Última actualización: 04:15 / Jueves, 4 Marzo 2021
Informe anual

ISR, sofisticación y venture capital: así invirtieron los fondos soberanos durante la crisis del COVID-19

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  • Hay 95 fondos soberanos activos que gestionan por primera vez más de 9 billones de dólares, un crecimiento del 8% con respecto al año pasado
  • Los sectores en los que los fondos soberanos fueron más activos son el tecnológico, con el 25% de las operaciones, servicios (18%) y ciencias de la vida (17,6%)
  • EE.UU., UAE, China, India y México, destinos de la mayor parte de la inversión soberana en 2020

Pese al evento estrella de 2020, la pandemia del coronavirus, los fondos soberanos lograron un crecimiento en sus activos bajo gestión del 8%, en comparación con el año pasado, alcanzando más de 9 billones de dólares (trillions en inglés). No solo aumentan sus activos, también lo hace el número de vehículos: en total hay 95 fondos soberanos de, al menos, 67 países, dos más que en 2019.

Según los datos recoge el último Informe de fondos soberanos 2020, elaborado por el Center for the Governance of Change de IE University, en colaboración con ICEX-Invest in Spain, esta clase de inversión sigue siendo clave para las economías mundiales y los mercados financieros internacionales. Para contextualizar la relevancia y tamaño de estos vehículos de inversión, basta una comparación: los diez primeros fondos soberanos tienen el mismo tamaño que la cuarta economía del mundo. 

En este sentido, los principales polos siguen siendo similares a los destacados en la anterior edición del informe. Noruega, Oriente Medio, China y el sudeste asiático son los principales ejes y pesos entre los fondos soberanos. Aunque, según indican los autores del informe, destaca el creciente interés por la creación de estos vehículos de inversión en Latinoamérica y África, en particular en aquellos países cuya economía está muy ligada a los recursos naturales. 

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Sobre el balance de 2020, Rodrigo Madrazo, director general de COFIDES, apunta que los fondos soberanos han tenido “la suerte de los campeones”, tanto en el último año como en lo que llevamos de 2021.

“2020 ha sido un año malo. Los fondos soberanos han reducido la inversión realizada y por otro lado, la mayoría de las entidades financieras ha hecho deterioros importantes en la valoración de sus activos. En este contexto, ellos han alcanzado los 9,3 billones de dólares en activos bajo gestión, y esto se debe a una disfunción sistémica: la desconexión total entre la economía real y los mercados financieros. Mientras el crecimiento global ha sido del -3%, los mercados de bonos y de acciones se han disparado, beneficiando a los fondos soberanos cuyas carteras han tenido una buena exposición a esta clase de activos. Esto les ha favorecido y provocado que la valuación de sus activos haya aumentado”, explica Madrazo. 

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Radiografía de 2020

“La industria de los fondos soberanos ha mantenido el rumbo de largo plazo en medio de las grandes turbulencias internacionales y domésticas del año de la pandemia. Se mantiene la inversión en fuentes de energía alternativa, empresas de alimentación innovadoras, tecnológicas y proyectos de biotecnología”, explica Javier Capapé, director del Sovereign Wealth Research del IE Center for the Governance of Change de IE University y editor del informe

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Según destaca Capapé, lo más relevante es que los fondos soberanos continuaron apostando por las infraestructuras en materia energética (gas natural) y de transporte, y por el inmobiliario industrial, acelerado por las restricciones de movilidad y el crecimiento del consumo electrónico y el teletrabajo. “Sin embargo, la crisis ha mostrado su cara más dura en la caída del valor total de las operaciones y también en el freno en el número de fondos que participan en operaciones de venture capital. No todos los fondos han podido mantener esas apuestas de riesgo cuando sus economías pasaban por apuros que han necesitado su atención y capital. Fueron creados, muchos de ellos, como “rainy-day funds” y la tormenta sanitaria, económica y financiera está siendo fuerte”, matiza. 

En el segmento tecnológico destacan las inversiones en empresas de alimentación sostenible, la búsqueda de fuentes de energía alternativa, el sector educativo (sobre todo el apartado de educación a distancia) y las empresas de fintech (pagos y neobancos, principalmente). Pierden peso las inversiones en soluciones de movilidad (muy invertidas en los últimos años). Los fondos soberanos participaron de manera prioritaria en empresas de biotecnología, muchas aún desconocidas y otras tan conocidas hoy por el desarrollo de vacunas frente al virus como BioNTech, CureVac o el proyecto detrás de la vacuna rusa, Sputnik V.

