Inflación generalmente contenida (con el matiz de EE.UU.) y tipos de interés a corto plazo bajos: es el punto de partida del informe de tendencias 2026 de iCapital, en el que Guillermo Santos Aramburo, socio de iCapital y autor, habla, por cuarto año consecutivo, de riesgos y oportunidades en los mercados financieros y apunta cuáles serán las circunstancias que marcarán el funcionamiento de la economía global en 2026. “Entramos en 2026 con un escenario de base razonablemente benigno, pero con tres variables capaces de cambiar el guion: las valoraciones en EE.UU., la inflación estadounidense y la disciplina fiscal”, señala el autor.
El informe identifica tres focos de riesgo a vigilar: las ambiciosas valoraciones de la renta variable estadounidense, la posibilidad de sorpresas al alza en la inflación en EE.UU. y la debilidad presupuestaria en economías como Francia y, de nuevo, Estados Unidos.
En el frente geopolítico, los acontecimientos recientes en Venezuela están teniendo por ahora un impacto limitado en los mercados, sin repuntes relevantes de volatilidad en bonos ni en bolsas. Los principales focos a vigilar son el petróleo (efecto inmediato acotado); una eventual recuperación de producción que podría reducir costes energéticos para la UE y China (con efecto desinflacionista y apoyo a los bonos soberanos); las entradas en metales preciosos como activo refugio (que podrían moderarse si no aumentan las tensiones); y el posible beneficio para compañías españolas expuestas en la zona, como Repsol y Mapfre. En todo caso, precisa Guillermo Santos, “en iCapital recomendamos prudencia y seguimiento antes de extraer conclusiones”.
Emergentes: el gran foco de oportunidad del año
En paralelo, iCapital ve 2026 como un año con potencial especialmente favorable para los mercados emergentes, tanto en renta fija como en renta variable, apoyados por divisas más estables, menor peso de deuda, baja inflación y un diferencial de crecimiento reforzado por la expectativa de tipos de interés a la baja. “Los emergentes vuelven a ofrecer una combinación difícil de ignorar: crecimiento diferencial, inflación más contenida y soporte de tipos. En 2026, el binomio riesgo–oportunidad se desplaza a su favor”, añade Santos Aramburu.
EE.UU. y Europa: dos ritmos del ciclo
En Estados Unidos, el documento describe una economía “razonablemente sana”: no aprecia una debilidad clara del mercado laboral, con ahorro estable y renta disponible al alza. En este contexto, el ritmo de futuras bajadas de tipos podría verse condicionado por el relevo en la presidencia de la Reserva Federal, mientras las expectativas de inflación se sitúan entre el 2% y el 12% a 12 meses.
En Europa, el informe apunta a una mejora del ciclo: PIB en torno al 1,5%, aumento de la renta disponible y de la fuerza laboral, descenso del paro y balances familiares sólidos con una tasa de ahorro aún elevada, sin anticipar presiones inflacionistas relevantes.
De la macro a la cartera: cómo invertir en 2026
En renta variable, iCapital recomienda seguir contando con bolsa, pero con menos sesgo tecnológico y más exposición a Europa, debido a valoraciones relativamente más atractivas, y elevar el peso de forma progresiva si se decide aumentar el riesgo. A corto plazo, el informe ve mejores señales en sectores de valor (consumo básico, sanidad, autos y biotecnología), mientras que la tecnología muestra debilidad y mantiene atractivo en los emergentes —especialmente en Asia— por valoración.
En renta fija, el informe la sitúa como núcleo de cartera (según el perfil del inversor) y propone salir del muy corto plazo, priorizando high yield global en plazos de 1–2 años, sumando deuda emergente (divisa local y fuerte) y, en crédito corporativo, centrarse en el grado de inversión con vencimientos de 3–5 años. En estrategia, iCapital mantiene una posición larga de duración en los soberanos, con la intención de incrementarla especialmente en Francia, España e Italia en repuntes de la curva y de conservar una duración neutral en EE.UU.
Diversificación real: divisa, alternativos y materias primas
En divisas, iCapital sugiere infraponderar el dólar, vista la posible continuidad del proceso de bajada de tipos estadounidenses. En alternativos, recomienda sobreponderar retorno absoluto no direccional —en particular estrategias event driven— y en ilíquidos infraestructuras así como acumular otras inversiones ligadas a la economía real (private equity/buy outs, inmobiliario, deuda privada) que podrían beneficiarse de la valoración de un entorno de crecimiento global y tipos bajos.
En materias primas, mantiene una visión neutral en oro y metales preciosos y negativa en petróleo y derivados.



