Última actualización: 11:35 / Lunes, 14 Junio 2021
El análisis de Credicorp Capital

El “referendo” de AMLO: entre el legado y la ideología

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  • El resultado de mayor relevancia para la formación de expectativas de los inversionistas tras las elecciones del fin de semana es la inminente pérdida de la mayoría calificada de la coalición de gobierno, lo que limita la capacidad del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) de adelantar las reformas constitucionales sugeridas anteriormente
  • Aunque AMLO sigue gozando de elevados niveles de popularidad, en un escenario de pospandemia, su Gobierno deberá ofrecer resultados concretos en materia de crecimiento económico
  • En la práctica, para AMLO estas elecciones son un referendo en donde tendrá que elegir entre la construcción del legado como líder democrático o perseguir a toda costa las trasformaciones políticas y económicas que hacen parte de su ideario

Credicorp Capital analiza el resultado de las elecciones federales de México del pasado 6 de junio en clave política, ya que, según Diego Camacho y Daniel Velandia, los resultados limitan el poder del gobierno en el Congreso y podrían arruinar los proyectos de regeneración del presidente Manuel López Obrador. Así, AMLO está ante la disyuntiva de elegir entre su legado y la institucionalidad.

El gobierno perdió la mayoría calificada

El resultado de mayor relevancia de estos comicios para la formación de expectativas de los inversionistas es el cambio en la composición de la Cámara de Diputados. La inminente pérdida de la mayoría calificada de la coalición de gobierno “Juntos Haremos Historia” limita la capacidad de la administración AMLO de adelantar las reformas constitucionales sugeridas previamente. 

Pese a que MORENA habría perdido cerca de 48 sillas en la Cámara de Diputados (aproximadamente el 19% de las sillas actuales), este partido sigue siendo la fuerza política dominante en México. De acuerdo con el Programa de Resultados Preliminares (PREP) de INEI con la información de cerca del 96% de las actas de votación, en la elección de diputados se habrían contabilizado cerca de 47 millones de votos, de los cuales el 39.5% habrían sido para MORENA.

Si a lo anterior se agrega el número de votos para el PT y el PVEM, la coalición de gobierno explicaría cerca del 43% de la votación. Detrás estaría la alianza “Va por México” con una votación conjunta de 39.8% del total. Ese nuevo balance de fuerzas presiona la búsqueda de concesos, situación que ha sido reconocida ampliamente por todos los partidos. Pese a mantener una amplia ventaja en la preferencia de los electores, tras conocerse la información preliminar, representantes de MORENA han manifestado que ante la disminución en el número de sillas en la Cámara, reconocen que los ciudadanos ordenan con su voto un diálogo con la oposición.

El PVEM es quizás la fuerza política más fortalecida en este proceso electoral. Actualmente, este partido cuenta con 13 diputados, pero para el periodo legislativo que inicia el 1-sep tendría entre 40 y 48 diputados, el incremento más significativo (en términos proporcionales) de las elecciones intermedias. Ante esta realidad, representantes de esta colectividad manifestaron que luego de conocerse este avance, se tendrá que evaluar si se continúa o no con la alianza que ha mantenido con MORENA desde 2018.

En medio de este ajuste en el panorama político mexicano, AMLO sigue gozando de elevados niveles de popularidad. Sin embargo, en un escenario de pospandemia, su gobierno deberá ofrecer resultados concretos en materia de crecimiento económico, reducción de la corrupción y seguridad pública, promesas centrales de campaña.

En el agregado, AMLO mantiene un elevado nivel de favorabilidad (61%) al ser percibido por un número significativo de ciudadanos como un político carismático, honesto, comprometido en la lucha contra la corrupción y preocupado por mejorar las condiciones sociales y económicas de las familias pobres y de bajos ingresos. Sin embargo, en las evaluaciones particulares sobre su gestión en temas como el combate a la corrupción, seguridad (orden público), economía y el manejo del sistema de salud, se observa un deterioro consistente en los últimos meses.

Sobre este último tema, el gobierno federal se limita a señalar los avances recientes en el programa de vacunación; en cuanto al combate a la corrupción, pese a ser el elemento central de sus pronunciamientos, tras dos años de mandato y un sinfín de referencias, hasta la fecha no se observan avances concretos en los indicadores; en cuanto a los problemas de seguridad, la administración AMLO ha popularizado la interpretación de que ese fenómeno es producto de la pobreza, hecho que remite directamente al crecimiento económico; y sobre esto último es poco lo que la administración federal puede decir en su defensa, pues más allá del choque impuesto por la pandemia y la expectativa de un rebote en el PIB en el 2021, la economía mexicana ha reportado un deterioro persistente en la dinámica de inversión tanto pública como privada que limita la capacidad de crecimiento estructural de la economía.