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Con respecto al año anterior, el informe señala que las dosis de cambio en la inversión soberana se conjugan con la continuidad. Por destinos geográficos muestra una estabilidad excepcional, con inversiones por encima de la decena en Estados Unidos, China, Reino Unido e India respecto al número de operaciones de inversión. Si se analiza el valor de las inversiones, sin embargo, aparecen dos países menos habituales en la parte alta de la tabla: Emiratos Árabes Unidos, por el mega-deal que cerró GIC junto a otros socios para gestionar los gasoductos de ADNOC, y México, por la adquisición conjunta de GIC y Abertis de un paquete accionarial de control en uno de los mayores operadores de autopistas del país.

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Inversión sostenible y sofisticación: divergencias

Hay tres factores que no han cambiado en el universo de los fondos soberanos durante el último año: tienen un horizonte de inversión a largo plazo, destacan por tener un papel estabilizador para las economías y apuestan por la inversión sostenible. Pero, según los expertos que han elaborado el informe, hay una cierta divergencia entre esta clase de inversores. 2020 ha puesto en evidencia que hay fondos que están participando muy activamente en la transición hacia una economía más sostenible, mientras que otros siguen algo más anclados en el modelo actual. 

Aunque el matiz es muy tenue, Susana Malcorra, decana de School of Global and Public Affairs de IE University, lo ha explicado así durante la presentación del informe: “Los fondos soberanos están apoyando la transición que ha acelerado la pandemia, una transición que es desigual. Algunos fondos siguen invirtiendo en energías como el gas natural frente a otras que se han orientado hacia las energías renovables. Lo que observamos es que el mundo está cambiado, pero hay una gran incertidumbre hacia dónde está cambiando. Esto ha hecho que algunos fondos soberanos se hayan adelantado y estén haciendo una apuesta muy clara, por ejemplo a través de proyectos de venture capital. Por otro lado, los que ya invertían en la transición hacia la sostenibilidad no se han movido, aunque sí han invertido más”. 

En este sentido Malcorra matiza que, en general, no hay consenso sobre dónde invertir, pero sí se puede identificar dos ideas clave entre los fondos soberanos. “Algunos se están centrando más en los compromisos y el activismo accionarial, y otros en realizar desinversiones, saliendo de aquellas empresas que consideran que no están en áreas relevantes para la sostenibilidad o la ESG”, añade. 

La segunda de las divergencias que apuntan los expertos es sobre sus capacidades. Según señala Capapé, quien prefiere hablar de “heterogeneidad”, los fondos soberanos han ido en dos direcciones: “Aquellos fondos que se han sofisticado más en sus operaciones e inversiones, e incluso cuentan con equipos de gestión especializados o los han ampliado; y luego hay un bloque que se ha alejado de las operaciones más complejas”. 

Apuesta por el venture capital

Según las conclusiones del informe, las inversiones en venture capital siguen siendo importantes en número de operaciones, pero la pandemia deja datos reveladores en el 2020. Tan solo seis fondos consiguieron mantener su presencia en rondas de inversión de venture capital en este año complejo. Esta concentración contrasta con los 10 fondos distintos que participaron en rondas de financiación en 2019 o los 14 fondos soberanos que lo hicieron en 2018. Solo los fondos con equipos propios y una estrategia estructurada mostraron esta fortaleza. Destacan en este campo, un año más, los fondos de Singapur (Temasek y GIC) acompañados de cerca por el emiratí Mubadala, cuya estrategia descrita en el Informe anterior, empieza a dar resultados.

Además, el informe analiza la evolución de los sectores más dañados por la pandemia y aquellos que salen beneficiados por los cambios estructurales que la emergencia mundial ha acelerado. “La crisis ha levantado nuevas barreras regulatorias en países receptores habituales de inversión y plantea dudas sobre el desarrollo futuro de las cadenas globales de valor, en particular en sectores estratégicos como la energía o la salud”, apunta el documento.

Otros sectores, como el inmobiliario logístico, se muestran especialmente atractivos para los fondos soberanos dada la fortaleza presente y futura del comercio electrónico. De hecho, los grandes operadores logísticos en Europa y Estados Unidos cuentan con alianzas estratégicas o están controlados por fondos soberanos de China, Abu Dabi o Singapur. Este segmento supera al de oficinas y hoteles, como el nicho de inversión inmobiliaria más frecuente y valioso.

Por último, geográficamente, el informe incide en dos regiones más: China y América Latina. El apartado A fondo de este año se centra en China Investment Corporation, su evolución desde su fundación y los retos actuales: enfocarse en la economía doméstica o buscar oportunidades rentables en mercados maduros donde la regulación y la competencia son exigentes. En América Latina, la prudencia macroeconómica ha permitido el uso de 13.000 millones de dólares en recursos para paliar los efectos de la crisis en la región y apoyar los programas fiscales y de ayuda directos implementados por los gobiernos. Destacan Perú, Colombia y Chile, en sus aportaciones.

Puede consultar el informe completo en el siguiente link

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