Última actualización: 07:44 / Jueves, 17 Junio 2021
La valoración de las gestoras

La Fed muestra sus intenciones de ir hacia una senda más dura y con menos estímulos

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  • Ostrum AM (Natixis IM), Janus Henderson, Fidelity International, Principal Global Investors, Generali Insurance AM, PIMCO, TwentyFour AM (Vontobel AM), ODDO BHF y Banca March comparten su análisis y valoraciones sobre la reunión de ayer de la Fed
  • Se puede leer el paso de cero a dos subidas en 2023 como un medio para mostrar el compromiso de la Fed de evitar desviaciones de la inflación
  • Tras la declaraciones de Jerome Powell, el simposio de Política de Jackson Hole en agosto es el próximo evento clave para comenzar a abordar el tapering

La reunión de ayer de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) fue una de las más relevantes de los últimos años y del mandato de Jerome Powell, según las gestoras. La principal conclusión es que la Fed ha dado un giro a su tono habitual y abre la puerta hacia menores estímulos monetarios, una mayor expectativa de inflación y, según los miembros del FOMC, dos posibles subidas de tipos para 2023.

Para Anna Stupnytska, economista global de Fidelity International, la principal novedad fue el gráfico de puntos, que mostraba dos subidas de tipos en 2023, frente a la ausencia de las mismas en marzo, lo que provocó una sorpresa en relación a las expectativas del mercado. “El lenguaje sobre las compras de activos se mantuvo igual y sin mención alguna a una posible reducción de las mismas, lo que sugiere que el listón para una inminente retirada de la política acomodaticia sigue estando alto, con la actual situación del mercado laboral pesando claramente en la mente de los responsables políticos”, afirma Stupnytska.

Lo relevante respecto a la retirada de estímulos fue que la Fed ya lo tiene sobre la mesa, eso sí bajo una clara advertencia por parte de Powell: “Haremos lo que podamos para evitar reacciones del mercado al tapering”. En opinión de la economista global de Fidelity International, en este sentido, “el simposio de Política de Jackson Hole en agosto es el próximo evento clave que podría usar el presidente Powell para hacerlo. Sin embargo, aunque se empezase a hablar del tema, creemos que la Fed será cauta y comedida a la hora de reducir el estímulo monetario, enfrentándose a un equilibrio extremadamente delicado entre proporcionar la acomodación justa para mantener unas condiciones financieras amables mientras gestiona la mayor carga de deuda y, al mismo tiempo, tener controlados los riesgos de inflación y estabilidad financiera. Dicho esto, la credibilidad de la política sigue siendo el principal riesgo macro en el actual entorno favorable al riesgo”.

David Norris, Head of US Credit de TwentyFour AM (Vontobel AM), destaca que Powell sí reconoció que discutieron la posibilidad de un futuro tapering y que la terminología "hablar de" tapering puede retirarse oficialmente. Sin embargo, según Norris, “en esta reunión no dio más pistas sobre una guía concreta que se refiera al calendario de cualquier posible ajuste de las compras de activos. Su comunicación será ordenada, metódica y transparente. Dados sus comentarios sobre la inflación y la creación de empleo, las reuniones de Jackson Hole podrían ser la próxima oportunidad para abordar este tema”.

Sobre el tapering, Bruno Cavalier, economista jefe de ODDO BHF, se muestra cauto y recuerda que la política monetaria sigue siendo la principal herramienta de gestión de la demanda, sin impacto en las limitaciones de la oferta. “No hay ninguna razón para que la Fed endurezca la política monetaria a corto plazo. La política de compra de activos se ha prolongado (120.000 millones de dólares al mes). El presidente de la Fed acaba de reconocer que el FOMC ha comenzado a debatir la cuestión sobre la futura reducción de estas compras. Si el tapering va a comenzar a principios de 2022, según la expectativa mayoritaria, esto deja todavía algún margen antes de fijar los términos concretos”, sostiene Cavalier.

El papel de la inflación
En cuanto a la inflación, el presidente Powell insistió en que, aunque la fortaleza de las cifras de abril y mayo fue sorprendente, la opinión del FOMC no ha cambiado. En opinión de Axel Botte, estratega global de Ostrum AM (Natixis IM), aunque el statu quo de la política estaba en línea con el consenso, hay un cambio notable en el número de participantes que prevén subidas de tipos el próximo año y en 2023, hay una amplia gama de expectativas que reflejan una mayor conciencia de los riesgos al alza sobre la inflación.

