Última actualización: 05:30 / Miércoles, 18 Agosto 2021
Según un análisis de Natixis IM

La inversión en activos alternativos privados se duplicará en España en un plazo de tres a cinco años

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  • El impacto del COVID puede generar una cierta ralentización de los flujos de inversión, pero también creará oportunidades
  • La alineación de intereses entre los gestores de activos privados y sus inversores destaca como una de las principales preocupaciones
  • La necesidad de diversificación de las carteras y la obtención de mayores retornos figuran entre las razones principales para incrementar el peso de los activos alternativos privados

Natixis Investment Managers presenta el Estudio de Mercado sobre “Inversores de fondos alternativos en mercados privados”, que mide la evolución de la inversión en activos privados en España. El informe concluye que “hay un interés creciente por los activos privados en España, aunque también existen desafíos pendientes” para la expansión de esta clase de activos en las carteras españolas. Este análisis impulsado por Natixis IM ha sido realizado por Alternative Ratings, firma especializada en análisis y due diligence de fondos alternativos, y finReg 360, firma especializada en el asesoramiento regulatorio financiero.

Entre los principales retos estructurales para el desarrollo de la inversión en fondos alternativos en mercados privados destacan las limitaciones regulatorias, el horizonte extenso de inversión y la iliquidez, así como una significativa fragmentación de mercado. En todo caso, las perspectivas son de una evolución positiva, con la expectativa de que, en un plazo de tres a cinco años, los compromisos de inversión en fondos de esta especialidad aumenten su peso entre los activos invertibles en España desde el 2,8% estimado actualmente hasta el 5,2%. Esto equivale a pasar de un volumen actual de 15.000 millones de euros comprometidos en planes de pensiones, aseguradoras, banca privada y family offices/grandes fortunas, a unos 28.000 millones de euros, de acuerdo con las previsiones contempladas en el estudio.

“El escenario actual se define por una elevada incertidumbre, alta volatilidad, un entorno de tipos de interés bajos a largo plazo y retornos limitados en muchas clases de activos. En estas circunstancias, la necesidad de diversificación, descorrelación y obtención de mayores retornos puede proporcionar un impulso decisivo a los activos alternativos, como el capital privado, la deuda privada o activos inmobiliarios y de infraestructuras”, explica Sophie del Campo, directora general de Natixis IM Iberia, Latam y US Offshore.

En todo caso, en el estudio se recalca que se trata de inversiones con un horizonte de muy largo plazo y que “exigen un análisis muy riguroso de los fondos y gestores, para confirmar que están debidamente alineados con los intereses del inversor”. En este sentido, el informe defiende la conveniencia del diseño de un “programa de inversión en activos privados” con el objetivo de asignar capital de una forma suficientemente diversificada por estilos y añadas y poder así mitigar los riesgos operacionales”. Esto obliga, según los expertos que han participado en la elaboración del análisis, a realizar una doble due dilligence, tanto desde un punto de vista de la inversión como operacional.

Al mismo tiempo, se prevé que los criterios ESG vayan teniendo un impacto cada vez más significativo, siendo los planes de pensiones y las aseguradoras, los segmentos de inversores más avanzados en la adopción de la ESG como un parámetro clave a la hora de seleccionar fondos de activos privados.

Tendencias por segmento de inversores

“Se han analizado en detalle más de 70 inversores relevantes pertenecientes a los 4 grupos siguientes: planes de pensiones, aseguradoras, banca privada y, family office/multi-family office/independientes. Se observa que la situación no es en absoluto homogénea entre los distintos tipos de inversores, siendo claramente el segmento que engloba a las family office, el que presenta un mayor grado de avance en su asignación a activos privados” explica Sergio Miguez, socio y director general de Alternative Ratings.

La previsión es que, en este segmento de family offices, multi-family offices e independientes, el volumen de capital comprometido llegue a representar un 12,1% del total en un plazo de tres a cinco años, frente al 8,9% actual. Diversificación, búsqueda de rentabilidad adicional, gestión activa y sustitución potencial de activos en cartera son las principales motivaciones. Entre las preocupaciones destacan el alineamiento correcto de intereses gestor/inversor; los altos costes de gestión, la transparencia y el cumplimiento de las expectativas de retorno. Hasta el 80% de los encuestados reconocieron que la ESG no es todavía un concepto capital a la hora de seleccionar un fondo de inversión privada. El 100% de los inversores entrevistados en este segmento invierte en capital privado, mientras otras clases de activos ocupan un papel algo menos relevante en este caso.

