Los fondos cotizados en bolsa han transformado el mundo de la inversión. El número de lanzamientos de ETFs alcanzó un récord en 2025, con más de 1.000 nuevos fondos cotizados en el mercado. Pero los últimos lanzamientos se han vuelto “más especializados, menos diversificados y más caros”, como asegura un análisis de Morningstar.
Según la firma, el creciente número de este tipo de fondos cotizados especializados ha puesto de manifiesto una tendencia “preocupante”: en lugar de resolver problemas reales, muchos se suman a las tendencias dominantes.
Esto suele ocurrir después de que las acciones subyacentes ya han experimentado fuertes rentabilidades en el corto plazo, según Morningstar, que añade que “la ironía es que estos ETFs suelen salir al mercado en el momento álgido de una narrativa, o cerca de él, cuando las valoraciones están sobrevaloradas y las expectativas de rentabilidad son menos optimistas”.
El resultado es que los inversores acaban teniendo carteras especulativas con comisiones elevadas. Estos ETFs “amplifican el revuelo en torno a los temas subyacentes, y pueden contribuir a la formación de pequeñas burbujas”.
Históricamente, los lanzamientos de ETFs similares se han concentrado en períodos en los que temas específicos han obtenido buenos resultados, y han ido acompañados de un discurso sobre cómo ese tema «cambiaría el futuro». Un ejemplo fueron los ETFs centrados en aspectos ambientales, sociales y de gobernanza, que pasaron por esa fase en 2021. Los ETFs vinculados a la inteligencia artificial y las criptomonedas son protagonistas desde 2025.
En lugar de basarse en principios de inversión sólidos, la mayoría de estos lanzamientos se programaron para aprovechar el entusiasmo que rodea una determinada temática.
El problema del rendimiento
Dado que muchos ETFs temáticos se lanzan al mercado cerca de máximos, a menudo se enfrentan a un futuro difícil desde el primer día. Años de análisis a lo largo de múltiples ciclos de mercado muestran que los ETFs temáticos tienden a quedarse rezagados con respecto al mercado bursátil mundial, en general, tras su lanzamiento, en gran parte porque “son caros y sus valoraciones en el momento de su introducción ya están infladas”, asegura la firma.
Morningstar observa este patrón en varios periodos recientes. En 2021, se lanzaron 38 nuevos ETFs centrados en criterios ESG tras un 2020 muy alcista. A febrero de 2026, solo quedan 21 de esos 38 vehículos. “Esta elevada tasa de cierre podría atribuirse a un rendimiento irregular o decepcionante, a la incapacidad de atraer a nuevos inversores, o a ambos factores”. En 2025, se pusieron en marcha 70 nuevos ETFs centrados en activos digitales y criptomonedas. Algunos de ellos se limitan a replicar la evolución del precio de criptomonedas como bitcoin, solana, XRP, ethereum o dogecoin. Otros, toman criptomonedas “ya de por sí volátiles” y les añaden apalancamiento o una opción que modifica su relación riesgo/rentabilidad.
En la firma aseguran que estos lanzamientos se produjeron tras un par de años excelentes para las criptomonedas: el bitcoin se disparó un 150% en 2023 y un 125% en 2024. Pero “los inversores en ETFs de esta temática lanzados más recientemente no pudieron repetir esos espectaculares rendimientos”, en tanto que el precio del bitcoin alcanzó su máximo en octubre de 2025 y desde entonces ha caído casi un 50%.
Mientras, los índices de referencia diversificados seguían acumulando ganancias de forma constante. “A largo plazo, la combinación de una mala elección del momento, la volatilidad, las elevadas comisiones y la falta de diversificación suele dar lugar a un rendimiento inferior al de los ETFs que replican el mercado en general”, aseguran en la firma.
Concentración y diversificación limitada
Aunque los ETFs temáticos puedan parecer diversificados a simple vista, suelen estar mucho más concentrados de lo que se cree. La mayoría de estos vehículos incluyen solo un puñado de acciones, en comparación con los índices generales del mercado, que cuentan con entre 500 y más de 5.000 valores, tal y como afirman en Morningstar.
