Andrea Semino, director de Ventas de ETFs para el Sur de Europa de Fidelity International, explicó que estas estrategias ponen el foco en el mercado estadounidense, que sigue presentando oportunidades. En primer lugar, porque las estimaciones de beneficios “no son consistentes con la llegada de una hipotética crisis”, incluso, pese a que los múltiplos se han comprimido en los últimos meses de manera “significativa”.
El experto admite que en la firma son relativamente positivos con la renta variable estadounidense por varias razones. Primeramente, los Siete Magníficos ya no son los únicos impulsores del mercado americano. Además, las valoraciones del sector tecnológico se han saneado, por lo que se han creado “oportunidades atractivas para los gestores”. En tercer lugar, Semino observa que la amplitud del mercado estadounidense va a más.
Eso sí, el experto puntualiza que el dólar está perdiendo algunas cualidades defensivas que obligan a subir las posiciones en esta divisa.
Para afrontar esta coyuntura, Semino propone ETFs activos, que permiten lo mejor del mundo de los ETFs indexados, es decir, transparencia, eficiencia de costes, accesibilidad y un amplio rango de productos donde elegir, con lo mejor de la gestión activa -acceso a equipos de análisis, generación de alfa y gestión del riesgo-.
Este tipo de vehículos van adquiriendo relevancia entre los inversores. Un 58% de los encuestados en el estudio llevado a cabo por Fidelity International en colaboración con Coalition Greenwich elige los ETFs activos por la reducción de los costes que implica para su cartera. El 50% opta por estos vehículos por su capacidad para generar alfa y el 42%, por el acceso a equipos especializados de análisis.
Semino explica como puntos diferenciales de los ETFs activos la generación de alfa, que se alcanza con la participación de profesionales de la inversión altamente cualificados que identifican ineficiencias de valoración en los mercados.
También, la flexibilidad en el porfolio, gracias a que las ponderaciones de las posiciones no se constriñen a los pesos de los índices de referencia, ya que las carteras se pueden adaptar a las cambiantes condiciones del mercado. Un tercer beneficio para las carteras es la diversificación del riesgo que implican las estrategias con fondos cotizados.
Más concretamente, el experto ve adecuadas cuatro estrategias de la firma, que son compatibles entre sí en una misma cartera de inversión. En primer lugar, el Fidelity US Research Enhanced UCITS ETF (FUSR), que aporta alfa con respecto al índice de referencia, con foco en valores de gran capitalización y neutral en estilos de inversión, con un papel core en las carteras de inversión.
A este se sumaría el Fidelity US Fundamental Large Cap Core UCITS ETF (FFLC), también enfocado a las compañías de alta capitalización estadounidenses, pero con especial atención al apartado de valoraciones. Implica una exposición a los fundamentales de las compañías desde un punto disciplinario para la parte core de la cartera.
Para completar, Semino se decanta por el Fidelity US Quality Income UCITS ETF (FUSI), que proporciona una exposición a generadores de ingresos a través de compañías que reparten dividendos y, por lo tanto, supone una resiliencia a los momentos bajistas del mercado. Desde un estilo de inversión quality, viene a ocupar la parte defensiva de la cartera.
Finalmente, el Fidelity US Fundamental Small-Mid Cap UCITS ETF (FFSM) implica una exposición satélite de la cartera, concretamente, a temáticas de crecimiento. Aporta una mayor alfa a la cartera a través de la inversión en compañías de pequeña y mediana capitalización que cotizan con descuentos históricos de valoración.



