Después de un trienio de fuerte pesimismo e infra representación en las carteras, la renta variable china firmó un rally de más del 30 % que le situó como uno de los parqués más rentables del mundo en 2025. A las puertas del nuevo año chino – que empieza el 17 de febrero y este año se corresponde con el signo astrológico del caballo-, Funds Society se sienta con William Russell, Head of Equity Product Specialists para Asia Pacific en Allianz Global Investors, para confrontar percepciones frente a realidades en lo que respecta a abordar la inversión en este país.
Russell anticipa que hoy el mercado de acciones chino ofrece un buen punto de entrada por dos razones: la primera, porque la renta variable china, especialmente las acciones clase A, “son interesantes en este momento por sí mismas”. Además, defiende que, “en un contexto global, juegan un rol muy valioso por su baja correlación con el resto del mundo, ya que el 65% de las veces se mueven en dirección diferente al resto de mercados”.
Russell matiza que no espera un rally tan fenomenal como el visto en 2025, pero sí anticipa rendimientos atractivos, al calcular un PER medio de 15 veces y manejar una expectativa de crecimiento de los beneficios para el asset class de entre el 10 % y el 15 % para 2026, teniendo en cuenta que hoy la estructura del mercado chino es muy distinta a la de hace diez años, al haber ganado un peso preponderante el sector tecnológico. “Creo que entraremos en una trayectoria más lenta pero más sostenida, porque tenemos un crecimiento decente de los beneficios y las valoraciones siguen siendo razonables”, resume.
¿En qué momento se encuentra China ahora? ¿De dónde venimos y hacia dónde vamos?
Pienso que la geopolítica ha sido el factor que explica por sí mismo gran parte de la política gubernamental de China y su dirección económica desde 2017. Trump impuso en su primer mandato restricciones a China, particularmente el acceso de Huawei a componentes críticos. Hay que entender que Huawei es una de las compañías tecnológicas más importantes de China, y con este único movimiento, EE.UU. fue capaz de causar mucho daño. Por tanto, desde la perspectiva china, la pregunta que se planteó es cuánto más daño se podría infligir al resto de la economía e incluso a la seguridad nacional. China empezó a pensar que era inevitable una suerte de desacoplamiento con EE.UU., y visto con la perspectiva de los últimos diez años, se ha producido una enorme reasignación de recursos dentro de China, saliendo de sectores que anteriormente habían sido grandes impulsores de crecimiento y ahora cada vez más se ven como sectores menos productivos, como el inmobiliario.
¿Hacia dónde se han dirigido las inversiones?
Estos recursos se han reasignado a áreas vistas como prioridades absolutas en términos de seguridad nacional, pero también como motores de crecimiento económico en el futuro, como tecnología o seguridad energética.
China quiere pasar de invertir en cosas a invertir en gente. Eso significa que China ha creado una infraestructura de primer nivel, cuenta con unas comunicaciones increíbles en todo el país y ha construido muchas propiedades, pero gran parte de este ciclo de inversión ya ha terminado. Ahora hay consideraciones sobre qué estructura quieren que tenga el estado de bienestar de aquí en adelante y sobre cómo impulsar la demanda interna en el largo plazo. Esto atañe a aspectos como la calidad del sistema sanitario o de la educación, y son factores en los que China se va a enfocar cada vez más en los próximos años para construir una red de seguridad mejor para su gente y así alentar una recuperación gradual de la demanda doméstica y del gasto.
Esto también explica por qué el Gobierno chino no ha asignado más recursos para apoyar al sector inmobiliario tras su doloroso desplome. Ha tomado conciencia de que apoyar al mercado inmobiliario dejaría como alternativa no asignar recursos para construir una mayor resiliencia económica, lo que potencialmente sería más dañino e incluso más peligroso para China. Para ellos, ha sido un trago amargo que han estado dispuestos a tomar.
Así que, en contraste con otros lugares del mundo, donde es un poco difícil entender cuáles son los objetivos estratégicos de sus políticas, China muestra una estrategia y unos objetivos muy claros, ya que los establecen en sus planes quinquenales. El marco inicial para el siguiente plan quinquenal se reveló el año pasado, pero se compartirán más detalles en marzo, que será el siguiente gran evento político.
Ha empezado hablando del riesgo geopolítico. ¿Cómo lo incorporamos a esta ecuación?
En el segundo mandato de Trump, la respuesta de China es muy diferente a la de hace diez años. Son capaces de escalar y competir codo con codo con EE.UU. Asumen que va a ser doloroso, porque siguen teniendo comercio con EE.UU., pero que va a ser igual de doloroso, que no más, para EE.UU. Muestran confianza en su resiliencia económica después de muchos años de fuertes inversiones.
La conclusión que podemos extraer es que debemos replantearnos la forma en que valoramos el riesgo geopolítico ahora en comparación con cómo lo hacíamos antes, porque nos encontramos en un mundo muy diferente al de antaño. Algunos incluso podrían argumentar que el mundo es G-2, no un G-7 o un G-20, con dos claras superpotencias económicas que ahora están más equilibradas que antes.
China también sorprendió el año pasado con el lanzamiento de DeepSeek. ¿Qué ha significado en términos de valorar el poder tecnológico de China? ¿Qué tendencias deberían monitorizar los inversores?
DeepSeek ha sido el momento en el que, por primera vez, gran parte del mundo despierta y se da cuenta de lo avanzada que se ha vuelto China y de lo rápido que lo ha hecho. Esto desencadena inmediatamente una reevaluación de China. El año pasado, la gran historia fue el importante rol que está jugando la IA en el mercado y de qué diferentes maneras están implementando la IA las compañías. Pero hay un goteo constante de noticias sobre otras áreas relacionadas con la tecnología que va más allá de la IA, como los robots humanoides. Y las compañías chinas están al frente y en el centro de las cadenas de suministro en esta área. También en conducción autónoma, baterías y sistemas de almacenamiento de energía, un área en el que China ha estado invirtiendo masivamente para atajar los problemas de intermitencia y dependencia de las renovables, y ahora potencialmente pueden ser una fuente de energía para centros de datos.
¿Qué otras áreas ofrecen oportunidades?
Empezó por DeepSeek, pero las oportunidades se han ampliado rápidamente hacia muchas otras áreas. Para mí, las niñas bonitas son los sectores de salud y biotecnología. Hemos visto a lo largo del último año a muchas grandes compañías farmacéuticas globales viniendo a China y alcanzando grandes acuerdos para registrar el desarrollo de fármacos en china para después comercializarlos en el resto del mundo, incluyendo tratamientos oncológicos e inmunoterapia.
Otra dinámica muy interesante que detectamos a lo largo del año pasado es que no solo las bolsas chinas eran más fuertes, sino que, dentro de las bolsas, vimos que las compañías privadas se comportaban mucho mejor que las estatales, a diferencia de los tres años anteriores. Pienso que este es un punto de inflexión muy importante, porque todas las áreas de las que hemos hablado – conducción autónoma, biotecnología, robots humanoides, baterías…- necesitan de financiación privada para tener éxito en su desarrollo. Son compañías que tienen mentalidad comercial, flexibilidad, capital y velocidad para el desarrollo de producto.



