La captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos añade un nuevo foco de atención a la geopolítica mundial. La detención “confirma la idea de que no existen acontecimientos de probabilidad nula: todos los escenarios se vuelven posibles puesto que las reglas ya no existen”, según explica Philippe Waechter, economista jefe de Ostrum (affiliate de Natixis IM). Ahora, la cuestión que surge, según el experto, girará en torno a la respuesta de Rusia y de China, que apoyan a Maduro. El experto recuerda que Estados Unidos y Venezuela están en tensión desde la llegada de Hugo Chávez a la cabeza de Venezuela a finales de los años noventa. Anteriormente, el país era un «coto reservado» de los Estados Unidos con la explotación del petróleo y de la industria química. “Para marcar este aspecto, el béisbol es el deporte preferido del país, como en Estados Unidos”, recalca.
Ahora, Waechter enfatiza que los Estados Unidos del presidente Donald Trump “quieren poner la mano sobre el petróleo venezolano”. Se trata de un petróleo de mala calidad, pero representa el 17,5% de las reservas mundiales, “las más importantes del mundo”. Por ello, y teniendo en cuenta el marcado sesgo de la Casa Blanca a favor del crudo, unido a que la industria de exploración e investigación del petróleo de esquisto estadounidense se estanca, “Venezuela es una buena alternativa”, según el experto.
Como conclusión, Waechter apunta que si Estados Unidos toma el control de Venezuela, “las sanciones sobre las exportaciones de petróleo se levantarán y se reanudará la producción de crudo en el país, acentuando así la oferta de petróleo en el mercado mundial”. Sería, por lo tanto, un factor favorable para una bajada de la cotización el oro negro, pero “la cuestión final es saber si, una vez más, una intervención de este tipo será desestabilizadora para la región. Los ejemplos no faltan”, apunta el experto de Ostrum.
El petróleo, protagonista
Por lo tanto, este evento geopolítico devuelve al petróleo al foco de la actualidad. Los precios de la energía reaccionan a la baja en la primera sesión relevante desde la captura de Nicolás Maduro: el petróleo retrocede alrededor de 1% y el gas natural cae cerca de 4%, “en un movimiento que llama la atención considerando el contexto geopolítico, pero que el mercado está leyendo, por ahora, como un evento político sin impacto físico inmediato”, tal y como explica Diego Albuja, analista de mercados ATFX LATAM.
El experto añade que la clave del movimiento de las cotizaciones de las principales materias primas energéticas es que no se han reportado interrupciones en la producción ni daños en la infraestructura petrolera venezolana, por lo que “sin un shock real de oferta, la prima de riesgo geopolítico se diluye rápidamente y los precios vuelven a responder a los fundamentos del mercado global”. Asegura que el mercado está mirando más el medio plazo, posibles cambios políticos y escenarios de normalización, que un impacto inmediato en los flujos de crudo. La caída más fuerte del gas natural responde principalmente a factores propios del mercado estadounidense, como niveles elevados de almacenamiento, expectativas climáticas más benignas y ajustes técnicos en posiciones especulativas, más que a la situación venezolana, según el experto.
“El mercado está enviando un mensaje muy concreto: mientras no exista una interrupción real en la oferta, los fundamentos mandan. No obstante, este equilibrio es frágil y puede cambiar rápidamente si aparecen señales de daño operativo, bloqueos logísticos o cambios abruptos en el régimen de sanciones”, concluye Albuja.
Por su parte, Raphaël Thuin, director de Estrategias de Mercados de Capitales de Tikehau Capital, recuerda que en los últimos años, los inversores y los mercados han aprendido a mirar más allá de los riesgos geopolíticos recurrentes y a centrarse en los factores fundamentales que impulsan el rendimiento del mercado a largo plazo. Y los recientes acontecimientos en Venezuela “parecen encajar en este patrón”, puesto que el impacto económico global del país “sigue siendo limitado, con una exposición relativamente baja para la mayoría de las empresas internacionales”.
Por lo tanto, el experto ve probable que las perspectivas a largo plazo para los mercados en general “no se vean afectadas”. Incluso, no descarta la posibilidad de que se produzcan catalizadores positivos. Por ejemplo, cita que uno de los objetivos de la actual administración estadounidense es facilitar la salida de más petróleo venezolano a los mercados mundiales. Eso sí, Thuin es consciente de que los cambios geopolíticos y de régimen “introducen inevitablemente nuevas incertidumbres”, por lo que admite que 2026, al igual que 2025, “la geopolítica será un factor a tener en cuenta por los inversores y el rendimiento del mercado”.
Otros activos: oro y renta variable
Si bien el petróleo es ahora protagonista, puede haber otras derivadas. Por ejemplo, Ned Naylor-Leyland, gestor de inversiones, oro y plata de Jupiter AM, destaca que los metales preciosos, en este escenario de volatilidad de mercado, tensiones geopolíticas e incertidumbre macroeconómica, vuelven a poner en juego su histórico rol de depósito de valor, comportándose de manera distinta a las acciones y los bonos. El oro ya supera la cota de los 4.400 dólares por onza, con una subida de alrededor del 2% en medio de la detención de Nicolás Maduro.
Asimismo, Javier Molina, analista senior de mercados para eToro, asegura que la situación en Venezuela “añade ruido inmediato”. Si bien el experto hace énfasis en el mercado del petróleo, también añade que este tipo de episodios “suelen traducirse en movimientos tácticos y repuntes de volatilidad, pero rara vez alteran por sí solos la tendencia estructural de los activos de riesgo”. En definitiva, se trata de un recordatorio de que el corto plazo “puede ser incómodo, incluso dentro de un ciclo alcista”.
En este punto, Molina recalca que la tendencia de fondo sigue siendo alcista y estar invertido “continúa teniendo sentido, especialmente en compañías con beneficios visibles y momentum positivo”. Eso sí, es consciente de que “este ya no es un mercado para la complacencia”, ya que la geopolítica, la fragilidad del ciclo macroeconómico y la elevada concentración “obligan a extremar la gestión del riesgo, ajustar tamaños de posición y aceptar que la volatilidad forma parte del camino”. De momento, y antes de la apertura de los mercados de renta variable americanos, los índices bursátiles europeos evolucionaban a media sesión ligeramente al alza.



Por Guadalupe Barriviera