En un momento en que Brasil acelera su convergencia hacia las normas internacionales de transparencia y tributación, los family y multi-family offices brasileños viven una fase de profunda adaptación. El contexto está marcado por cambios en los impuestos sobre inversiones en el exterior, fondos exclusivos, dividendos y sucesiones, entre otros, lo que ha llevado a las firmas de gestión patrimonial a revisar procesos, ampliar áreas internas e invertir en una planificación tributaria cada vez más sofisticada.
El punto de origen de la actual transformación es un movimiento que comenzó hace más de una década, cambiando el foco de la atención en materia regulatoria.
“El Estado brasileño tardó en mirar a la persona física. Históricamente, la fiscalización se concentraba en las empresas, quizás por estrategia o por capacidad operativa”, afirma Manoela Dias, responsable del área de Wealth Planning de TAG Multifamily Office.
Ese escenario ganó fuerza con la adopción de estándares internacionales de transparencia, como FATCA –que obliga a instituciones de todo el mundo a reportar información de ciudadanos estadounidenses– y CRS, una especie de “FATCA global” creado por la OCDE para el intercambio automático de datos financieros entre países.
Con ello, estructuras antiguas, diseñadas en un ambiente de mayor secreto bancario, pasaron a ser revisadas frente a un debate global cada vez más riguroso sobre evasión fiscal, gobernanza y transparencia.
Instrumentos de eficiencia tributaria como el régimen de caja, las distribuciones exentas y los fondos exclusivos sin impuestos han pasado a revisarse en el país
“El resultado es un Estado mucho más atento a la renta, al patrimonio y a las estructuras utilizadas por individuos de alto ingreso, especialmente aquellas mantenidas en elexterior”, señala Dias. Esto hace que instrumentos de eficiencia tributaria como el régimen de caja, las distribuciones exentas y los fondos exclusivos sin impuestos han pasado a revisarse. “La sensación es que lo que funcionaba antes ya no funciona. El mundo cambió y la regulación cambió con él”, dice la profesional.
Revisión a estructuras offshore y fondos exclusivos
Los últimos años han traído unas serie de cambios en distintas aristas de la gestión patrimonial. Uno de los más profundos recayó sobre las estructuras en el exterior y los vehículos tradicionalmente utilizados por la alta renta para acumular patrimonio. En el caso de las estructuras offshore, Brasil pasó –por primera vez– a tributar anualmente las rentas de esas empresas controladas por brasileños, acercándose a prácticas internacionales como las reglas de CFC (Controlled Foreign Corporation) en 2023.
En la práctica, dice Dias, muchas familias están descubriendo que estructuras creadas hace 10 o 15 años ya no ofrecen los mismos beneficios. “Mucha gente montó una offshore para resolver sucesión o simplificar inversiones afuera, pero hoy es un punto de atención del Fisco. Ya no se puede dejar en piloto automático”, afirma.
Manoela Dias, TAG Multifamily Office: “El Estado brasileño tardó en mirar a la persona física. Históricamente, la fiscalización se concentraba en las empresas”
Según ella, el movimiento actual ha sido de revisión: algunas familias ajustan sus estructuras, otras migran hacia modelos más transparentes y alineados con las nuevas reglas.
Además, la misma ley que modificó la tributación de las offshores también rediseñó el funcionamiento de los fondos exclusivos, vehículos hechos a medida para familias de gran patrimonio.
Estructuras que antes pagaban impuestos solo en el rescate pasaron a estar sujetas a un pago semestral, a menos que se clasifiquen como “entidades de inversión” bajo estándares internacionales de gobernanza. Esto obligó a gestoras, administradores y familias a revisar mandatos, documentación y procesos para mantener la eficiencia tributaria.
Pero no se trata sólo de los vehículos que utilizan las fortunas familiares para invertir. Algunas materias tributarias y legales tienen al sector entero atento.
