El nuevo año comienza a coger ritmo y con ello la publicación de datos macro. El último en conocerse ha sido el dato del mercado laboral de diciembre de EE.UU., que mostró un signo mixto: la contratación se desaceleró hasta unos aún sólidos 50.000 empleos, frente a los 56.000 anteriores, mientras que la tasa de desempleo cayó más de lo previsto, pasando de un 4,5 % revisado a la baja (desde el 4,6%) al 4,4%.
Los matices que más llaman la atención a la hora de analizar este dato es, por un lado, que las Nóminas No Agrícolas, que mostraron una creación de empleo cercana a 50.000 puestos en diciembre, por debajo de las expectativas del mercado. Y, por otro lado, el comportamiento de los salarios, cuyo crecimiento anual se ubicó alrededor del 3,8%, mostró cierta persistencia en las presiones salariales. Según los expertos, este descenso coincidió con una ligera caída de la tasa de participación, que bajó del 62,5% al 62,4%. No obstante, destacan que la mayor parte del nuevo empleo provino de personas que salieron del desempleo.
La lectura del dato
“En conjunto, el informe dibuja un mercado laboral en el que una menor demanda de trabajo convive con empresas que no necesitan ajustar sus plantillas. Una tasa de desempleo del 4,4% se sitúa cerca del pleno empleo, quizá con un sesgo ligeramente más débil. Esto apunta a una política monetaria neutral, sin que sea necesario que los bancos centrales actúen con urgencia, ya que la solidez del mercado laboral reduce esa presión. Si la situación del mercado laboral no cambia de forma significativa, esperamos que en los próximos meses la atención se centre más en los datos de inflación”, señala Christian Scherrmann, economista jefe de DWS para Estados Unidos.
Diego Albuja, analista de mercados ATFX LATAM, hace una lectura más dura de este último dato y apunta que la economía estadounidense podría estar dando señales claras de enfriamiento en el mercado laboral. “Esta combinación de menor creación de empleo, pero con un desempleo todavía contenido, refuerza la idea de que la economía estadounidense avanza hacia un ajuste gradual. Las revisiones también reflejan que el dinamismo venía siendo más débil de lo que se pensaba en meses previos, con mayor fortaleza en sectores como salud y servicios, mientras que áreas más sensibles al ciclo económico muestran señales de agotamiento”, sostiene Albuja.
El deterioro del mercado laboral es una mala noticia, ya que apuntaría a un eventual deterioro de una economía impulsada principalmente por el gasto de los consumidores. Sin embargo, Bret Kenwell, analista de mercados de EE.UU. de eToro, explica que un enfriamiento gradual del mercado laboral, podría acabar empujando a la Reserva Federal a tomar medidas más pronto que tarde, especialmente con un nuevo presidente de la Fed a finales de este año.
“A pesar de este posible resultado, advertimos a los inversores que no apuesten por un debilitamiento del mercado laboral. El informe sobre el empleo fue más débil de lo esperado, pero mostró cierta estabilidad en comparación con los últimos meses. Esto debería aliviar algunas preocupaciones y volver a centrar la atención de los inversores en los fundamentales, especialmente con el inicio de la temporada de resultados del cuarto trimestre la próxima semana con los grandes bancos”, apunta Kenwell.
El foco en la Fed
Respecto a qué esperar de la política monetaria de la Fed en este contexto, el analista de mercados ATFX LATAM sostiene que la Reserva Federal de EE.UU. se perfila a pausar los recortes de tasas de interés, “manteniendo una postura cautelosa mientras evalúa si la desaceleración del empleo es suficiente para seguir reduciendo la inflación sin afectar de forma significativa la actividad económica”. Según destaca Albuja, “en los mercados, el dato fue interpretado como consistente con una política monetaria prudente, se reducen las expectativas de recortes inmediatos y se refuerza la visión de que cualquier ajuste adicional podría darse más adelante en el año, dependiendo de la evolución del empleo y los precios”.
En este sentido, para Seema Shah, Chief Global Strategist de Principal Asset Management, el reporte aporta elementos clave para entender por qué el escenario de recortes inmediatos de tasas se ha ajustado, aunque persisten señales de desaceleración. “La posibilidad de un recorte de tasas por parte de la Fed en enero prácticamente ha desaparecido tras la inesperada caída en la tasa de desempleo. Resulta difícil sostener que el mercado laboral esté colapsando y requiera con urgencia un mayor estímulo monetario. No obstante, el panorama sigue siendo poco concluyente: el crecimiento del empleo quedó por debajo de lo esperado y las revisiones a la baja de meses previos han llevado el promedio móvil de tres meses a terreno negativo. Si bien una menor oferta de mano de obra puede explicar parte de esta dinámica, las pérdidas sostenidas de empleo difícilmente generan confianza. La economía estadounidense probablemente necesitará apoyo adicional de la Fed, aunque no de manera inmediata”, defiende Shah.
El oro y su rumbo
Tras estos datos, el oro ajustó su rumbo y parece consolidarse en la zona de los 4.500 dólares/ onza. Según recuerda Antonio Di Giacomo, analista senior de mercado, el metal precioso acumula una ganancia semanal superior al 4%, tras haber alcanzado recientemente un máximo histórico en torno a este máximo, lo que “refleja un sólido interés estructural por los activos defensivos”.
En su opinión, el oro atraviesa un momento clave al inicio de 2026, respaldado por señales mixtas del mercado laboral estadounidense y por la incertidumbre geopolítica. “La desaceleración en la creación de empleo apoya un sesgo constructivo para el metal, mientras que un desempleo bajo y salarios firmes moderan el impulso inmediato. En este entorno, el oro continúa combinando su papel de refugio con una elevada sensibilidad a los datos macroeconómicos, manteniéndose como uno de los activos más observados del mercado”, añade Di Giacomo.


Por Carlos Ruiz de Antequera
