Fidelity ha alcanzado los 16.200 millones de dólares en activos bajo gestión y asesoramiento en España y Portugal tras más de 25 años de presencia en la península ibérica. El equipo cuenta con trece personas entre ventas, soporte al cliente, legal y marketing, y con el apoyo operativo de dos personas más desde Luxemburgo. “Tenemos el equipo adecuado para dar servicio al cliente” afirma Óscar Esteban, responsable de Negocio para España y Portugal de Fidelity International.
2026 es un año de hitos para Esteban: en julio se cumplen dos años desde que asumiera la responsabilidad del negocio ibérico –“para mí ha sido como hacer un máster”, admite- y, en septiembre, cumplirá 20 años trabajando para Fidelity: “Siempre se ha tratado de ir cumpliendo hitos, pero queremos ir más allá. Para nosotros, la complacencia no existe. Pensamos que podemos hacerlo mejor”, afirma.
Además, el pasado 1 de marzo se incorporó a Fidelity Samantha Ricciardi como nueva responsable para EMEA, con un mandato que Esteban resume así: “El cliente en el centro de todo”
2026 está siendo un año de mucha volatilidad y riesgo geopolítico. ¿Cómo acompaña Fidelity a sus clientes?
Como siempre hacemos en momentos de volatilidad: siendo proactivos para que el cliente sienta que estamos a su lado. Enseguida pusimos sobre la mesa nuestras perspectivas macro y las actualizamos periódicamente en nuestra web. A la semana de que empezara la guerra con Irán ya habíamos organizado un webinar con nuestros CIOs y distribuido nuestro “pack” de volatilidad actualizado, que incluye información sobre qué hacer en momentos así. También enviamos diversas notas sobre los fondos con más patrimonio actualizando su posicionamiento y perspectivas. Y a esto hay que añadir, por supuesto, las llamadas a los clientes para ver si necesitan información adicional o hablar con los equipos de inversión.
¿Ha observado un cambio en las necesidades de los clientes hacia Fidelity?
Empezamos a ver una cierta concentración en el número de proveedores con los que quieren trabajar los grandes inversores institucionales en el mercado español. Algo que ya hemos visto en Italia, en donde se han desarrollado acuerdos estratégicos entre gestoras internacionales y entidades financieras italianas.
También es una realidad que el número de gestoras internacionales operando en España ha crecido al albur del buen comportamiento del mercado español, y ahora hay una demanda de los clientes por un servicio más integral por parte de esas gestoras internacionales, buscando proveedores que les ofrezcan una mayor oferta de servicios y productos.
Esta tendencia, ¿ha elevado el nivel de exigencia a la hora de dar servicio?
Sin ninguna duda. Muchas veces me comentan lo grande que es Fidelity cuando, en realidad, no se trata de ser grande sino eficiente y capaz de dar soluciones rápidas al cliente. Un mayor tamaño no facilita la supervivencia. Al contrario, implica una responsabilidad adicional para ser capaz de dar ese servicio que esperan de ti.
¿Cómo va a influir la incorporación de Samantha Ricciardi en esta política?
La incorporación de Samantha es una gran noticia. Aporta una amplia experiencia en gestoras internacionales sin red propia de distribución, como es nuestro caso, pero también la de una gestora que sí cuenta con una en muchos países. Esto, unido a su capacidad para identificar las necesidades de los clientes y darles una respuesta inmediata, enriquecerá sin duda a Fidelity.
Fidelity ha sido una de las gestoras que más ha apostado desde el principio por los ETFs activos. ¿Qué novedades van a traer a Iberia este año?
Efectivamente, fuimos pioneros en crear ETFs activos aprovechado una de las piedras angulares de Fidelity, nuestro equipo de más de 160 analistas distribuidos por todo el mundo. Esto nos permitió -ya en 2017- lanzar ETFs de renta variable con bajo tracking error apoyados en una selección de valores de calidad y buena rentabilidad por dividendo para, posteriormente, lanzar una segunda tanda de ETFs también con bajo tracking error, pero, en este caso, compuestos por las empresas con mejor rating de compra basado en sus fundamentales según nuestros analistas -y una vez aplicado el filtro de nuestro equipo de inversión sistemática-.
Y ahora estamos trayendo al mercado una gama de ETFs activos con un tracking error más alto y capaces por tanto de generar mucha más alfa, que usan estrategias ya consolidadas en el mercado norteamericano: uno centrado en compañías de gran capitalización y otro de pequeña y mediana capitalización.