El panorama sobre los criterios de sostenibilidad cambia en el caso de la banca privada, donde el porcentaje de entrevistados que considera la ESG como un elemento clave en la selección de fondos privados se amplía hasta el 40%. La previsión es que los activos privados, que actualmente están todavía significativamente “infra-representados” en las carteras de este segmento, pasen del 2% al 4%. Entre las mayores preocupaciones sobresalen los riesgos reputacionales, las limitaciones regulatorias y, una vez más, la alineación de interés entre gestor e inversor. Entre las razones para invertir destacan la mejora de la oferta de producto y la ligazón de este tipo de inversiones con la economía real. El 100% de la banca privada ofrece fondos de capital privado, si bien las subcategorías de inmuebles e infraestructuras de renovables están ganando atractivo en el sector.

En el caso de las compañías de seguros, la asignación en términos de importes comprometidos es del 1,2% de la cartera y la previsión del informe es que se eleve al 3,6% en los próximos 3 a 5 años. Las limitaciones regulatorias son relevantes, como, por ejemplo, por el riesgo de incurrir en un mistmatch de liquidez en las carteras de vida. En este caso, la preeminencia de la ESG es absoluta: el 95% de los inversores consideran los criterios de sostenibilidad como fundamentales a la hora de seleccionar a una gestora de alternativos privados. Para las aseguradoras, el capital privado está presente en el 70% de las carteras, si bien, al igual que en la banca privada, inmuebles e infraestructuras están creciendo de manera importante en los últimos años.

Por último, en lo que se refiere a los planes de pensiones españoles, hay una gran disparidad. Por un lado, en los planes de empleo, los activos privados suponen el 6,8% del capital comprometido y crecerán hasta el 11,6%, resaltando la ESG como un parámetro decisivo para el 80% de los encuestados. En contraste, las limitaciones regulatorias hacen que el peso de los activos privados en los planes de pensiones individuales sea bastante marginal por los límites derivados de la cascada de comisiones. Entre las razones para invertir en fondos privados están la diversificación, la búsqueda de rentabilidad adicional, la generación de rentas y la reducción de impactos derivados de la volatilidad de los mercados en la valoración a corto plazo. El activo preferido en el caso de los planes de empleo también es el capital privado, que está presente en un 80% de las carteras.

“Las cuestiones regulatorias, fiscales son factores determinantes para los inversores españoles en activos privados. Las entidades deben analizar con cautela estos factores, así como su estrategia de distribución a la hora de seleccionar el vehículo más adecuado”, como explica Jorge Ferrer, socio de finReg 360.

Actualmente en España hay una demanda creciente de productos privados por parte de inversores minoristas, pero hay limitaciones a la distribución de dichos vehículos, de manera que los AIF (Alternative Investment Funds) extranjeros son solo accesibles a inversores profesionales. El estudio considera conveniente avanzar legislativamente en la flexibilización de la comercialización de los vehículos de inversión para que los minoristas, con las protecciones necesarias, puedan acceder con más facilidad a vehículos de activos privados que les permitirían diversificar su cartera y obtener rendimientos sin correlación con el mercado.

Por otra parte, la incidencia del COVID permite anticipar que pueda haber una potencial ralentización en el flujo de fondos de inversión hacia esta clase de activos. Pero al mismo tiempo, la pandemia también generará oportunidades, especialmente en las categorías de capital privado, deuda distressed y situaciones especiales. En el pasado, las añadas de inversión que coincidieron con crisis agudas permitieron proporcionar retornos superiores a la media, según concluye el informe. El empuje de los activos privados no es una tendencia exclusiva de España, sino que se trata de un fenómeno de carácter global. Así, el estudio destaca que, a nivel mundial, en los últimos 10 años la cifra de capital comprometido se ha multiplicado casi por tres, pasando de 323.000 millones de euros en 2009 a 894.000 millones en 2019, confirmando el interés creciente por invertir en fondos privados.

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