La relocalización industrial o “reshoring”, la seguridad energética y la electrificación han trascendido su condición de meras temáticas cíclicas. Constituyen la principal barrera defensiva frente a la inestabilidad global y están rediseñando la asignación de capital a nivel mundial para los inversores. El capital está fluyendo hacia los cimientos físicos del crecimiento, incluyendo redes eléctricas, sistemas de generación y materiales críticos.
En J. Safra Sarasin AM consideran que este fenómeno marca el inicio de un nuevo ciclo para los activos reales en el que las empresas y sectores expuestos a la transición verde serán los principales beneficiados. A nivel global, la capacidad activa de centros de datos ha alcanzado aproximadamente 100 gigavatios y se espera que se duplique para 2030. La cartera de centros de datos a construir representa una demanda eléctrica equivalente a la de países enteros.

1) Bank J. Safra Sarasin Ltd. https://www.jll.com/en-us/newsroom/global-data-center-sector-to-nearly-double-to-200gwamid-ai-infrastructure-boom
2) Bank J. Safra Sarasin Ltd. https://hexatronicdatacenter.com/en/knowledge/considerations-for-the-comingmegacampus-gigawatt-data-center#
Soberanía energética: la electricidad como activo estratégico
La era de la electricidad
El siglo XXI se está caracterizando por la importancia estratégica de la electricidad. La transición energética implica mucho más que metas de descarbonización: afecta directamente a la soberanía nacional y la resiliencia económica. Los países están acelerando la construcción de fuentes renovables y modernizando redes eléctricas obsoletas, muchas de las cuales no están preparadas para gestionar un suministro descentralizado e intermitente de energía. Mientras tanto, la demanda global de electricidad está en aumento, impulsada por vehículos eléctricos (VE), automatización industrial e infraestructura digital. Desde la firma suiza señalan que este cambio exige redes más inteligentes, mayor capacidad de almacenamiento y transmisión de alta tensión para equilibrar el suministro regional, lo que está desencadenando importantes inversiones en infraestructura.
Navegando en la cadena de valor de la electrificación
Para aprovechar esta oportunidad, desde J. Safra Sarasin AM creen que los inversores deben ir más allá de temáticas generales y enfocarse en cadenas de valor específicas. La electrificación es una secuencia de pasos industriales interconectados, cada uno de los cuales ofrece oportunidades distintas. La cadena de valor de la electrificación tiene su origen en la extracción y procesamiento de materiales críticos, tales como el cobre o el aluminio. En la etapa intermedia, las compañías garantizan el procesamiento y reciclaje de metales fundamentales para baterías y componentes tecnológicos. En la etapa final, fabricantes de turbinas eólicas y proveedores especializados en soluciones energéticas sostenibles impulsan el despliegue a escala industrial de capacidad de generación renovable.
Tras su generación, la electricidad debe ser transmitida mediante cables de elevada capacidad hasta unidades de conversión diversas. Los proveedores especializados en cobre suministran el soporte conductor fundamental para turbinas y sistemas de red eléctrica.
A nivel del sistema, la tecnología de conversión de potencia es esencial para la estabilidad de la red. Los fabricantes de transformadores y sistemas HVDC, necesarios para inyectar electricidad renovable en redes de alta tensión a escala industrial, constituyen eslabones fundamentales en la infraestructura energética moderna. Los operadores de transmisión, a su vez, gestionan estas “arterias” de energía, facilitando el flujo eléctrico transfronterizo y optimizando la interconexión regional.

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