Por último, acabamos de complementar la gama de ETFs de renta fija, que hasta ahora eran todos artículo 9 del SFDR, con un ETF de renta fija corporativa euro y otra de renta fija corporativa americana que son artículo 8.
¿Los clientes demandan específicamente ETFs activos, o demandan una estrategia en particular y luego ya se determina en qué vehículo van a invertir?
Los clientes simplemente demandan la estrategia. En ese sentido, para nosotros es bueno tener fondos y ETFs. Nuestro equipo de ventas ya tiene interiorizado esto: exponemos las distintas estrategias y ya después determinamos qué vehículo es el más apropiado para implementarlas.
Pero la realidad es que no importa el vehículo si el producto es bueno. Aquí es plenamente aplicable el refrán “Lo barato sale caro”. Muchas veces no hay que mirar tanto el precio como la eficiencia del producto: si es bueno cómpralo, aunque cueste algo más.
Dicho esto, es lógico que en Estados Unidos hayan triunfado los ETFs, ya sean pasivos o activos, porque allí hay un beneficio fiscal que en Europa no existe. Pero solo es cuestión de tiempo que el inversor europeo se dé cuenta de que los ETFs activos generan un alfa que no aportan los pasivos. Y en Fidelity ya estamos muy bien posicionados para atender esa demanda.
En Fidelity empezasteis 2026 haciendo mucho hincapié en diversificación, descorrelación, calidad y stock picking. Considerando el fuerte repunte del riesgo geopolítico, ¿ha cambiado algo de esta receta?
La receta sigue siendo la misma: diversificar al máximo. El inversor debe buscar ideas que no estén correlacionadas para poder mitigar el riesgo en shocks como el actual, que está afectando a todo tipo de activos, incluidos los supuestamente defensivos. En este contexto, y partiendo de la tesis de que el conflicto podría resolverse en semanas, sí vemos oportunidades en las correcciones del mercado.
También anticipamos un impacto puntual sobre la inflación, lo que nos lleva una vez más a vigilar la diversificación y la descorrelación. En este sentido, una de nuestras propuestas para conseguirlo son las estrategias neutrales al mercado de renta variable, que ofrecen esa alta diversificación con liquidez diaria.
¿Cuál es vuestra propuesta en activos alternativos? ¿Qué gama tenéis en activos privados?
En activos privados ofrecemos fondos de real estate indirecto y directo, principalmente para inversores institucionales. Son fondos (particularmente los de inversión directa) muy enfocados en Europa y contamos con estrategias que ofrecen exposición a logística y oficinas.
También contamos con estrategias de alternativos ilíquidas que se gestionan desde Estados Unidos: son vehículos que incorporamos a algunos de nuestros fondos multiactivos, pero si un cliente institucional quiere en un momento determinado apostar por Fidelity para invertir en ilíquidos podemos hacerlo perfectamente. Asimismo, estamos trabajando en una versión ELTIF multi estrategia para Europa.
En cualquier caso, históricamente Fidelity ha sido una casa muy conservadora: antes de lanzar un producto lo testamos a fondo para comprobar que funciona, y aquí todavía nos encontramos en esa fase.
Por último, no hay que olvidar que los alternativos ilíquidos no son para todo el mundo. Está muy bien democratizar la inversión, pero siempre explicando muy bien al cliente qué implicaciones conlleva esa iliquidez a cambio de unas rentabilidades potencialmente superiores. Por eso nos sentimos más cómodos dirigiendo esa parte de la gama a nuestro cliente institucional.
A un nivel más estratégico o estructural, ¿qué temas de inversión queréis abordar con los clientes?
Tenemos que seguir promoviendo la cultura financiera a los inversores finales e insistir en la importancia de obtener asesoramiento y planificación financiera profesional. Estuve en EE. UU. en octubre y allí el asesor no mira los índices de referencia, sino que se enfoca en la correcta planificación financiera que satisfaga las necesidades de sus clientes, estableciendo para ellos objetivos vitales. Esa estrategia ayuda a ir más allá de la volatilidad de los mercados en el corto plazo, algo que debería aplicarse más en España.
Por último, otra temática estratégica para Fidelity es la longevidad. No se trata solo de que vayamos a vivir más y mejor, sino también de cuidar nuestra salud financiera para poder mantener nuestro estilo de vida una vez jubilados. Se trata de un espacio a cuyo desarrollo queremos contribuir.



