A medida que los alternativos se siguen consolidando en las carteras de inversión a nivel global, la necesidad de capacitación en mercados privados se vuelve más prevalente. En el caso de América Latina –principalmente en sus mayores polos financieros–, particularmente, el creciente interés por parte de carteras institucionales por este tipo de inversiones ha llevado a los profesionales de la industria a reforzar sus conocimientos de la clase de activos. Reflejo de eso son las certificaciones CAIA, que han visto un crecimiento anual a dos dígitos en la región, durante los últimos años.
Cifras de CAIA Association –la entidad global que agrupa a los Chartered Alternative Investment Analysts– muestran que los profesionales miembros han crecido alrededor de 61% entre 2022 y el cierre de 2025. Esto arroja un crecimiento anual promedio de 17%. Por su parte, los candidatos a la certificación han subido 55% duante ese período, subiendo un promedio de 15% al año.
En la visión de la organización, estas cifras dan cuenta de una industria que se está sofisticando aún más, donde los capitales requieren de mayores capacidades de inversión en mercados privados. Esto es especialmente cierto para los inversionistas institucionales, impulsores de esta demanda en la región, según comenta a Funds Society la Managing Director para las Américas de CAIA Association, Adele Kohler.
“El crecimiento de CAIA en América Latina refleja un desarrollo institucional firme, con un claro punto de inflexión en los últimos años”, comenta la profesional. Más que el interés del público retail o ciclos de mercado de corto plazo, acota, este desarrollo ha estado inspirado principalmente por la maduración del segmento institucional y por la creciente sofisticación de los programas de alternativos en la región.
En ese sentido, las cifras de la asociación profesional muestran una marcada concentración hacia los hubs financieros más grandes de la región, “subrayando el rol de los sistemas de pensiones establecidos, plataformas de banca y ecosistemas de gestión de activos en empujar la adopción”, según Kohler.
Por lo mismo, no sorprende que alrededor del 37% de la actividad ligada a los exámenes CAIA venga de Brasil, seguido por un 23% de México. En un segundo escalafón, la entidad destaca la actividad en Chile, Perú y Colombia. En la región andina, explica la profesional, esto se ha visto impulsado por las reformas previsionales, los flujos de capital privado y la inversión transfronteriza, pasando de una “participación temprana modesta”, entre 2016 y 2019 y una “aceleración pronunciada” desde 2021.
Tierra de institucionales
Si bien cada vez hay más interés por parte de las bancas privadas y altos patrimonios en participar de los beneficios de los alternativos, la balanza de las certificaciones CAIA sigue firmemente inclinada por las necesidades de las carteras institucionales. Según Kohler, los datos “apuntan a una clara concentración de interés institucional, particularmente entre los profesionales directamente involucrados en la gestión de activos alternativos y allocation”.
Del total de miembros CAIA en la región, un 26% está ligado a GPs y un 25% a LPs, con un 34% adicional de profesionales operando en roles entre industrias que interactúan con el espacio de mercados privados.
El desagregado por clases de activos también da cuenta de esta preponderancia de los institucionales. “El private equity y la deuda privada representan las mayores concentraciones, superando los roles de mercados públicos tradicionales”, comenta la Managing Director para las Américas. Esto, agrega, refleja tendencias de inversión regionales, con los fondos de pensiones, aseguradoras y family offices grandes acudiendo a los mercados privados en busca de diversificación, protección a la inflación y retornos de largo plazo.
“La mayor demanda por la designación CAIA viene de profesionales que necesitan conocimientos aplicados y relevantes para la toma de decisiones en temas de alternativos”, comenta.
En ese sentido, desde la asociación también destacan el nivel de seniority que tienen sus miembros, dentro del ecosistema financiero. “Muchos están en posiciones senior de toma de decisiones en fondos de pensiones, gestoras y otras industrias”, acota.



