Andrew Freris, CEO de Ecognosis Advisory y con décadas de experiencia en la cúspide de la banca de inversión en Hong Kong y Londres, analiza el cambio de marea para las grandes fortunas. En diálogo con Funds Society, explica por qué el modelo tradicional de gestión en EEUU enfrenta riesgos políticos inéditos y cómo la certeza jurídica de Uruguay, y sobre todo la estructura de Zonamerica, está ganando la partida a centros financieros como Singapur.

Andrew Freris, CEO de Ecognosis Advisory
Usted advierte sobre un posible «Trump FO Shock». ¿Por qué las Family Offices, especialmente las latinoamericanas, deberían temer al entorno regulatorio en EEUU?
Las FOs están en gran medida no reguladas en la mayoría de las jurisdicciones siempre que no gestionen activos de terceros o no familiares ni participen en otras actividades reguladas. De hecho, en la mayoría de estos domicilios ni siquiera existe una forma jurídica específica que las FOs deban adoptar, salvo que la mayoría utiliza un formato societario incorporado y lo registra, según corresponda, ante la SFC pertinente.
La libertad de movimientos de capital en la mayoría de las jurisdicciones significa que las FOs pueden cambiar y mover sus carteras libremente entre países, monedas y activos. Su excepción a la regulación, el secreto inherente respecto de su beneficiario final y el hecho de que su único objetivo es gestionar el patrimonio familiar en lugar de invertir a largo plazo en el lugar de su domicilio/jurisdicción pueden hacer que se las perciba como entidades que no ofrecen beneficios particulares al país de su domicilio actual.
Estos dos puntos podrían convertir a las FOs en objetivos de la Administración Trump mediante regulación y/o tributación focalizada, sobre la base de que utilizan a EE. UU. como lugar para la gestión de su patrimonio pero no ofrecen nada a cambio en términos de MAGA. Esto puede agravarse si las FOs en EE. UU. son de origen latinoamericano o, de hecho, de cualquier país que esté siendo objeto de medidas por parte de EE. UU. por razones políticas en cualquier momento. Subrayamos, sin embargo, que la regulación de FOs por razones políticas no implicará necesariamente control o confiscación de activos, ya que la Administración Trump no ha ingresado en ese terreno específico. Pero sí puede implicar tributación y regulación diferenciadas.
Sugiere diversificar jurisdicciones en lugar de cerrar oficinas en EEUU. ¿Qué hace que un país sea un «segundo hub» ideal?
Imposición cero en todas las actividades legítimas de la FO, ausencia total de controles de capital y un entorno muy favorable a los negocios, junto con un sistema político estable y democrático. Si bien muchos países ofrecen algunas de estas condiciones, prácticamente ninguno, excepto Uruguay, ofrece ausencia total de impuestos sobre las actividades de la FO siempre que estén registradas en una zona franca.
Comparado con gigantes como Hong Kong o Singapur, ¿dónde reside la ventaja competitiva de Uruguay y Zonamerica?
Algunas jurisdicciones, como Hong Kong y Singapur, ofrecen impuestos reducidos sobre ciertas actividades de las FOs, pero no una exención completa como la que ofrece Uruguay. Asimismo, los costos de alquiler de oficinas/viviendas/instalaciones son mucho más bajos en Uruguay, con una calidad de infraestructura igualmente excelente como la disponible, por ejemplo, en Zonamerica.
Las garantías de «cero impuestos» suenan atractivas, pero ¿qué tan creíbles son en un horizonte de 20 años?
Uruguay tiene un historial sólido: no incumple las promesas hechas por gobiernos democráticos. Romper las reglas de las zonas francas causaría un daño irreparable a su reputación internacional, algo que el país no puede permitirse. La certeza jurídica es su activo más valioso.
¿Qué peso tienen hoy los costos operativos en la decisión de una FO de establecer una oficina satélite fuera de Estados Unidos? ¿Uruguay es competitivo en ese sentido?
Muchísimo. Existe evidencia creciente de que FOs en EE. UU. y partes de la UE están cerrando y trasladándose a áreas más económicas. Una FO de tamaño promedio tiene entre USD 100-200 millones en AUM y puede soportar costos administrativos de entre USD 1-2 millones anuales que deberán compensarse con las utilidades obtenidas. Las FOs más pequeñas serán aún más sensibles a los costos. Los costos de alquiler en zonas francas en Uruguay, así como los costos de personal, son muy bajos en comparación con los de centros asiáticos como HK y Singapur, donde los alquileres pueden ser astronómicos.
Menciona que el crecimiento de las FOs tras la pandemia no ha ido de la mano con un debate serio sobre su regulación. ¿Es esto una bomba de tiempo?
Es sorprendente. Las Family Offices controlan billions de dólares (millones de millones) y la ausencia de regulación global no durará para siempre. Uruguay tiene la oportunidad de anticiparse y posicionarse como un refugio regulatorio estable antes de que otros países impongan reglas reactivas y agresivas.
¿Cómo planea integrar nuevas tecnologías como la Inteligencia Artificial en este ecosistema patrimonial?
El objetivo es alejarse de los servicios estándar de «gestión de carteras» donde hay demasiada competencia y poco valor agregado. En Ecognosis estamos usando técnicas cuantitativas únicas para identificar características de las FOs que el mercado ignora. Además, Zonamerica no solo atraerá a las familias, sino a todo el ecosistema de servicios (legal, contable, IT) que las rodea, creando un Hub de valor integral.
¿Cuál es el secreto para una transición exitosa de activos fuera de EEUU hacia Uruguay?
Debe hacerse de manera lenta, cuidadosamente estructurada y, sobre todo, bajo un estricto perfil bajo. Evitar el «efecto visibilidad» es fundamental para proteger el patrimonio en tiempos de incertidumbre política.



