma de la economía argentina, de modo tal que desalientan cualquier proyecto o inversión de mediano plazo”.

El problema es que la incertidumbre de la negociación, sumada al contexto del coronavirus, ha disparado la incertidumbre hasta niveles extremos. Y Argentina necesita ir saliendo de la crisis para poder poner reactivar la economía, se advierte desde Ecolatina.

 

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