De los 1.117 ETFs que se lanzaron en 2025, solo 182 contaban con más de 100 valores en cartera. Esto significa que aproximadamente el 84% de los nuevos ETFs lanzados están considerablemente más concentrados de lo que muchos inversores creen. Además, casi el 46% de los 1.117 ETFs lanzados en 2025 tenían menos de 10 valores en cartera.
“Las carteras concentradas magnifican el impacto del riesgo específico de cada acción y hacen que la rentabilidad de los fondos dependa de forma desproporcionada de un pequeño grupo de acciones volátiles”, apuntan en la firma, donde aseguran que los ETFs temáticos que cuentan con muchas posiciones “pueden haber logrado esa diversificación al incluir acciones que apenas guardan relación con el concepto que se comercializa a los inversores”. De tal manera que, llegado un punto, el concepto se amplía demasiado y el ETF no ofrece realmente la exposición que afirma ofrecer.
Comisiones más elevadas y «miniburbujas»
Las comisiones también han empezado a evolucionar en “dirección equivocada”: los ETFs lanzados en 2025 presentaban, de media, un ratio de gastos más elevado que los fondos cotizados ya consolidados. Además, la firma no observa indicios que apunten a que ese coste adicional se tradujera en un beneficio para el inversor final.
El aumento de los ratios de gastos se debe en gran medida al auge de los ETFs de gestión activa. De los 1.117 ETFs lanzados en 2025, 943 no replican ningún índice y se considerarían gestionados de forma activa. El ratio de gastos medio ponderado equitativamente de este grupo se situó en 76 puntos básicos. El denominador común de estos lanzamientos recientes parece ser “unas comisiones elevadas, escasa diversificación y una complejidad injustificada”.
Cuando el entusiasmo que rodea a estos productos se desvanece, la corrección puede ser rápida y severa. Las valoraciones comienzan a normalizarse, lo que provoca fuertes caídas en las acciones subyacentes. Los ETFs basados en valores pequeños y especulativos pueden agravar esas caídas de precios cuando aumentan el miedo y la presión vendedora. Esto suele coincidir con una oleada de cierres de fondos cotizados, ya que aquellos que en su día atrajeron a los inversores durante el boom tienen dificultades para seguir siendo viables económicamente una vez que el rendimiento flaquea.
Al final, muchos inversores se encuentran con pérdidas que podrían haberse evitado si se hubieran centrado en principios sólidos en lugar de perseguir la rentabilidad. Irónicamente, intentar hacerse rico rápidamente suele ser la forma más lenta de hacerse rico.
Lo que deberían hacer los inversores
Los ciclos impulsados por las narrativas no son nada nuevo, según Morningstar, ya que los mercados ya han pasado por esta situación en el pasado y han seguido prosperando. Las claves del éxito a largo plazo no han cambiado: la diversificación sigue siendo la primera línea de defensa, para reducir los riesgos específicos de cada acción, inherentes a los temas limitados.
Las comisiones también merecen una atención especial: los ratios de gastos más elevados exigen un rendimiento superior para que el gasto merezca la pena. Los ETFs temáticos tienen un historial deficiente y la mayoría no logra superar al mercado global.
Es recomendable mantener una dosis saludable de escepticismo cuando ciertos temas acaparan los titulares: las tendencias que dominan los medios de comunicación y luego surgen como objetivo de un nuevo ETF suelen indicar que la narrativa ya se ha descontado por completo en el mercado.
Como conclusión, en la firma apuntan que la creciente variedad que han alcanzado los ETFs exige un mayor escrutinio que nunca por parte de los inversores. “Deben mirar más allá de la etiqueta de «ETF» y evaluar lo que realmente están comprando”, sentencian.
También aconsejan tener en cuenta el número de valores que componen la cartera, los fundamentos económicos que se esconden tras la propaganda, las comisiones en comparación con otras alternativas y si el rendimiento reciente refleja fundamentos sólidos o un entusiasmo pasajero. “La idea es evitar las trampas de los ETFs impulsados por narrativas y centrarse en estrategias con una base sólida”, ya que “los ETFs siguen siendo herramientas poderosas cuando se utilizan con el mismo cuidado y disciplina que definieron su éxito inicial”.
Por lo tanto, en un entorno de mercado en el que abunda la innovación y el entusiasmo se propaga rápidamente, “la toma de decisiones meditada sigue siendo la salvaguarda más fiable”.



