Tras unos años de trayectoria irregular, el sector de los criptoactivos está evolucionando hacia una etapa de mayor madurez, caracterizada por una integración progresiva de los activos digitales en los mercados financieros tradicionales. Es una de las conclusiones del “Informe sobre el estado de los activos digitales”, publicado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y presentado esta mañana en Madrid, en el auditorio del Museo Reina Sofía, en el marco del evento “Un año de aplicación de MiCA”.
Las perspectivas apuntan a una mayor integración de los activos digitales en los mercados financieros, impulsada, previsiblemente, por los beneficios que aportaría la tokenización de activos reales y la expansión de las finanzas descentralizadas (DeFi). Sin embargo, persisten varios retos importantes relacionados con la protección del inversor, la gestión de los riesgos para la estabilidad financiera o la relevancia del riesgo cibernético.
Carlos San Basilio, presidente de la CNMV, ha afirmado que “es importante que esta industria vaya más allá de generar productos especulativos y empezar a diseñar emisiones de criptoactivos que financien proyectos reales, que ofrezcan productos de inversión atractivos, susceptibles de valoraciones robustas y vinculados a la economía real”.
Por su parte, la vicepresidenta de la CNMV, Paloma Marín, ha destacado la coordinación europea en materia de criptoactivos, corroborado la oportunidad que supone el sector para aportar valor a la economía real, y apelado a las entidades a tener en cuenta «que ahora operan en un mundo regulado y deben tener en consideración la protección del inversor». También ha animado a aquellas que deseen proporcionar servicios en este ámbito a cumplir y solicitar sus autorizaciones cuanto antes, porque el proceso es complejo y el plazo acaba el 30 de junio. Por su parte, ha dejado claro que la CNMV pasará de poner el foco en «la autorización» a ponerlo en «la supervisión«.
Todo, en un contexto de auge: el mercado de criptoactivos ha experimentado un crecimiento significativo en los últimos dos años —con bitcoin y ethereum como referentes-, impulsado por la adopción institucional, los avances tecnológicos en este ámbito, como la inteligencia artificial, y un entorno regulatorio más favorable en determinadas jurisdicciones, especialmente en EE.UU.
Un contexto prometedor para las stablecoins
En este contexto, las monedas estables (stablecoins, monedas indexadas a la evolución de otro activo, como una divisa, de tal forma que su precio no experimenta la elevada volatilidad característica de estos instrumentos) se han consolidado como un elemento clave del ecosistema, haciendo las funciones del dinero tradicional y sirviendo como medio de intercambio y reserva de valor («ayuda a mantener el valor de los ahorros en países donde se deprecia la moneda y facilita las transferencias de fondos entre países», explica el informe). De hecho, su doble naturaleza como criptoactivos y dinero electrónico obliga a la obtención de licencias en ambos marcos normativos.
Pero casi la totalidad se encuentran referenciadas al dólar estadounidense (más de 300.000 millones dólares), lo que puede tener implicaciones en la estrategia financiera europea y en la autorización de emisores con emisiones significativas previas en otras jurisdicciones. «Europa se muestra muy rezagada, pues las stablecoins respaldadas por valores en euros suponen mucho menos del 1% del total de estas criptomonedas. Esta dolarización genera incertidumbres en materia de política financiera complejas de abordar y a las que proponer soluciones, pero que necesariamente deben venir acompañadas de una mayor presencia de monedas estables vinculadas al euro y soportadas por activos financieros europeos«, advierten los expertos. En este sentido, el estudio destaca algunos proyectos que se están desarrollando en Europa y en España de monedas estables impulsadas por bancos, que muestran que el sector busca consolidarse con productos regulados y seguros, abriendo oportunidades para la economía real.
El contexto es prometedor aunque no exento de riesgos: «El panorama es especialmente favorable para las stablecoins, sobre las que se espera una gran expansión en el futuro, dado su papel clave para conectar el mundo cripto con el sistema financiero tradicional y también debido al aumento de su uso como medio de pago, remesas y ahorro en algunas jurisdicciones», dicen los expertos. Pero también advierten de los riesgos, debido a la composición de sus reservas, que pueden acumular un volumen importante de activos de deuda pública a corto plazo. «En consecuencia, son susceptibles de mostrar vulnerabilidades y riesgos relativamente parecidos a los de los fondos monetarios y, potencialmente, ser fuente de riesgo sistémico», advierten.
Finanzas descentralizadas: un nicho con retos sobre la mesa
Más retos ofrecen las finanzas descentralizadas, a pesar de haber mostrado un aumento notable del valor total bloqueado, superando los 150.000 millones de dólares. El informe subraya que estos desarrollos siguen presentando importantes desafíos en materia de supervisión y protección del inversor. “Las finanzas descentralizadas siguen siendo un nicho, un espacio, en el que brotan y se prueban nuevos productos y servicios financieros que plantean, asimismo, riesgos importantes asociados a posibles vulnerabilidades tecnológicas y al blanqueo de dinero. Un acercamiento o conexión entre este mundo y el regulado parece inevitable, como ya adelantan numerosos proyectos”, dice el informe.
