Última actualización: 12:15 / Jueves, 24 Junio 2021
Análisis de BNP Paribas AM

La cuestión de la inflación

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  • Los datos actuales muestran señales de un pronunciado aumento del nivel de precios
  • La perspectiva de tipos de interés al alza preocupa claramente a unos inversores más sensibilizados
  • El tiempo dirá si la actual subida de la inflación acaba siendo transitoria o persistente, pero una cosa está clara: esta falta de visibilidad provocará turbulencias en los mercados globales

La economía mundial se está recuperando, y muchos países (sobre todo en el universo desarrollado) están venciendo a la pandemia de COVID-19 mediante campañas de vacunación coordinadas y estrictas medidas de confinamiento. En este contexto de reapertura de las economías a nivel mundial, ¿por qué han experimentado los mercados globales rachas regulares de turbulencia este año?

Tras permanecer largo tiempo latente, el espectro de la inflación ha despertado para atormentar a los inversores, señala BNP Paribas Asset Management en un nuevo análisis de la serie La Gran Inestabilidad. ¿Es su aparición un mero efecto transitorio de las medidas extremas de confinamiento del año pasado, o deberían los inversores prepararse para un entorno prolongado de precios crecientes?

La inflación aumenta

En lo que llevamos de siglo, la inflación apenas ha preocupado a los inversores, pues ha permanecido obstinadamente baja pese al considerable estímulo proporcionado por políticas monetarias acomodaticias a largo plazo. Sin embargo, los datos actuales muestran señales de un pronunciado aumento del nivel de precios. La cifra más reciente de los precios al consumo en los Estados Unidos reveló una subida del 4,2% en abril en tasa interanual, la más alta desde septiembre de 20081.

Aunque las autoridades han tratado de tranquilizar a los mercados declarando que las subidas de la inflación a corto plazo no son preocupantes, otras voces influyentes están poniendo en duda esta opinión. La secretaria del Tesoro estadounidense (y antigua presidenta de la Reserva Federal) Janet Yellen se vio obligada a rectificar tras plantear la necesidad de mayores tipos de interés en el país. Al mismo tiempo, el exsecretario Larry Summers y el antiguo economista jefe del FMI Olivier Blanchard han acusado a la administración Biden de espolear la inflación a través de un estímulo fiscal excesivo.

Ante mensajes tan dispares, ¿existe una respuesta definitiva para la cuestión de la inflación?

La inflación es un problema transitorio...

Para muchos, el motivo de la subida de la inflación es simple y no debería ser motivo de alarma. Gran parte del reciente aumento de los precios puede atribuirse a efectos de base: la corrección del bajón de los precios (sobre todo de las materias primas) que acompañó a los primeros confinamientos en marzo de 2020 y de las cifras de inflación deprimidas de ese momento.

Al relajarse los confinamientos y reabrir los servicios presenciales, los precios de bienes y servicios sensibles al confinamiento están comenzando a estabilizarse. Asimismo, y en base a lo ocurrido tras la reapertura del verano pasado, cabe esperar subidas de los precios de los vuelos, los alquileres de coches y el entretenimiento en los próximos meses.

También se anticipa una subida de la demanda de bienes, en base a la combinación de mejor confianza del consumidor y una renta disponible marcadamente superior para muchos hogares; ya solo en los Estados Unidos, se estima que la pandemia habrá generado un exceso de ahorro de 1,6 billones de dólares2. Esta acumulación de dinero disponible se ha visto amplificada por el reciente estímulo del presidente Biden, que ha emitido cheques de 1.400 dólares a muchos hogares estadounidenses.

Los cuellos de botella en el suministro son otro motor de inflación "a corto plazo". De nuevo, la pandemia trastocó gravemente las cadenas de suministro el año pasado, lo cual ha reducido las existencias en muchas áreas y regiones, y los usuarios no han podido reabastecerse. El ejemplo más claro de ello es la escasez de semiconductores. Sorprendentemente, esto no solo afecta a la producción de artículos tecnológicos: también ha rezagado la producción de electrodomésticos y de nuevos vehículos, que incorporan asimismo estos componentes. Cualquier escasez de producto contribuye a la subida de sus precios.

Por último, las carencias en el mercado laboral podrían llevar a los empleadores a ofrecer primas o mayores salarios para tentar a empleados cualificados a volver a su trabajo. Se prevé que la combinación de mayores salarios y mayor renta disponible tendrá un impacto inflacionario en el coste de la vivienda, y sobre todo en el mercado de alquiler, cuyas cifras sugieren que la negociación de nuevos contratos ya está conduciendo a mayores alquileres.

Muchos economistas, incluidos los de la Fed, creen que estos factores son transitorios y que la inflación volverá a los niveles objetivo, tal como ocurrió tras la crisis financiera global (CFG).

...o bien ha comenzado un cambio de régimen inflacionario

Una segunda corriente de pensamiento (y la visión que suscriben en BNP Paribas Asset Management) sostiene que, más allá de los efectos de base y cuellos de botella transitorios, existen motivos cíclicos y estructurales que han desencadenado un cambio de régimen hacia una inflación más elevada.