Asuntos tributarios y el Código Civil
Una arista relevante en materia tributaria tiene que ver con el Impuesto sobre Transmisión Causa Mortis y Donación (ITCMD), equivalente al Estate and Gift Tax estadounidense. Esencialmente, es el impuesto sobre herencias, un tema sobre el cual el gobierno se ha manifestado repetidamente y que se ubica como una de las modificaciones más sensibles.
“Brasil tiene una tasa bajísima de impuesto sobre herencia. Y ni siquiera esa baja tasa es recaudada entre los superricos, porque existen muchas formas de evitarla”, dijo el ministro de Hacienda, Fernando Haddad, en 2024. Hasta ahora, Brasil siempre operó con tasas relativamente bajas, generalmente entre 4% y 8%, definidas por cada estado. Sin embargo, un conjunto de propuestas –a nivel estatal y federal– pretende elevar tasas máximas, ampliar la base imponible e incluir nuevas modalidades de transmisión, como donaciones encubiertas, reorganizaciones societarias y transferencias patrimoniales vía holdings familiares.
“Brasil está dejando de ser un país con impuesto simbólico sobre herencia. Quien no se planifique, será sorprendido”, advierte la ejecutiva de TAG.
En paralelo, la Receita Federal está buscando tratar la actualización del valor de los inmuebles, lo que podría impactar a grandes fortunas. Tradicionalmente, los inmuebles se declaraban según su costo histórico, a veces congelado por décadas. Eso reducía el impuesto sobre ganancia de capital al venderlos y creaba una gran diferencia entre el valor real de mercado y el valor declarado. Ahora, el Fisco busca aproximar el valor declarado al valor venal real, mediante verificaciones automáticas, cruce de datos con registros públicos y mayor fiscalización sobre discrepancias.
Dias advierte que esta actualización puede crear situaciones delicadas para familias con gran patrimonio inmobiliario, pero poca liquidez. “Muchos inmuebles antiguos, especialmente los inmuebles de familia, estaban declarados por valores muy bajos, y la nueva orientación para ajustarlos al valor de mercado puede generar impuesto sobre una ‘ganancia’ no realizada”, señala.
Para familias con grandes carteras de inmuebles –muy comunes en generaciones más antiguas– esto cambia completamente la ecuación. “El patrimonio inmobiliario se veía como algo estable y simple. Ahora implica riesgo de fiscalización, revaluación obligatoria e impacto directo en la tributación futura. Las familias lo están revisando todo”, afirma.
Incluso el debate actual por la revisión del Código Civil es un flanco que están sondeando en el gigante latinoamericano. Actualmente está en discusión en el Congreso una iniciativa que podría alterar pilares clave de la organización patrimonial del país. Esto incluye nuevas reglas de regímenes matrimoniales y sucesión, cambios en el orden de herederos, la redefinición del concepto de patrimonio común y una mayor claridad sobre estructuras fiduciarias como el usufructo, el fideicomiso y mecanismos de blindaje patrimonial.
Aunque aún incipiente, el tema ya atrae atención. Para familias empresarias –un público muy relevante en Brasil–, estas reglas pueden redefinir cómo el control de las compañías pasa de una generación a otra.
Preparación y más necesidad de planificación
En este entorno de cambio en tantos frentes, ¿están preparadas las familias de la mayor economía latinoamericana? Según reporta Dias, de TAG, el nivel de preparación es desigual en el país. En visitas recientes a otros estados, la ejecutiva observa que muchas familias con gran patrimonio –especialmente fuera de São Paulo– aún ven el family office como “algo para quien tiene muchísimo dinero”, o simplemente no saben qué puede ofrecer un MFO.
Al mismo tiempo, la transferencia de riqueza entre generaciones –que se acelera en Brasil– aumenta la urgencia de planificación. “Hay mucha gente que heredó o heredará patrimonio sin tener experiencia en su gestión. Y quien no estructura gobernanza, sucesión y mecanismos jurídicos sólidos suele perder patrimonio en una generación”, dice.
