El Hotel Hilton Buenos Aires fue el escenario que eligió The 1841 Foundation para realizar la cuarta edición de su Tax Annual Summit, un encuentro que reunió a referentes internacionales del mundo impositivo y la planificación patrimonial.
A lo largo de un día completo de charlas, destacaron como temáticas clave el creciente uso del trust en Latinoamérica, Estados Unidos y su doble estándar en materia de competencia impositiva y la oportunidad histórica que tiene la región para pasar a ser protagonista del cambio, impulsando una voz común del Sur Global que equilibre la balanza frente a las potencias mundiales. También se habló de la presión en aumento sobre los centros financieros internacionales.
El Summit, un encuentro internacional de referencia en planificación patrimonial, fiscalidad internacional y tecnología aplicada a ambos sectores, hizo foco en esta nueva edición en los desafíos de proteger la riqueza en un contexto global cada vez más complejo e inestable.
El keynote speaker de la jornada fue Daniel Lacalle, doctor en Economía y Máster en Investigación Económica. En una charla titulada “El nuevo orden económico mundial”, Lacalle ofreció un análisis profundo sobre las tendencias macroeconómicas globales -haciendo referencias a un “Estado depredador” que construye “infiernos fiscales”- y se refirió a los riesgos y oportunidades para los inversores, resaltando la importancia de la planificación estratégica frente a la creciente incertidumbre internacional.
Diferentes ángulos
Tras la apertura del Summit por parte del presidente de la fundación, Martín Litwak, el primer orador de la mañana fue Francisco Tochetti, abogado especializado en planificación patrimonial y sucesoria, con más de trece años de experiencia en la industria.
En una charla titulada “ONU vs. OCDE: el choque de visiones fiscales globales”, Tochetti exploró las tensiones que existen entre los diferentes modelos fiscales internacionales y sus implicancias para la planificación patrimonial. En su opinión, el escenario “ideal” sería una “convergencia de los dos modelos” para construir un mejor sistema tributario.
Actualmente, la ONU y la OCDE deciden cómo deben repartirse los impuestos entre países desarrollados y naciones subdesarrolladas. Tochetti planteó que la OCDE promueve un modelo pro-residencia pero “no es un foro universal, sino un club de países ricos” que traduce en reglas lo que impulsan el G7 y el G20. En contraste, la ONU avanza hacia una gobernanza fiscal más equitativa.
El abogado se refirió también al rol clave de Estados Unidos con relación a la competencia impositiva. Según sus palabras, EE.UU. tiene un “doble estándar” y juega con sus propias reglas. Tochetti concluyó que América Latina, junto con África y el G77, tiene una “oportunidad histórica”: dejar de ser simple receptora de estándares diseñados afuera y convertirse en protagonista del cambio, impulsando una voz común del Sur Global que equilibre la balanza frente a las potencias.
A su turno, David Lesperance, uno de los principales asesores internacionales en impuestos y migración, compartió su ponencia, con eje en los desafíos de la movilidad y la tributación personal, y destacó la importancia de diseñar estrategias integradas de residencia, ciudadanía y domicilio para proteger el patrimonio familiar, reducir riesgos fiscales y maximizar la movilidad y calidad de vida de los clientes, reforzando la necesidad de que las familias de alto patrimonio cuenten en todo momento con un “plan de escape”.

Elise Donovan, CEO de BVI Finance, planteó un aumento de la presión sobre los centros financieros internacionales, que deben ser cada día más eficientes.
Donovan advirtió que los centros financieros internacionales, incluidas las Islas Vírgenes Británicas, están entrando en una era más difícil e impredecible, marcada por la volatilidad de los mercados globales, el aumento de las amenazas cibernéticas y las crecientes tensiones geopolíticas.
La ejecutiva señaló que la competitividad actual no proviene de bajar los estándares, sino de ofrecer “regulación sólida, tribunales confiables, profesionales experimentados y protección cibernética robusta”. Destacó la necesidad de resiliencia cibernética, supervisión constante y adaptación a un mundo donde los inversores buscan jurisdicciones de alta calidad y confianza. En este sentido, a la hora de elegir jurisdicciones, cabe preguntarse – aseguró Donovan- si ese centro financiero seguirá siendo creíble tras la próxima revisión del GAFI, un ciberincidente o una oleada de sanciones. Y aseguró que hoy el dilema no es “offshore frente a onshore”, sino “creíble frente a no creíble”.
Un cambio cultural en marcha
Enrica Casagrande, abogada y escribana uruguaya especializada en estructuración patrimonial, fiscalidad internacional y servicios fiduciarios, el “cambio cultural” que implica el creciente uso del trust en América Latina. La especialista destacó la expansión de estructuras fiduciarias de este tipo como herramientas clave en la planificación patrimonial.
Además de reconstruir la historia del trust como herramienta, Casagrande concluyó que hoy en día existe una “regulación más estricta, pero el trust sigue siendo una de las herramientas más flexibles para la estructuración patrimonial”. La especialista enumeró ventajas: brinda confidencialidad, provee continuidad a lo largo de la vida del causante y tras su fallecimiento, evitando disrupciones y problemas de liquidez, permite proteger herederos menores y/o vulnerables y resolver cuestiones familiares complejas, así como coordinar los planes sucesorios, entre otras.
Un trust, explicó Casagrande, puede utilizarse como vehículo de garantía o de inversión, pero también como un plan de pensión o retiro, o como corolario de un protocolo familiar o como protección patrimonial.
El evento contó también con oradores como Doug Casey, escritor e inversor reconocido por su enfoque desde la Escuela Austríaca de Economía, que expuso que “los impuestos son el enemigo de la civilización”, con varias alusiones al gobierno libertario de Javier Milei.
Casey ofreció al auditorio una perspectiva crítica sobre el impacto de la fiscalidad en la inversión, la libertad económica y el desarrollo de los mercados globales. Respecto a Milei -quien también es devoto de la misma escuela económica- señaló que, pese a las expectativas iniciales, la administración resultó una “desilusión”.
Otro de los oradores, el economista estadounidense Dan Mitchell, director de The 1841 Foundation, habló desde una perspectiva crítica sobre el impacto de las políticas de la administración Trump en impuestos y derechos de privacidad, y destacó los desafíos de la competencia tributaria y la protección de los derechos individuales en un mundo globalizado.
La jornada incluyó también mesas redondas sobre las reformas que impulsa el presidente Javier Milei, una ponencia de María Eugenia Talerico, abogada penalista experta en integridad financiera, lavado de activos y financiación del terrorismo, y cerró con una charla de Leo Piccioli sobre el impacto de la inteligencia artificial en la privacidad, la fiscalidad y la estructuración patrimonial.



