En 2026 arranca el plan estratégico a cinco años de La Financière de L’Echiquier (LFDE), casi tres años después de que la boutique fuera adquirida por la Banque Postale Asset Management (LBP AM Group). Es un plan que Iván Díez, Country Head de la firma para Iberia y Latinoamérica, califica como “muy ambicioso”, dado que el grupo se ha puesto como objetivo alcanzar los 100.000 millones de euros en activos bajo gestión para 2030, un 33% respecto al patrimonio actual, que se sitúa en 75.000 millones, y en el que la internacionalización de la firma jugará un papel clave. Funds Society repasa con Díez los principales hitos de 2025 y, sobre todo, qué novedades traerá LFDE a Iberia y Américas en 2026.
¿Qué balance hace del 2025?
Ha sido un año positivo tanto para la renta variable como para la renta fija, a pesar de todos los altibajos que hemos vivido en los mercados. El 90% de nuestros activos son de renta variable. En 2025 la renta variable ha ido bien y los activos han crecido, no solamente por efecto mercado, sino también por captaciones. En el caso concreto de España este año ha sido un año muy bueno, sobre todo con nuestros fondos tecnológicos y temáticos: el Echiquier Artificial Intelligence y el Echiquier Space han funcionado muy bien, y nuestro fondo value, el Tocqueville Value Euro, también ha atraído bastantes suscripciones.
Eso nos ha permitido que hayan crecido el negocio y el equipo. En España hemos incorporado a una persona y tenemos como objetivo incorporar a un par de personas más en 2026 si las cosas siguen yendo bien.
Todo esto sin olvidar que la renta fija también ha funcionado. Los productos que tenemos de la Banque Postal AM en España son principalmente retorno absoluto de crédito. Es una solución muy conservadora que se comporta como un proxy a la renta fija a corto plazo y también ha funcionado muy bien, con rendimientos del 4,5 %.
¿Cómo encaráis 2026?
Estamos contentos de cómo ha ido 2025 y optimistas de cara al año que viene también. No sabemos si habrá un cisne negro o no, no sabemos qué cosas podrán ocurrir, porque al final son factores externos sobre los que no tenemos ningún tipo de control, pero la macroeconomía a nivel global muestra niveles de inflación más o menos controlados, tipos de interés bajos y un crecimiento que no va a ser boyante, pero tampoco estamos hablando de una recesión. Las empresas siguen presentando buenos beneficios y esto va a ser muy importante: después de años en los que parecía que la gestión pasiva lo podía hacer mejor, porque había una tendencia muy marcada, pensamos que 2026 va a ser un año positivo para el stock picking. Hay mucha concentración, hay que prestar mucha atención a las valoraciones, y creemos que la gestión activa va a marcar la diferencia a la hora de aprovechar los picos de volatilidad para tomar beneficios, invertir en otras oportunidades y controlar el riesgo presente en cartera. También somos cautos, evidentemente, porque en 2026 van a seguir presentes los riesgos geopolíticos: veremos cómo se presenta la elección del nuevo presidente de la Reserva Federal, si se resuelve la guerra de Ucrania y Rusia y la de Israel y Palestina… Creo que puede actuar como un acicate para que los mercados vayan bien pero, como digo, son factores externos en el corto plazo que no podemos controlar. Las empresas en las que invertimos y sus modelos de negocio son lo que sí lo podemos controlar.
¿Qué feedback habéis recibido de los clientes en 2025?
Hemos visto mucha demanda de ETFs, de inversiones temáticas – sobre todo por tecnología- y también hemos visto mucho interés en torno a los mercados privados. En 2026 vamos a traer a nuestra región la oferta de inversión en activos privados de LBP AM: de los 48.000 millones que tiene su gestora, 10.000 millones están en mercados privados, donde llevan invirtiendo más de 13 años. Son, sobre todo, inversiones en deuda privada ligada a infraestructuras y real estate, aunque también tiene algo de private equity. También queremos registrar un ELTIF 2.0. En resumen, hemos visto demanda por generar alfa, porque al final ahora mismo estamos en un mercado donde la gestión pasiva empieza a ganar mucho terreno y el cliente demanda productos que generen un alfa superior, de lo contrario prefieren soluciones en gestión pasiva, por ejemplo para clases de activos más eficientes.