Para empezar, las cadenas de suministro globales se están reconfigurando. Históricamente, la globalización ha sido una fuerza deflacionaria, pero la era Trump dio pie a un aumento del proteccionismo que se vio exacerbado por la disrupción de las cadenas de suministro provocada por la pandemia. Ahora, tanto países como empresas están diversificando, reorganizando y repatriando cada vez más cadenas de suministro vulnerables, concentrándose en artículos médicos, vacunas, microchips y tecnologías avanzadas como inteligencia artificial y desarrollo de baterías, que por su importancia para la seguridad nacional requieren cierto grado de protección y autosuficiencia a nivel doméstico. Se anticipa que un descenso de la globalización, impulsado asimismo por aranceles comerciales crecientes y por restricciones en la transferencia tecnológica, limitará la competencia y desencadenará inflación.

En segundo lugar, la respuesta monetaria y fiscal ante la pandemia (liderada por Estados Unidos) ha sido extraordinaria en términos de escala, coordinación y ambición, y es otra causa potencial de inflación a largo plazo. Los confinamientos impuestos para frenar la propagación del Covid-19 han provocado una conmoción económica muy diferente a la de la crisis financiera global, y deberían permitir una recuperación mucho más rápida. Para muchos (incluidos Summers y Blanchard), la mera magnitud de la intervención fiscal plantea un claro riesgo de sobrecalentamiento de la economía, reduciendo el paro y espoleando la inflación salarial.

Por último, mucha gente cree que el clima de inflación de los últimos 20 años obedece a presiones demográficas domésticas y globales, en las que un crecimiento moderado de las poblaciones en edad de trabajar se ha visto respaldado por la inmigración neta. De cara al futuro, la mayoría de las economías desarrolladas están iniciando un retroceso demográfico, en virtud del cual el envejecimiento poblacional supondrá una mayor carga sobre los sistemas de pensiones y sanidad, y reducirá las tasas de ahorro globales. La expectativa es que tales desarrollos, combinados con mayores restricciones sobre la inmigración y la ralentización del crecimiento de la fuerza laboral, impulsarán los salarios reales y la inflación, pero tendrán la ventaja de reducir la desigualdad.

Los cambios demográficos en China son un buen ejemplo de estas influencias inflacionarias potenciales. En los últimos 30 años, la expansión económica del gigante asiático se ha beneficiado enormemente de un aumento del 30% de su población en edad de trabajar, y de la emigración sin precedentes del campo a la ciudad. Sin embargo, esta tendencia demográfica está a punto de dar marcha atrás. Al caer la población activa, se anticipa una subida de los salarios a medida que la población pasa de ser productora neta a consumidora neta, creando más competencia para los trabajadores productivos.

¿Intervención inminente de los bancos centrales?

La respuesta típica ante la inflación creciente es el endurecimiento de la política monetaria. La perspectiva de tipos de interés al alza preocupa claramente a unos inversores más sensibilizados, a juzgar por la marcada caída de los mercados globales ante el menor indicio de repunte de la inflación.

No obstante, los bancos centrales apuntan a un enfoque mucho más pragmático.

El verano pasado, la Fed adoptó un nuevo Objetivo de Inflación Media Flexible (FAIT, por sus siglas en inglés). En lugar de atenerse proactivamente a su objetivo de inflación del 2%, el nuevo enfoque más reactivo permitirá que la inflación se quede corta o supere este objetivo "durante un tiempo", de forma de que promedie un nivel general cercano al 2%. Su presidente Jerome Powell ha señalado de forma constante que las actuales tendencias de inflación son "transitorias", y declarado que la entidad no comenzará a reducir gradualmente sus medidas hasta que la economía haya registrado "avances significativos" hacia sus objetivos de pleno empleo y estabilidad de precios.

Los demás bancos centrales suelen seguir la línea marcada por la Fed, y el Banco Central Europeo manifestó que no dudará en utilizar plenamente la flexibilidad de la que dispone para evitar un endurecimiento de las condiciones financieras. Sin embargo, a juzgar por la reciente actividad de mercado, los inversores no están del todo convencidos de la postura de "esperar a ver" de las autoridades monetarias.

Abróchense los cinturones, se avecinan turbulencias

En última instancia, el tiempo dirá si la actual subida de la inflación acaba siendo transitoria o persistente, pero una cosa está clara: esta falta de visibilidad provocará turbulencias en los mercados globales a medida que los datos se analizan en detalle en busca de señales definitivas.

Así, los inversores deberían prepararse para un periodo inquietante. La incertidumbre es una constante en esta era de La Gran Inestabilidad, pero las fases de volatilidad dan pie a oportunidades de inversión significativas, y los retrocesos del mercado pueden y deberían verse como oportunidades de compra para el inversor paciente.

En BNP Paribas Asset Management "queremos ayudar a los inversores a navegar estos tiempos de incertidumbre, equipándolos con los conocimientos que les permitan tomar decisiones de inversión mejor fundadas. Para ello, investigamos antes de invertir y analizamos las cosas desde distintos ángulos. Porque en un mundo en pleno cambio, encontrar las mejores oportunidades requiere mantener una mente abierta y curiosa", escribe la gestora.

Accede a más artículos de investigación sobre La Gran Inestabilidad

Notas:

1https://www.bls.gov/news.release/cpi.nr0.htm
2https://www.spglobal.com/marketintelligence/en/news-insights/latest-news-headlines/consumers-to-unleash-trillions-of-dollars-in-excess-savings-when-pandemic-ends-62511820

 

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