A medida que el mercado de private equity ha ido evolucionando al ritmo de una variedad de tendencias y dinámicas –relacionadas con mercados, valorizaciones, tamaños de deals y una creciente demanda por parte de LPs a lo largo del mundo–, distintas formas de acceder a las oportunidades de las compañías privadas han ido floreciendo. Una de las estructuras que han tomado más prominencia en los últimos años son las co-inversiones, una categoría que todavía tiene espacio para seguir ganando tracción este año, según distintos actores de la industria.
Datos de Preqin muestran un panorama donde, a nivel global, se han levantado más de 200.000 millones de dólares en más de 2.400 fondos directos de co-inversión desde 2005. Es más, el capital levantado marcó un récord en 2024 con 33.200 millones de dólares, según cifras de Chronograph, y es un tema que ya se instaló en el mainstream. En presentaciones de inversiones en hoteles, webinars de todo tipo y reuniones con directorios y clientes… Cada vez es más frecuente que el tema de las co-inversiones surja en la infaltable conversación sobre mercados privados.
El mercado está migrando a un estilo de inversión más directo en sus activos de capital privado. Según destacó el United States Private Equity Council (USPEC) en un artículo reciente, en vez de descansar sólo en compromisos agrupados, muchos inversionistas están buscando un rol más activo en los negocios y más visibilidad de cómo se está creando valor.
Para la entidad, el “dramático aumento” en las co-inversiones da cuenta de “fuerzas estratégicas, estructurales y de mercado” que están transformando la forma en las que los LPs están interactuando con los fondos. En ese sentido, ven cinco grandes motores del fenómeno: eficiencia de comisiones, interés en tener más control, acceso selectivo a través de escala, un aumento en los planes de posicionamiento en estas estrategias y más expectativas de diversificación.
Viento a favor
Además de los apetitos de los inversionistas, los cambios que se han ido extendiendo por los mercados de private equity han apoyado el auge de las co-inversiones.
Por un lado, BlackRock destaca que las compañías se están manteniendo privadas por más tiempo, entre la abundancia de capital privado, las demandas regulatorias y de costos de los mercados públicos y la preferencia por el apoyo de un sponsor. Como resultado, indicó la firma en su outlook de alternativos para 2026, “los tamaños de los deals han seguido creciendo y las tasas de interés están haciendo que los sponsors deban comprometer cada vez más equity en cada transacción”.
Desde HMC Capital, el gerente de Distribución de Activos Alternativos, José Tomás Zenteno, comparte el diagnóstico y asegura que va a tomar años despejar la larga lista de compañías que están esperando esa ventana dorada de exit. “Esto va a crear oportunidades multi-anuales fuertes para que los inversionistas le aporten liquidez al private equity, especialmente a través de secundarios, soluciones de capital y co-inversiones”, indica el profesional en un reporte dedicado al private equity.
A esto se suma la expectativa de que el volumen de negocios en el mercado de private equity siga aumentando también alimentaría el crecimiento de estas estructuras hacia delante. “Las perspectivas para las co-inversiones en 2026 está estrechamente relacionada con la actividad de negocios en general: a medida que el volumen de deals de capital privado sube, los GPs van a asignar porciones de equity a LPs más frecuentemente”, agrega.
Desde el punto de vista de los LPs, este rezago va a subir las necesidades de capital de los GPs. Las gestoras, augura, tendrán que respaldar a sus empresas por más tiempo, vender participaciones parciales, recapitalizar compañías de las carteras o refinanciar estructuras ya existentes. “Esto va a crear un flujo constante de oportunidades de co-inversión por los próximos años”, estima Zenteno.
Espacios de interés
Desgranando las expectativas de un robusto interés para las co-inversiones en 2026, hay algunas estrategias y sectores que se perfilan como especialmente interesantes. A nivel de rubros y temáticas, hay tres grandes campos donde el mercado está poniendo la mirada: salud, energía y tecnología.
En el rubro de los servicios de salud y las llamadas ciencias de la vida, los capitales internacionales lo ven como un buen vector para captar ciertas tendencias globales. La expectativa, delinea BlackRock, es que el sector sea impulsado por el envejecimiento de la población y la creciente eficiencia de las plataformas de salud digitales. A esto se suman los avances en el campo de la biotecnología, acotan desde el USPEC, y la farmacéutica de especialidad.
En cuando a la energía, el vector de crecimiento viene por el lado de la transición energética. “El empuje hacia una economía de bajo consumo de carbono está impulsando el crecimiento a lo largo de las energías renovables, el almacenamiento y la infraestructura de descarbonización”, agrega BlackRock.
La tercera vertical, de tecnología, está relacionada con el impacto en las operaciones de las empresas de distintas aristas de la economía de avances en temas como la ciberseguridad, la infraestructura de nube y –famosamente– la inteligencia artificial. “Los inversionistas consideran estos activos como importantes para el crecimiento de largo plazo y la diversificación de portafolio”, indican desde el USPEC.
En términos de estructuras, Zenteno, de HMC, ve como una clara tendencia de 2026 el auge de los fondos de co-inversión mixtos –una cartera única con activos agrupados de distintos inversionistas institucionales– enfocados en transacciones de “vida media”. “Para los LPs, esto puede darles una mejor visibilidad de underwritting (de los activos que ya son de propiedad del private equity) y, posiblemente, tiempos de flujo de caja más rápidos y una curva J menos pronunciada, en comparación con los primarios”, indica el profesional en su reporte.


Por Alicia Miguel Serrano