¿Está LFDE valorando el lanzamiento de ETFs activos?
Es algo que está sobre la mesa, porque algo que va en nuestro ADN es que queremos ser una gestora innovadora y queremos estar siempre en vanguardia. De alguna manera tendremos que poner un pie ahí para poder ofrecer valor a nuestros inversores, pero tenemos que analizar si tiene sentido incorporarlos a la gama o estudiar otras alternativas, como bajar un poco el TER a fondos de nuestra gama que ya generan mucho alfa. Son planes que se están barajando sobre todo desde LBP AM, porque en LFDE nuestra gama de producto es pura gestión activa, pero lo cierto es que el mercado está yendo por ahí y desde luego tiene sentido, sobre todo para aquella gestión mal llamada activa y que realmente no ha generado alfa.
A mi modo de ver, el problema es que hay solo dos sacos en el mercado: gestión pasiva y todo lo que no es gestión pasiva. Y no todo lo que está fuera de la gestión pasiva tiene por qué ser gestión activa pura y dura, hay fondos que generan alfa, pero muy poca. Si se filtran los que realmente hacen gestión activa, se hace un buen proceso de selección, los fondos de auténtica gestión activa baten sin ninguna duda a la gestión pasiva.
Vuestros dos fondos temáticos ofrecen dos aproximaciones distintas para invertir en tecnología. ¿Qué aporta esta exposición de nicho? ¿Dónde estáis viendo oportunidades de inversión en IA y en el espacio?
Somos pioneros en la inversión en IA. Nuestro primero fondo temático de IA fue lanzado en Francia en 2018 y fue el primero de su categoría en el país y el segundo en Europa. Siempre intentamos anticiparnos e identificar temáticas o tendencias de crecimiento para el futuro, y hace ocho años detectamos que la IA era una de ellas. Lo que queríamos era que, cuando realmente explotase la temática, haber adquirido nosotros ya ese know-how para poder seguir navegando bien esa ola. Nuestro punto de vista es que, al final, lo que hace la IA es acelerar todo el bien que pueda hacer la tecnología, sobre todo en términos de productividad y optimización de procesos. Pero pensamos que el mejor mix es el binomio máquina-humano, porque la parte humana es importante para la toma de decisiones.
En cuanto a la estrategia aeroespacial, ¿la presentáis a vuestros clientes como una exposición puramente tecnológica de nicho, o cuenta con más verticales, como la exposición a defensa?
Nosotros lo que hacemos es invertir en el ecosistema espacial, cómo desde el espacio se puede mejorar la vida en la Tierra, por ejemplo, dando conectividad a muchas regiones en el mundo que hoy en día no tienen acceso a lo digital o a las comunicaciones, monitorizando el cambio climático… Por ejemplo, desde el espacio te permite también optimizar y analizar las cosechas agrícolas también.
Uno de los verticales de la estrategia es la defensa espacial, todo lo que tiene que ver con satélites, telecomunicaciones, geolocalizaciones u observaciones desde la Tierra. Los estados no pueden permitirse perder sus comunicaciones, para garantizar su soberanía. Así que lógicamente nuestro fondo espacial tiene un peso ahora mismo en defensa, pero no es un fondo de defensa.
Lo bueno que tiene la exposición a espacial es que hay distintas verticales. Por ejemplo, la exploración espacial es otra vertical, porque estados como China o EE.UU. quieren tener colonias espaciales y programas espaciales para volver a mandar astronautas al espacio.
En el fondo tenemos exposición en otra vertical a aplicaciones comerciales, porque el 78% del mercado espacial hoy en día son aplicaciones comerciales. Por ejemplo, los corredores o los jugadores de golf pueden usar su reloj Garmin para geolocalizarse, porque está conectado con satélite directamente. Convivimos con el espacio en nuestro día a día mucho más de lo que nosotros pensamos.



