En un contexto de incertidumbre global y fragmentación geopolítica, la presentación del Anuario del Euro 2025 en Madrid se convirtió en un llamamiento a que Europa “decida más rápido” y acelere reformas para reforzar la Unión Económica y Monetaria y así blindar la estabilidad del euro. La obra, dirigida por el economista Fernando Fernández Méndez de Andés, alcanza su duodécima edición como publicación de referencia sobre la UEM y los grandes retos de la integración europea, y plantea una hoja de ruta con tres ejes: elevar la productividad, aplicar reglas fiscales creíbles y avanzar hacia una regulación financiera más competitiva para sostener el crecimiento y la resiliencia de la UE en los próximos años.
El volumen —titulado «El Anuario del Euro 2025. Repensar la UE. Consolidar la UEM en un mundo fracturado»— ha sido elaborado conjuntamente por la Fundación del Instituto Español de Analistas y la Fundación ICO, con la colaboración, por primera vez, del Círculo de Empresarios.
Tras la bienvenida de Salvador Sánchez-Terán, socio director de Uría Menéndez, la presidenta del Instituto Español de Analistas, Lola Solana, puso en valor el Anuario como “un ejercicio de claridad y de independencia intelectual” en un contexto de elevada incertidumbre. “Europa no puede permitirse una década de parálisis: necesitamos una Unión que decida mejor y más rápido, con ambición y con legitimidad, para proteger nuestro modelo social y nuestra capacidad de influencia en el mundo”, señaló. Solana subrayó que el Anuario ayuda a orientar el debate público y concluyó: “La cuestión ya no es si hace falta reformar, sino con qué prioridad y con qué determinación”.
Carmen Jordán, directora de la Fundación ICO, subrayó el compromiso de la Fundación ICO con la reflexión crítica. “En un mundo dominado por grandes tensiones geopolíticas y económicas, pensar en términos europeos es más importante que nunca. Con el Anuario del Euro, queremos acercar los debates europeos a los ciudadanos de forma rigurosa y plural, y con ello contribuir a construir una Unión más unida y más eficaz”.
A continuación, Francisco Uría, director de Estudios y Análisis del Instituto Español de Analistas, presentó las principales conclusiones de los artículos que integran esta edición 2025. En su intervención, destacó que el Anuario plantea un diagnóstico exigente sobre la capacidad de la UE para sostener su modelo en un entorno global crecientemente fragmentado y propone una hoja de ruta de reformas. “El Anuario identifica tres palancas inmediatas: cerrar la brecha de productividad, dotar de credibilidad a la gobernanza fiscal y avanzar hacia una regulación financiera que combine estabilidad y competitividad”, afirmó. Y añadió: “Consolidar la UEM significa completar sus pilares —mercado único, unión de capitales y marcos comunes más eficaces— para que Europa pueda crecer, invertir y resistir shocks sin depender de respuestas improvisadas”.
Diálogo entre Luis de Guindos y Juan María Nin
El acto continuó con un diálogo entre Luis de Guindos, vicepresidente del Banco Central Europeo, y Juan María Nin, presidente del Círculo de Empresarios, centrado en los desafíos económicos y monetarios de la zona euro en un escenario de tensiones geopolíticas, cambios tecnológicos y transición energética.
Durante la conversación, De Guindos subrayó “la creciente desconexión entre la geopolítica y el comportamiento de los mercados financieros”, y remarcó “las dificultades de los mercados para descontar de forma gradual los riesgos geopolíticos, que tienden a pasar del cero al infinito”, al tiempo que puso el foco en “el cambio de paradigma que reflejan fenómenos como los aranceles, la regulación bancaria y el nuevo enfoque hacia los criptoactivos en Estados Unidos”. En la misma línea, señaló que “Europa se enfrenta a una disyuntiva clara entre la fragmentación o una mayor cooperación para reforzar su autonomía estratégica”, y defendió “la necesidad de aumentar la inversión en defensa y de avanzar en proyectos comunes, como el euro digital, para reducir dependencias y fortalecer la soberanía económica europea”.
Por su parte, Juan María Nin destacó el desarrollo de la IA precipitará una nueva mutación del capitalismo, con cambios importantes en el sistema socioeconómico, fundamentalmente a través de ganancias de productividad, fuerzas deflacionarias y reorganización del empleo. Conducirá a cambios de poder y gobernanza internacional, la aparición de empresas más poderosas que nunca y una nueva organización social. Este reto es difícil para una UE que no está preparada.