En su opinión, gran parte de la clave sobre la evolución de las perspectivas de la Fed estará en el empleo: “La Fed sigue centrada en permitir un aumento más rápido del empleo hacia el nivel que había antes de la pandemia, pero Powell no está seguro de que la participación en el mercado laboral vaya a volver a los niveles anteriores a la crisis. Las jubilaciones y los desajustes entre la oferta y la demanda podrían impedir una recuperación total del empleo. Esto es clave, ya que podría indicar que la tasa de desempleo alcanzable en este ciclo podría resultar mucho más alta que antes”.

“Cuando la economía se normalice, los factores estructurales que han moderado la inflación durante las últimas décadas se harán más visibles, y la dinámica se verá totalmente afectada por la mejora del mercado laboral. La evolución de las opiniones de los miembros del FOMC sobre la inflación muestra un grado de confianza bastante elevado en este resultado. Y también los mercados financieros muestran una creciente convicción sobre esta perspectiva. Se puede leer el paso de cero a dos subidas en 2023 como un medio para mostrar el compromiso de la Fed de evitar desviaciones de la inflación”, argumenta Paolo Zanghieri, economista senior Generali Insurance AM.

Lo importante es que la Fed sigue sosteniendo que el aumento de inflación es transitorio. Pero, según advierten Tiffany Wilding y Allison Boxer, US Economists en PIMCO, “el riesgo de una inflación más persistente depende de que las expectativas de inflación se mantengan ancladas. Los consumidores pueden reaccionar al reciente aumento de los precios de dos maneras: podrían retrasar el consumo pensando que los precios serán más bajos más adelante, o podrían comprar más ahora a pesar de los precios más altos, creyendo que los precios serán aún más altos más adelante. Este último escenario es el que la Reserva Federal está tratando de evitar; sin embargo, creemos que la evidencia económica recibida hasta ahora es consistente con el primer escenario. Por ejemplo, las compras reales de bienes al por menor disminuyeron en abril y mayo ante la subida de los precios”, afirman.

El mercado reacciona

“Justo cuando el mercado se estaba sintiendo cómodo con una Fed paciente y una inflación considerablemente por encima del objetivo, el gráfico de puntos se ha desplazado. Ahora corresponderá a Powell y a otros oradores de la Fed volver a asegurar a los mercados que el endurecimiento en 2023 no tiene por qué ser perturbador. Todavía habrá señales de duda  sobre el momento adecuado del tapering pero, en general, el diagrama de puntos no debería inquietar demasiado al mercado, siempre y cuando Powell consiga que su comunicación sea acertada”, advierte Seema Shah, estratega jefe de Principal Global Investors.

Ante la importancia que tiene la Fed y sus decisiones para los  mundiales, las gestoras apuntan que hubo reacciones inmediatas más allá del comportamiento del dólar.

Pero, “este nuevo esquema, con una Fed abriendo la puerta a menores estímulos monetarios, los mercados se ajustaron a las nuevas perspectivas presentadas: las bolsas esta mañana cotizan con ligeros recortes, mientras que las rentabilidades exigidas a la deuda pública se elevan (el tipo de interés a 10 años de Estados Unidos se acerca nuevamente a niveles del 1,6%) al tiempo que el dólar se fortalece rompiendo la barrera del 1,20 EUR/USD”, apuntan los analistas de Banca March sobre el impacto que ha tenido la reunión de la Fed en los mercados.

“La curva de rendimiento respondió rápidamente, siendo la parte inferior de la curva la que más se movió. Los rendimientos del Tesoro de EE.UU. a 5 años subieron alrededor del 0,1%, y el rendimiento de referencia a 10 años también subió. El movimiento estuvo dominado por los rendimientos reales, y el punto a 5 años experimentó un aumento del 0,2%, ya que los mercados tuvieron en cuenta el cambio en las previsiones de los tipos de interés en ese plazo. En cambio, los rendimientos del Tesoro estadounidense a 30 años apenas variaron, ya que la previsión de tipos de interés a largo plazo de la Reserva Federal se mantuvo en el 2,5%. Esto ha actuado como punto de referencia para los bonos del Tesoro a más largo plazo durante algún tiempo”, explica Oliver Blackbourn, gestor del equipo de multiactivos en Janus Henderson.

Además, Blackbourn añade que el aumento de los rendimientos reales pesó sobre el mercado de renta variable estadounidense después de la declaración. “Mientras que el S&P 500 se recuperó con bastante rapidez, los mercados emergentes sintieron los efectos tanto del fortalecimiento del dólar como del aumento de los rendimientos reales estadounidenses”, afirma el gestor de Janus Henderson.

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