Jane Fraser, presidenta y CEO de Citi, puso el foco en los riesgos que plantea el avance de los agentes de inteligencia artificial en el sector financiero durante la sesión inaugural de Sibos 2026, celebrada este lunes en Miami. Su mensaje fue claro: antes de permitir que estos sistemas pasen de ofrecer información a ejecutar acciones de forma autónoma, será necesario garantizar su identidad, autenticación y supervisión.
Fraser ilustró el potencial de esta tecnología con un ejemplo cotidiano. “No confío en que mi marido haga las compras, así que no veo la hora de tener un agente que no solo me arme una lista, sino que realmente lo haga por mí”, bromeó.
Sin embargo, el salto entre recomendar y actuar introduce riesgos mucho mayores. La autenticación, aseguró, es una de las cuestiones que “nos mantiene despiertos a todos por la noche”. El reto consiste en poder verificar que un agente actúa realmente en nombre de una persona y que tanto el banco como el resto de participantes de una operación puedan confirmar su legitimidad. “Hasta entonces, estoy segura de que no voy a tener agentes descontrolados sin los controles correctos”, afirmó.
Una capa de control para los agentes de Citi
Fraser explicó que Citi ya ha desarrollado un mecanismo específico para controlar el despliegue de agentes de IA dentro de la entidad: una capa denominada ARC. “No se puede crear un agente sin pasar por ARC”, señaló. Esta infraestructura concentra el marco de control y la capa de observabilidad necesaria para comprobar que los agentes hacen aquello para lo que han sido diseñados y que su actividad puede ser monitorizada en todo momento.
La CEO de Citi anticipó incluso un cambio en el modelo de supervisión. Si tradicionalmente un gerente podía supervisar a nueve empleados, en un entorno dominado por agentes de IA la relación podría invertirse: un único agente podría estar sometido a nueve mecanismos diferentes de supervisión, muchos de ellos gestionados a su vez por otros agentes. “Es muy temprano en esos controles, como todos podemos ver”, reconoció Fraser.
El FMI pone el foco en el riesgo cibernético
Los riesgos asociados a la inteligencia artificial también estuvieron presentes en la intervención de Dan Katz, primer subdirector gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), quien señaló que existe un amplio debate sobre si unos sistemas de IA cada vez más potentes podrían llegar a exigir nuevas respuestas regulatorias.Entre las amenazas más inmediatas, Katz situó los riesgos cibernéticos “en el primer lugar de la lista”. La IA, explicó, está transformando este ámbito al acelerar la velocidad, la frecuencia y el alcance con los que pueden detectarse vulnerabilidades y, potencialmente, explotarse.
Para los responsables públicos, el desafío será crear un entorno que permita aprovechar la innovación sin comprometer la integridad y la estabilidad del sistema financiero. Fraser coincidió en señalar la ciberseguridad como uno de los grandes retos de esta nueva etapa tecnológica. “Tenemos un tsunami de parches que hay que aplicar en este momento y tenemos que ser muy responsables para lograrlo”, afirmó.
Innovar sin romper la confianza
La CEO de Citi extendió esta necesidad de control al conjunto de la transformación tecnológica del sistema financiero. “Si te mueves rápido y rompes cosas, estamos fallando en nuestro mandato”, aseguró. Frente al conocido principio tecnológico de avanzar rápido aunque se produzcan errores, Fraser defendió que las entidades financieras deben innovar a gran velocidad sin poner en riesgo la confianza sobre la que descansa el sistema. “Si rompemos la confianza, es un enorme problema para lo macro, para los mercados, para todas partes”, advirtió.
A medida que aumenta la velocidad a la que circula el dinero, añadió, “la resiliencia y la confianza van de la mano”. Citi mueve unos seis billones de dólares diarios y Fraser prevé que el volumen de transacciones aumente significativamente a medida que la inteligencia artificial gane peso en la economía. Los clientes, además, demandan servicios disponibles permanentemente e instantáneos, pero también seguros y fiables. Fraser puso como ejemplo los servicios de depósitos digitales de Citi Token Services, que permiten mover dinero mediante tecnología blockchain y se integran con capacidades de compensación disponibles las 24 horas del día, los siete días de la semana.
El siguiente paso, apuntó, será que otras piezas de la infraestructura financiera avancen también hacia una disponibilidad continua, incluidos los bancos centrales. Fraser resumió así el equilibrio que, a su juicio, debe guiar esta transformación: “Hagámoslo de manera segura, protegida y rápida”.