Para clausurar el acto, Jonás Fernández, eurodiputado y coordinador del grupo S&D en el Comité de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo, subrayó la necesidad de reforzar la capacidad de acción de la Unión en un entorno de creciente fragmentación y llamó a que la Comisión dé pasos “inmediatos y decisivos para completar el Mercado Único, el principal resorte con el que cuenta la Unión para multiplicar su productividad y autonomía, y al que, sin embargo, no se le está dando el protagonismo que merece”.
Doce años analizando los grandes retos del euro
El Anuario del Euro 2025 se abre con un bloque sobre el contexto político y geopolítico, que describe un mundo “fracturado” y la presión que esa fragmentación ejerce sobre la Unión Europea. Desde esta perspectiva, el anuario plantea la necesidad de reforzar el poder político, económico y de defensa de la UE y de mejorar su capacidad de decisión, con reformas institucionales que permitan actuar con mayor rapidez y eficacia —incluido un mayor recurso al voto por mayoría—, para preservar un orden internacional abierto y basado en reglas.
Tras ese marco inicial, la edición dedica un apartado central a la productividad, alertando de la ampliación de la brecha con Estados Unidos, especialmente en actividades y servicios de alto contenido tecnológico. El anuario apunta como palancas prioritarias la culminación real del mercado único, la liberalización de servicios, el impulso a la Unión de Mercados de Capitales y un paquete de políticas pro-crecimiento orientadas a acelerar la adopción tecnológica, la inversión —también en capital intangible— y el mejor funcionamiento de los mercados laborales.
El siguiente bloque aborda las lecciones del episodio inflacionario y la revisión de la estrategia del BCE prevista para 2025. Se destaca el valor de contar con un marco que permita reaccionar con simetría ante desviaciones de la inflación, reforzando el foco en la inflación subyacente y el seguimiento de salarios y márgenes, además de mejorar la robustez del análisis ante distintos escenarios y la comunicación. El mensaje subyacente es que la experiencia reciente exige perfeccionar herramientas de previsión y calibración, sin perder credibilidad ni anclaje de expectativas.
A continuación, el Anuario del Euro 2025 analiza la gobernanza fiscal y el primer año de aplicación de las nuevas reglas fiscales europeas (en vigor desde 2024). El diagnóstico es exigente: se señalan debilidades en supervisión y ejecución, una participación limitada de parlamentos e instituciones fiscales independientes y, sobre todo, la ausencia de una capacidad fiscal común para financiar bienes públicos europeos —como defensa o transición energética—. El anuario insiste en que, sin estrategias creíbles de consolidación, la sostenibilidad de la deuda seguirá bajo escrutinio y la confianza de los inversores actuará como límite efectivo del déficit.
El penúltimo gran bloque se centra en el papel sistémico de Francia y Alemania dentro de la UEM y en cómo su desempeño condiciona la estabilidad del euro. Se exploran vulnerabilidades y retos específicos —exposición a choques comerciales, necesidades de inversión, tensiones en finanzas públicas—, con una conclusión clara: la UE necesita que ambos motores estén política y económicamente fuertes para sostener la cohesión y la resiliencia del proyecto común.
Por último, el anuario desarrolla una agenda de competitividad regulatoria y de finanzas digitales. En regulación y supervisión financiera, se propone avanzar hacia marcos más simples y armonizados y se plantea incorporar explícitamente la competitividad como objetivo en los mandatos supervisores, para facilitar la culminación de la unión bancaria (EDIS y resolución) y un terreno de juego más equilibrado frente a otras jurisdicciones. En finanzas digitales, se ofrece una mirada crítica al euro digital minorista por sus posibles efectos sobre depósitos, estabilidad y privacidad, y se prioriza el desarrollo de CBDC mayoristas y el aprovechamiento de la innovación privada; además, se alerta de que la aplicación de DORA puede conllevar costes operativos y de cumplimiento que, según su enfoque supervisor, podrían afectar a la competitividad internacional del sector europeo.
En conjunto, el Anuario del Euro 2025 concluye con un llamamiento a pasar de la diagnosis a la acción: autonomía estratégica abierta sin proteccionismo, una agenda de productividad que incorpore IA y demografía, reglas fiscales creíbles y una simplificación regulatoria que integre competitividad sin sacrificar estabilidad, como condiciones para consolidar la UEM en un entorno global crecientemente fragmentado.




Por Carlos Ruiz de Antequera