A pesar de que los bonos estadounidenses fracasaron como refugio seguro debido a que la guerra con Irán desvía el impacto más hacia la inflación y los mayores déficits presupuestarios que hacia un crecimiento más lento en Estados Unidos, para algunos analistas existen preguntas clave que en la medida en la que se respondan deben reflejar el impacto verdadero sobre indicadores como las tasas de interés estadounidenses.
¿Qué implicaciones tiene para la trayectoria de la tasa de política monetaria, sobre todo dado que se trata de un shock de oferta y las expectativas de inflación a largo plazo están ancladas? ¿Altera las propiedades de diversificación de los bonos del Tesoro estadounidense?», son algunas de las preguntas clave que se hacen los analistas en Barclays Bank.
Los expertos del banco inglés señalan que si bien las respuestas a las preguntas anteriores dependen de la duración del conflicto y de cómo suban los precios del petróleo y durante cuánto tiempo se mantengan altos, están en posibilidades de afirmar que el impacto en la inflación subyacente a mediano plazo es limitado, lo que, en última instancia, no debería cambiar la dirección general de la política monetaria en EE. UU.
Aun así, la capacidad de los bonos del Tesoro de EE. UU. para diversificarse se ve limitada por el sesgo del shock hacia la inflación en lugar de hacia un crecimiento adverso (lo contrario del temor a la IA de la semana pasada).
Esto ha obligado a una revalorización de la trayectoria de la tasa de interés oficial y la prima de riesgo fiscal. Con los datos económicos débiles en segundo plano, la duración del conflicto es clave.
«Si bien los datos económicos han quedado relegados a un segundo plano frente a la geopolítica, los datos recientes son consistentes con una desaceleración gradual de la economía, los mercados laborales y la inflación subyacente; todo lo cual aboga por una flexibilización de la política monetaria en el futuro», explican los analistas.
Ahora bien, también es cierto que el shock energético repercute en la curva de rendimiento; sin embargo, los mercados consideran que esto representa un impacto significativo en la inflación general y, en menor medida, en la inflación subyacente. Esto coincide en gran medida con las estimaciones empíricas.
«Finalmente, en nuestra opinión, dicha escalada conducirá en última instancia a un mayor gasto en defensa en EE. UU. y en otros lugares, lo que generará una mayor prima de riesgo fiscal», dicen los analistas de Barclays, aunque será una historia que todavía está por contarse, por ahora la duración del conflicto es la clave más importante para los mercados.




