Última actualización: 13:04 / Martes, 5 Octubre 2021
El análisis de Criteria

La Fed emprende una normalización: ¿se puede repetir la experiencia dolorosa del 2013 para los mercados emergentes?

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  • Muchos países emergentes han mejorado su balance de cuenta externa, con un déficit mucho más pequeño que requiere en consecuencia un menor financiamiento en dólares
  • En su última reunión, la Fed mantuvo las tasas de interés en el rango de 0% y 0,25%, pero advirtió que, si la economía de EE.UU. sigue en la senda del crecimiento, la reversión de las políticas excepcionales de auxilio podría comenzar en un plazo relativamente corto

La Reserva Federal están dando indicios de que la entidad está lista para retomar su proceso de tapering. Esto es, el retiro gradual de estímulos monetarios que crecieron durante la pandemia del COVID-19 a niveles sin precedentes. En episodios anteriores, el retiro de estímulos no ha venido sin dolor y sufrimiento en precios de activos. Con las heridas frescas por el famoso taper tantrum en 2013, los analistas de Criteria analizan el desenlace que podría tener en los mercados emergentes.

El giro de la Fed y el balance actual

En su última reunión, la Fed mantuvo las tasas de interés en el rango de 0% y 0,25%, pero advirtió que, si la economía de EE.UU. sigue en la senda del crecimiento, la reversión de las políticas excepcionales de auxilio podría comenzar en un plazo relativamente corto. Esto implicaría una moderación en el ritmo de compra de activos, que iría decayendo hasta desaparecer a mediados de 2022.

Para la Reserva Federal, una reversión de sus políticas de apoyo no es algo novedoso. Lo excepcional, sin embargo, es que nunca lo había hecho desde una posición de relajamiento tan amplia. El pack de estímulos incluye de momento tasas en mínimos históricos, pero también compras de bonos por cerca de 120.000 millones de dólares cada mes desde que comenzó la pandemia, un enorme soporte para mercados financieros.

La Reserva Federal, así como otros bancos centrales de países desarrollados, ha acumulado trillones de dólares en activos a medida que compraban instrumentos de deuda en el mercado secundario. Las compras durante la pandemia han llevado el balance del banco central de EE.UU. hacia los 8,5 trillones de dólares, duplicando el tamaño de fines de 2019. Se estima que cerca de un 80% de ese balance se originó en los programas de compra de activos.

Recordando 2013: ¿Por qué esta vez es diferente?

Luego de la crisis financiera del 2008, la Reserva Federal y luego otros bancos centrales emprendieron un programa de asistencia monetaria y relajamiento que incluyó una medida sin precedentes: la compra de bonos en el mercado de renta fija con el ánimo de mantener las tasas bajas y garantizar la liquidez, algo que de hecho se logró.

Hacia 2013, la hoja de balance se expandía a razón de 85.000 millones de dólares por mes. Pero cuando el banco central anunció que estaba pensando en revertir la política, el mercado se resintió y la reacción fue extremadamente negativa en precios. Se desplomaron los bonos.

¿Se puede disparar una corrección semejante en 2021? Los analistas de Criteria piensa que no, debido a algunas diferencias clave:

  • No hay sorpresa. La comunicación de la Reserva Federal en relación a su programa de compras ha sido muy clara, y la percepción de que el estímulo tendrá un final se discute en el mercado desde hace meses, incluso años.
  • Inflación elevada, aunque transitoria. Una perspectiva de precios en ascenso refuerza la narrativa de una Reserva Federal que reduce los estímulos mientras se reafirma la estabilidad de precios y crecimiento económico.
  • Durante este año, hemos visto señales de volatilidad a medida que la Reserva Federal daba indicios de un retiro de estímulos, pero de ningún modo esto da lugar a pensar en una venta masiva como la que ocurrió en 2013 con los bonos del Tesoro.

¿Qué pasa con los países emergentes?

En el evento de 2013, los países emergentes fueron especialmente vulnerables al shock global del taper tantrum. Esta vez, también, la perspectiva para la mayoría de las naciones en desarrollo luce algo más favorable, con economías más robustas para enfrentar la volatilidad asociada a cambios en la dirección de política monetaria.

En ese entonces, la volatilidad se vio asociada a un nivel muy bajo de reservas internacionales, así como exposición elevada a deuda denominada en moneda extranjera. Desde entonces, muchos de estos países han mejorado su balance de cuenta externa, con un déficit mucho más pequeño que requiere en consecuencia un menor financiamiento en dólares. En este sentido, un aumento de la tasa de interés en EE.UU. como resultado del tightening no debería ser tan nocivo como en otras oportunidades, y las monedas emergentes podrían absorber mejor un shock externo.

Los países emergentes están en mucha mejor posición respecto al 2013

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Con la excepción de países como Argentina y Turquía, que a priori quedarían más vulnerables, el resto de los países del espectro emergente ha mejorado sustancialmente su posición frente a shocks externos. La medida de adecuación de reservas de la Reserva Federal se calcula sustrayendo al stock de reservas netas la deuda de corto plazo en moneda extranjera y el déficit de cuenta corriente.

En rigor, los emergentes son países con mayor cantidad de reservas internacionales, un stock más bajo de deuda en moneda extranjera con vencimiento próximo y un déficit de cuenta corriente más pequeño que en la crisis del tapering.

 

 

 

 

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