Última actualización: 05:00 / Jueves, 30 Enero 2020
Análisis de mercado

Laurent Denize (ODDO BHF AM): las cinco lecciones que ha dejado 2019 y que explican 2020

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  • El co-cio de ODDO BHF AM, Laurant Denize, considera que Trump es capaz de desestabilizar casi todo, pero también tiene el mayor incentivo para prolongar el ciclo de expansión, ya que se juega su reelección en noviembre de 2020
  • El gran giro en las políticas monetarias realizada por los bancos centrales durante el último año les ha colocado en una posición muy acomodaticia que, previsiblemente, se alargará en el tiempo
  • En 2019, los inversores se mostraron contradictorios: salieron de las bolsas para dirigirse a productos de renta fija, mientras demandaban productos de inversión más sofisticados y activos alternativos

En opinión de Laurent Denize, co-CIO global de ODDO BHF AM, 2019 ha dejado numerosas lecciones que van a servir para entender los mercados este año. “Fue un gran año en rentabilidad, pero no en flujos. De hecho, se dio la paradoja de que los inversores salieron en masa del mercado de acciones, perdiendo las oportunidades que ha dado a final de año”, señala a modo de resumen.

Junto a esta paradoja, Denize destaca que, sobre todo, ha sido un año lleno de disrupción. “Esta es una palabra que ya nunca podremos olvidar y que tenemos que seguir teniendo presente para identificar las oportunidades de inversión y entender nuestro entorno”, matiza antes de empezar a enumerar cuáles son, en su opinión, esas lecciones de 2019. Muestra de esa ruptura con lo habitual es que “mientras los inversores salían de las bolsas y se dirigían hacia productos de renta fija, estaban demandan soluciones de inversión más sofisticados y activos alternativos”, apunta.

La primera de las lecciones se extrae de la guerra comercial y, en particular, de la figura de Donald Trump, ya que es un claro ejemplo de cómo el mercado se ha vuelto sensible a los eventos geopolíticos. “Lo que quería Trump era reducir el déficit con China, pero no lo ha logrado e incluso ha provocado un impacto  negativo en el consumo interno. Pero ante las próximas elecciones, ha tenido que frenar las tensiones. Eso supone que este tema no ha llegado a su fin, sino que podría volver si es reelegido. Además, estas tensiones comerciales podrían tener un componente de guerra tecnológica”, afirma. 

El segundo aprendizaje que deja el año tiene que ver con los bancos centrales y el giro de 180 grado que han dado. “Se está viendo una asimetría entre la acción de los bancos centrales y la reacción, o efectividad, que tienen sus decisiones. Creo que estamos en un punto muy acomodaticio para ellos y aunque la inflación se eleve, no será ya un motivo para subir los tipos de interés. Todo esto ya está descontado en los precios del mercado y ha generado también cierta fragmentación en el crédito”, asegura. 

Denize señala que la tercera lección tiene que ver con cómo interpretamos lo que ocurre. “El sector manufacturero no va a ser elemento adelantado del crecimiento global nunca más. Veremos cómo los datos se desaceleran, pero no por ello va a significar que se vaya a producir una recesión. El consumo, que ahora mismo se muestra robusto, nos está diciendo que estamos muy lejos de una recesión a corto plazo”, apunta. En este último año, la demanda interna se ha beneficiado del efecto de tres factores positivos: la mejora de la situación del empleo, el crecimiento del crédito y conjunto de políticas de estímulo. “Ninguno de estos factores está a punto de desaparecer o desmoronarse”, matiza. 

Las dos últimas lecciones tienen a Europa en el centro. En primer lugar, explica que Alemania ha demostrado que su modelo de crecimiento tiene ciertos límites. De hecho, el debilitamiento cíclico del país desde 2017 -debido en gran parte a la crisis del sector automovilístico, con un peso sobredimensionado, y a la evolución del comercio exterior- ha revelado algunos puntos débiles que pueden tener repercusiones estructurales: insuficiente gasto de inversión y la baja rentabilidad del sector bancario. Y, por último, señaló como lección la fragmentación política de Europa. “La división entre derecha e izquierda que era habitual en la mayoría de los países europeos ha dado paso a una fragmentación de partidos políticos. Pero no se ha visto un mayor aumento de los populismos”, puntualizó. 

Con todas estas lecciones y disrupciones aprendidas, que permiten comprender mejor el entorno de 2020, Denize advierte que el gran riesgo de 2020 será Trump. “El presidente estadounidense ha demostrado lo que sus actos pueden afectar a la economía global sus actos, como por ejemplo la tensión comercial con China o el asesinato del general iraní Soleimani”, afirma. Considera que Trump es capaz de desestabilizar casi todo, pero también tiene el mayor incentivo para prolongar el ciclo de expansión, ya que se juega su reelección en noviembre de 2020.

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