En esa línea, desde EQI Investimentos –firma ligada a BTG Pactual– señalan que se trata de un nuevo ciclo para el patrimonio de alta renta en Brasil. En base a la experiencia con sus clientes, en la firman han identificado tres grandes tendencias que avanzan simultáneamente.
En primer lugar, observan una anticipación de sucesiones y reorganizaciones societarias. “Las familias están acelerando donaciones, reestructuraciones y acuerdos de gobernanza para evitar sorpresas futuras”, explica Leonardo Finelli, Head de Private/Wealth de la firma.
La evolución del panorama –y las necesidades que ha generado para los clientes– ha hecho que la industria de multi-family offices acomode sus negocios para adaptarse
Por el lado de los activos, también han registrado una migración, desde la economía real hacia estructuras financieras. “Patrimonios concentrados en inmuebles, operaciones propias y empresas familiares buscan eficiencia a través de fondos, FIIs y vehículos alternativos”, acota el ejecutivo.
Finalmente, el profesional delinea un crecimiento en los vehículos exclusivos y la gestión delegada en el segmento. Según Finelli, la demanda por profesionalización crece a medida que el entorno regulatorio se vuelve más técnico y menos tolerante a improvisaciones. “Las familias saben que el juego cambió. Y quien tiene mucho patrimonio se está moviendo rápido, porque este es un ciclo de décadas, no un ajuste puntual”, comenta.
Una parte que habrá que sondear a fondos son los costos, acota el profesional: “No hay forma: vamos a pagar más. La cuestión no es si, sino cuánto y cómo”. Esto resume el clima que domina no solo la industria de family offices, sino también el segmento de alta renta en Brasil.
La industria de gestión patrimonial se adapta
La evolución del panorama –y las necesidades que ha generado para los clientes– ha hecho que la industria de multi-family offices acomode sus negocios para adaptarse. Este es el caso de TAG Multifamily Office y EQI Investimentos.
En TAG, una gestora de patrimonio independiente que administra 10.000 millones de reales (unos 1.870 millones de dólares) de aproximadamente 120 familias, estructuraron internamente su área de Wealth Planning en abril de este año, inspirados en los cambios que enfrenta el sector.
Según Manoela Dias, responsable del área, esta decisión refleja la necesidad de ofrecer un servicio 360° a las familias, en un entorno regulatorio que se volvió más complejo, más dinámico y más alineado con las prácticas internacionales.
Desde EQI acotan que los últimos cuatro años exigieron una profunda sofisticación operativa: integración de gestión delegada, consultoría, vehículos exclusivos y atención personalizada en una plataforma única, capaz de responder a un entorno regulatorio más técnico y más exigente.
La firma administra hoy 49.000 millones de reales (cerca de 9.150 millones de dólares), de los cuales 18.000 millones de reales (3.360 millones de dólares) corresponden al segmento private. “Hemos crecido muy rápido y eso exigió una reorganización completa. El mercado se volvió más técnico, más regulado, más exigente —y decidimos anticiparnos a esta nueva fase”, relata el Head del área, Leonardo Finelli.
Según recalca el ejecutivo, EQI está estructurando una área propia de Wealth Planning, un movimiento que él describe como “inevitable” ante la creciente sofisticación del mercado y la complejidad que las familias enfrentan. “El cliente se sofisticó. El mercado se sofisticó. La regulación se sofisticó. Si no acompañamos ese proceso, nos quedamos atrás”, señala. El objetivo, acota, no es centralizar ni aislar decisiones, sino crear una capa de inteligencia técnica que complemente el trabajo de los asesores y aborde temas que hace pocos años no estaban en la agenda. Además, recalca Finelli, EQI pretende expandir servicios sin sustituir profesionales históricos de las familias, como contadores o abogados de confianza.