Por su parte, el uso de DLT en los mercados de valores ofrece mejoras potenciales en eficiencia y transparencia, pero su adopción es gradual y requiere cambios regulatorios y operativos profundos. “La adopción de las tecnologías DLT en los mercados financieros, si bien avanza lentamente, lleva aparejados claramente algunos beneficios derivados de su uso, tales como la mayor eficiencia en los procesos de liquidación y de registro. A pesar de ello, persisten retos como la interoperabilidad y la escalabilidad, que requieren soluciones técnicas y regulatorias. Conviene tener en consideración que la adopción de esta tecnología, que conlleva un importante componente de desintermediación, exige no solo un profundo cambio en la regulación financiera, sino también modificaciones de calado en las infraestructuras tecnológicas, los procedimientos, los roles y la cultura. Todo ello hace pensar que los tiempos para la adopción significativa serán probablemente más amplios de lo que cabía pensar. No obstante, la propuesta de la Comisión Europea de modificación del Régimen Piloto de infraestructuras basadas en DLT es una apuesta clara y ambiciosa que, de salir adelante en términos parecidos, impulsará esta tecnología incorporando a todos los actores financieros tradicionales y los tecnológicos”, dice el estudio.
Una regulación heterogénea
Desde el punto de vista regulatorio, el informe destaca la heterogeneidad de enfoques a nivel internacional. Por una parte, existen jurisdicciones que emplean la regulación correspondiente a los servicios financieros en el momento en el que estos productos cumplen con las condiciones para tratarlos como un producto financiero a efectos legales. Por otra parte, distintos países han elaborado regulaciones específicas para el ámbito fintech o para los activos virtuales. En el caso de Europa, el Reglamento MiCA establece, de forma muy extensa, normas para los emisores y los proveedores de servicios de criptoactivos, distinguiendo entre fichas de dinero electrónico (EMT) y fichas referenciadas a activos (ART) —cuya emisión supervisa en España el Banco de España— del resto de criptoactivos, supervisados por la CNMV, al igual que la actividad de los proveedores de servicios de criptoactivos; aunque deja fuera determinadas actividades como el staking o los préstamos. En EE.UU., por su parte, existen distintas regulaciones, a las que se han sumado varias leyes y proyectos aprobados en 2025 – especialmente en el ámbito de las monedas estables-.
«Por el momento, la regulación es bastante heterogénea entre jurisdicciones —lo que puede dar lugar a un cierto arbitraje regulatorio— y, además, dicha regulación avanza más despacio que la adopción de estas tecnologías, un hecho que acarrea incertidumbre y riesgos. Algunas instituciones ven oportunidades claras en el uso de estas tecnologías, pero apuntan a esta falta de claridad regulatoria como principal obstáculo para una adopción más profunda», advierte el estudio. En el marco del evento también algunos ponentes destacaron ese ritmo discordante entre el avance tecnológico y la demanda del inversor, y lo que ofrece el mercado, es decir, lo que permite la regulación.
Por el momento, la adopción de criptoactivos, que avanza de forma notable, es liderada principalmente por India, por EE.UU., con una Administración que claramente favorece la expansión de esta industria, y por determinados países emergentes, en los que, en muchos casos, los criptoactivos se usan como medio de pago o remesas (también relacionado con la debilidad de sus monedas locales).
Los riesgos
La CNMV señala también varios riesgos que rodean a los criptoactivos: el primero, más obvio y muy importante para los supervisores de valores, tiene que ver con la pérdida potencial —parcial o incluso total— del valor de la inversión, derivada de la elevada volatilidad de estos activos, junto con el carácter meramente especulativo de muchos de ellos; es decir, un riesgo que enlaza directamente con la protección del inversor. El segundo está relacionado con los riesgos para la estabilidad del sistema: estos riesgos, que hace unos años se valoraban como reducidos, están aumentando en relevancia debido tanto al propio crecimiento del tamaño de los criptoactivos como, sobre todo, al aumento de las interconexiones entre estos y el sistema financiero tradicional.
Finalmente, la CNMV menciona que los delitos cripto se han vuelto más sofisticados y automatizados: «Los flujos ilícitos han aumentado de forma exponencial, con participación de actores estatales y redes organizadas. Las estafas y fraudes emplean inteligencia artificial y deepfakes, lo que exige nuevas herramientas de detección». «Si bien es muy positivo que el ecosistema cripto continúe consolidándose y ofreciendo todas las posibilidades y ventajas tecnológicas que se han mencionado, es crucial que lo haga en condiciones de seguridad y protección del inversor, es decir, con una regulación proporcionada, adecuada y lo más homogénea posible entre jurisdicciones, dada su naturaleza global», añaden los autores del informe.
Entre las perspectivas futuras, se apunta que la innovación deberá equilibrarse con marcos regulatorios sólidos que garanticen la estabilidad financiera y la protección del inversor. «El sector se dirige hacia una etapa de mayor madurez en la que la innovación deberá convivir con marcos regulatorios más estrictos, aunque aún muy heterogéneos entre jurisdicciones. La consolidación de las stablecoins, el desarrollo de proyectos tokenizados y la integración con infraestructuras financieras marcarán el futuro inmediato. El equilibrio entre competitividad, seguridad y protección del inversor será clave para garantizar un crecimiento sostenible y confiable en los próximos años», apostilla el estudio.



