Los inversores con alto patrimonio muestran una creciente disposición a pagar por asesoramiento financiero. Muestra de ello es que, en 2010, solo el 38% afirmaba estarlo frente al 68% de 2025. Este aumento de 30 puntos porcentuales se atribuye en parte a una mayor accesibilidad del asesoramiento financiero, a la continua compresión de comisiones tanto en los asesores como en los productos, y a la expansión del asesoramiento fiduciario, según la última edición de «Cerulli Edge—U.S. Managed Accounts».
La disposición a pagar por asesoramiento aumenta a medida que crecen los activos financieros de los hogares, lo que refleja la mayor complejidad asociada a niveles de riqueza más elevados. El estudio de Cerulli Associates señala que el 75% de los inversores de alto patrimonio (con 5 millones de dólares o más), así como el 64% de aquellos con entre 2 y 5 millones de dólares, afirman estar dispuestos a pagar por asesoramiento.
“A medida que crece la riqueza de un individuo, los impuestos se vuelven más gravosos, la planificación financiera y patrimonial se complica, y el acceso a productos de inversión adicionales (por ejemplo, cuentas gestionadas de forma separada o activos alternativos) se amplía. Los inversores que se enfrentan a estos retos por primera vez necesitan naturalmente ayuda para navegar entre múltiples variables complejas vinculadas al crecimiento de su patrimonio. El valor del asesoramiento financiero ya no se limita a obtener mayores rentabilidades en los mercados”, explica Michael Manning, analista de Cerulli Associates.
No obstante, incluso entre quienes disponen de menos de 100.000 dólares en activos financieros, solo el 34% afirma no estar dispuesto a pagar por asesoramiento financiero. A pesar del vínculo claro entre riqueza y disposición a pagar, los inversores de todos los niveles patrimoniales muestran interés por el asesoramiento y están dispuestos a pagar por él.
“Todavía existe un segmento de inversores que no está interesado en pagar por asesoramiento y prefiere plataformas de inversión sin comisiones y autogestionadas. Ya sea por disponer de menos activos o por tratarse de inversores autodirigidos que gestionan sus propias carteras, es posible que en algún momento de su vida necesiten asesoramiento. Las firmas que operan estas plataformas deben crear un camino de transición sencillo desde la gestión autónoma hacia el asesoramiento cuando surja esa necesidad, o estos clientes buscarán asesoramiento en otro lugar”, concluye Manning.



