Los inversores internacionales consideran que los fondos UCITS son un vehículo sólido, fiable y con una regulación muy clara. En lograr este éxito está el empeño de las autoridades europeas quienes, tras las recientes crisis financieras, han intensificado el escrutinio sobre el papel de los reembolsos en los fondos de bonos como posible factor amplificador del estrés en los mercados. En particular, han subrayado la necesidad de reforzar las herramientas de gestión de liquidez y los marcos de pruebas de resistencia a escala de mercado. Ahora bien, ¿lo han logrado?
Según el último estudio publicado por la Asociación Europea de Fondos y Gestión de Activos (Efama, por sus siglas en inglés), aunque hubo periodos de mayores reembolsos, la magnitud de las salidas en los fondos de bonos corporativos se mantuvo relativamente contenida durante tres shocks financieros recientes y claramente distintos. Para Efama, el resultado de su estudio contradice las preocupaciones expresadas por reguladores financieros e instituciones internacionales, como el FSB, el BCE y la ESRB, que han sostenido que los fondos de bonos corporativos —especialmente aquellos que ofrecen liquidez diaria— pueden amplificar el estrés del mercado en periodos de turbulencia.
“Estas preocupaciones se basan en la creencia teórica de que un posible desajuste entre la liquidez de los activos del fondo y los derechos de reembolso de los inversores podría provocar ventas forzadas de activos (fire sales) y una mayor inestabilidad financiera. Sin embargo, nuestros datos indican que tales escenarios no se materializaron en la práctica. Incluso durante periodos de elevada volatilidad en los mercados, los gestores de fondos parecieron capaces de atender los reembolsos de los inversores sin recurrir a ventas de activos disruptivas ni experimentar tensiones severas de liquidez”, indica el último informe de serie Market Insights titulado “Reembolsos de fondos en periodos de shock: evidencia de las salidas en fondos UCITS de bonos corporativos”.
A esta conclusión llegan los expertos de Efama después de haber realizado un análisis exhaustivo de los patrones diarios y mensuales de reembolso de los fondos listados en Europa de bonos corporativos durante los tres shocks financieros más recientes -la Covid-19 en 2020, la subida de tipos de interés de 2022 y el shock arancelario de 2025-, evaluando si los niveles de reembolso observados podrían suponer una amenaza material para la estabilidad financiera.
“Este análisis sugiere que una supervisión basada en el riesgo es más eficaz que la regulación para abordar los posibles desajustes de liquidez en el sector de fondos. En lugar de aplicar medidas generales a todo el universo de fondos, puede ser más efectivo centrar la atención regulatoria en aquellos grupos específicos de fondos que están estructuralmente más expuestos al riesgo de salidas extremas”, destacada Federico Cupelli, director adjunto de Política Regulatoria de Efama.
Tras la evidencia
Desde la organización explican que la evidencia sugiere que, al menos en los casos analizados, los fondos de bonos corporativos actuaron como vehículos de inversión relativamente estables en lugar de convertirse en fuentes de riesgo sistémico. Por ejemplo, aunque nuestro análisis muestra que los mayores reembolsos mensuales de fondos se sitúan entre el 3% y el 6% de los activos netos del mes anterior en todas las observaciones, los escenarios de pruebas de resistencia de ESMA suponen reembolsos del 22% en una sola semana. “Estos resultados invitan a adoptar una visión más matizada sobre el papel de los fondos de bonos corporativos en los debates sobre estabilidad financiera y sugieren que las prácticas actuales de gestión de liquidez son más sólidas de lo que a veces se asume”, apuntan desde Efama.
De hecho, consideran que todo el debate sobre el papel de los fondos de bonos debería enmarcarse en un contexto más amplio, ya que los fondos de inversión no son los únicos tenedores de bonos. “Otros actores clave, como los bancos centrales, los bancos, los fondos de pensiones, las aseguradoras y los fondos soberanos —entre otros— representan una proporción mucho mayor de las tenencias de renta fija en comparación con los fondos de inversión”, indican.
Por último, destacan que este análisis sugiere que una supervisión basada en el riesgo es más eficaz que una regulación generalizada para abordar posibles desajustes de liquidez en el sector de fondos. “En lugar de aplicar medidas amplias a todo el universo de fondos, podría ser más efectivo centrar la atención regulatoria en aquellos grupos específicos de fondos que estén estructuralmente más expuestos al riesgo de salidas extremas”, reclaman.
La propuesta de Efama
A partir de su análisis análisis anterior, Efama ha identificado algunos principios que los supervisores deberían tener en cuenta al supervisar los fondos:
- La noción de desajuste de liquidez que utilizan los supervisores para identificar vulnerabilidades en el sector de fondos resulta inapropiada. Según su visión, en lugar de examinar cuánto pueden reembolsar los inversores en un periodo determinado según las reglas del fondo, los supervisores deberían considerar cuánto volumen de salidas puede esperar razonablemente un fondo basándose en su comportamiento histórico.
- Las subcategorías de fondos, como los fondos de bonos corporativos investment grade y high yield, no son categorías homogéneas. Por lo tanto, no ven adecuado limitar el análisis a su comportamiento agregado (por ejemplo, afirmando que “los fondos de bonos corporativos high yield presentan desajustes estructurales de liquidez”). “Es necesario un análisis más granular para identificar aquellos fondos que son más vulnerables a los shocks de liquidez. Del mismo modo, en los escenarios de pruebas de resistencia top-down no es apropiado asumir que todos los fondos de una categoría afrontarán niveles similares de reembolsos. Los ejercicios de stress test basados en estas suposiciones difícilmente podrán identificar dónde se encuentran realmente las vulnerabilidades, si es que existen”, argumentan.
- Es relativamente raro que un fondo experimente salidas diarias superiores al 3%. “Esto significa que, en la mayoría de los casos, las gestoras no se enfrentan a salidas repentinas y significativas que puedan desencadenar ventas forzadas de activos. Además, las salidas importantes suelen deberse a la salida de un inversor institucional del fondo”, explican. En esos casos, matizan que normalmente se solicita al inversor que informe con suficiente antelación a la gestora para que esta pueda prepararse para la retirada. Por esta razón, salidas diarias persistentes superiores al 3% podrían ser un indicio de tensión en un fondo y requerir una mayor atención supervisora.



