Los gestores de fondos están ejecutando una reestructuración multimillonaria de sus esquemas de construcción de carteras para proteger el capital frente a la volatilidad macroeconómica y la inestabilidad geopolítica, según revela el último estudio global de Clearwater Analytics titulado «The Crowded Trade» y que ha encuestado a 250 altos ejecutivos de gestoras de fondos en EE.UU., Europa y la región de Asia-Pacífico. Las conclusiones indican que los gestores están retirando marcos de asignación de activos tradicionales y estáticos y, en su lugar, están adoptando el reequilibrio dinámico, la exposición a mercados privados y el diseño de carteras core-satellite orientado a objetivos.
Según los datos, un 76% de los gestores encuestados afirma que los sistemas avanzados de gestión de carteras han influido significativamente en la ejecución de las estrategias core-satellite. Además, el 75% señala que las herramientas integradas de analítica de datos son necesarias para la medición y atribución del rendimiento en tiempo real. Para ofrecer retornos más descorrelacionados y amortiguar la desviación típica en las carteras principales, los gestores están ejecutando cada vez más una rotación estructural hacia clases de activos alternativos.
También se muestra un consenso abrumador entre los gestores: el 90% prevé que la inclusión de alternativos —específicamente private equity, crédito privado, infraestructuras y hedge funds— dentro de las estrategias principales aumentará en los próximos tres años. Esto está modificando las necesidades de liquidez entre activos públicos y privados, obligando a los gestores a administrar mayores riesgos de reembolso y de liquidez subyacente. Además del cambio en las clases de activos, el documento muestra una rotación global deliberada para alejarse de la elevada concentración histórica en el mercado de capitales estadounidense. Impulsados por la búsqueda de crecimiento, el 69% de los gestores prevé una rotación estructural hacia la renta variable europea y la inversión temática en los próximos 24 meses.
Al mismo tiempo, el mandato de gestionar los riesgos de transición climática está alterando los flujos de capital regionales. De cara a los próximos cinco años, los gestores prevén que la «descarbonización» de las carteras institucionales se acelerará a velocidades muy diferentes a nivel global. Europa lidera claramente este impulso de sostenibilidad, con un 40% de los gestores anticipando un diseño estructural agresivo de carteras ecológicas a corto plazo. En comparación, las cifras correspondientes para Estados Unidos y Asia-Pacífico son del 18% y el 12%, respectivamente.
En opinión de Keith Viverito, director general para EMEA en Clearwater Analytics, ño que resulta llamativo de estos datos es cuántas firmas están realizando movimientos similares. «Es un fenómeno al que conviene prestar atención, ya que una estrategia adoptada conjuntamente por todo el mercado se comporta de manera muy diferente a una que solo siguen unas pocas entidades. A medida que las carteras ganan en complejidad, la gestión en tiempo real de los activos alternativos y las coberturas depende de poder confiar en los datos que los respaldan. La pregunta que debería hacerse toda firma que esté dando este paso es si esa confianza se ha ganado o simplemente se da por sentada».
El paso al reequilibrio dinámico
Una de las tendencias operativas más profundas reveladas por el estudio es el declive de los ciclos estáticos de reequilibrio de cartera anuales o trimestrales. Los gestores de fondos se están decantando por protocolos automatizados de reequilibrio dinámico intradiario. En concreto, el 77% de los encuestados califica la calidad actual y la agilidad de ejecución de los marcos de reequilibrio de su firma como «buena» o «excelente», mientas que solo el 22% considera su capacidad simplemente promedio y ninguno reporta una infraestructura deficiente, lo que subraya las fuertes inversiones tecnológicas realizadas en el sector.
Además, un 89% afirma haber aumentado sus niveles base de operativa (trading) y alterado la construcción de carteras en los últimos 12 meses para adaptarse a los cambios del mercado. Según el informe, esta operativa táctica continua se produce en el marco de un nuevo enfoque: el diseño de carteras orientado a objetivos. En este esquema, los gestores construyen carteras multiactivo en torno a metas específicas de pasivos o flujos de caja, en lugar de un índice de referencia. Las 250 firmas encuestadas califican su propia capacidad en esta área como «bastante sofisticada» (68%) o «muy sofisticada» (32%).
Sin embargo, esta necesidad constante de ajustes tácticos a corto plazo está creando una paradoja de ejecución para los gestores. A estos les resulta cada vez más difícil mantener sus asignaciones estratégicas de activos a largo plazo. Al ser preguntados si la volatilidad del mercado les impide directamente ceñirse a la estrategia a largo plazo y a los objetivos plurianuales de su fondo, más de la mitad (53%) de los encuestados admitió que era un desafío importante y continuo. Solo el 4% afirmó no enfrentar fricciones para preservar sus horizontes de inversión estratégicos a largo plazo.
«Los gestores confían en sus estrategias orientadas a objetivos, pero más de la mitad lucha por ejecutar sus visiones a largo plazo porque se ven constantemente obligados a reaccionar a la volatilidad a corto plazo. Esa brecha entre convicción y ejecución es donde reside el verdadero riesgo. Las firmas que mejor lo gestionen serán aquellas capaces de determinar, en el momento, si una operación táctica sirve a la estrategia a largo plazo o trabaja en su contra», añade Viverito a su reflexión.