Por lo anterior, para la administración AMLO el cambio en el balance de poder en el legislativo significa un enorme desafío, pues la combinación de elevados niveles de popularidad, menor margen de maniobra en lo político y modestos avances en sus promesas de campaña pueden inclinar la balanza hacia posturas de gobierno más autoritarias justificadas por falta de poder político para hacer realidad los cambios necesarios para la “cuarta trasformación” de México.

El dilema de AMLO para cumplir su promesa de regeneración

En síntesis, para AMLO estas elecciones son en la práctica un referendo en donde en respuesta a los resultados, el primer mandatario tendrá que elegir entre la construcción del legado como “el líder democrático que inició la regeneración moral de México” (en sus propias palabras) o perseguir a toda costa las trasformaciones políticas y económicas que hacen parte de su ideario. 

A diferencia de otros líderes de la región autodenominados de izquierda, Andrés Manuel López Obrador es un escritor prolífico: hasta la fecha ha publicado 19 libros. A lo largo de todos ellos plantea que a pesar de que México es una nación intrínsecamente rica, su población ha vivido sometida a la pobreza por cuenta de la prevalencia de intereses particulares muy específicos. Para AMLO esto es evidencia de un problema moral que dadas las circunstancias requiere de una trasformación institucional que necesita el apoyo generalizado de la población. Por esta razón, en el libro “La Salida” (2018), AMLO plantea que para llevar a cabo las trasformaciones estructurales requiere que los electores lo validen a través de las mayorías en el legislativo. En este libro también plantea que la piedra angular de su modelo económico es la consolidación de un monopolio estatal en los sectores de hidrocarburos y electricidad, y que para avanzar en esta dirección posiblemente se requerirá de una reforma constitucional.

Estos planteamientos fueron ratificados en 2019 con la publicación de su libro “Hacia una economía moral”. Allí AMLO dejó claro que el colofón de su legado sería la redacción de una nueva “constitución moral” que busque la felicidad de todos a través de un Estado garante de Derechos, y que para lograr esto era necesario que los electores refrendaran esa visión otorgándole una mayoría en las elecciones legislativas.

Con este contexto, la pérdida de representación en la Cámara podría atenuar la inclinación a seguir adelante con controvertidas reformas constitucionales, y sería consistente con su intención manifiesta de pasar a la historia (legado) como un verdadero demócrata. Sin embargo, la coyuntura podría aumentar el riesgo de que (ante la pérdida de poder político) AMLO se vuelva más beligerante y recurra a mecanismos populistas de democracia directa, como plebiscitos y consultas populares informales, para eludir al Congreso y conseguir apoyo para sus políticas, lo que a la postre podría conducir a un aumento de la polarización y a una mayor incertidumbre normativa y política.

 Los mayores comicios de la historia de México

Las elecciones federales celebradas el 6 de junio fueron los comicios más grandes en la historia de México. Cerca de 93 millones de ciudadanos estuvieron habilitados para votar (73% de la población). Producto de la reforma política y electoral del 2014, por primera vez en la historia de la nación se agrupó la selección de cargos para distintos niveles de gobierno (federal y local), dando como resultado la elección de más de 20 mil funcionarios.

México está dividido en 32 Estados, que incluyen la Ciudad de México. Cada uno cuenta con un gobernador y su Congreso. En estos comicios se escogieron 15 de esos gobernadores y se renovaron 30 de esas asambleas, en las que se eligieron a unos 1,063 diputados, según cifras del Instituto Nacional Electoral de México (INE). También se votó para elegir 1.923 alcaldes, junto a otros cargos locales como concejales y regidores. Sin embargo, por el impacto en la gobernabilidad de AMLO, la renovación total de la Cámara de Diputados es el resultado de mayor interés de estas elecciones. Se trata de un total de 500 diputados, 300 de los cuales fueron elegidos directamente por los ciudadanos y otros 200 por representación proporcional, es decir, por medio de listas que buscan dar representación democrática a las minorías políticas. Los nuevos legisladores tomarán asiento el 1-sep. Por último, es importante aclarar que el Senado no se renovó, pues su elección coincide con el mandato presidencial de 6 años.

Violencia e intervención del gobierno

Este proceso electoral ha sido considerado como inédito, pues estuvo marcado por altos niveles de inseguridad, polarización e intervención del gobierno federal en las decisiones de las autoridades electorales. Desde el inicio de las campañas a mediados del 2020, el proceso estuvo enmarcado en una ola de violencia que deja hasta el momento 89 políticos asesinados, 35 de ellos candidatos. La polarización se evidencia al constatar que, en general, las campañas no giraron en torno a propuestas específicas de gobierno, sino al hecho de si se apoyaba o no la gestión de AMLO.

Por otro lado, fueron frecuentes los llamados de atención del consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova Vianello, sobre las intervenciones indebidas de AMLO en el proceso electoral. Según este funcionario, el primer mandatario acumuló por lo menos 13 denuncias por su presunta intromisión en las elecciones, superando los casos de Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón que en su momento fueron sancionados por este tipo de violaciones.

 

 

 

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