El capital privado se está alineando cada vez más con la inversión de impacto y en Zubi Capital lo aplican con una óptica muy concreta en uno de sus vehículos: la diversidad y la inclusión. Al frente del Zubi Capital Diversity Catalyst está Carmen Pumariño, directora de Inversiones, que recientemente ha resultado ganadora de los Women Startup Awards 2025 como gestora del primer fondo de capital riesgo centrado en diversidad e inclusión en Europa.
Se alzó con el premio en la categoría “Inversión” que reconoce a inversoras, business angels y responsables de fondos de inversión que, por su trayectoria o criterios de inversión, sirven de inspiración a otras mujeres. “Existe una brecha estructural en la asignación de capital hacia mujeres y equipos diversos, especialmente en las primeras etapas, a pesar de que los datos muestran que estos equipos generan mayor innovación, resiliencia y retornos ajustados al riesgo”, explica en esta entrevista con Funds Society. Y lo hace con convencimiento de la fortaleza de su idea: “Nuestra tesis es fuerte: la diversidad con una correcta inclusión aporta valor a las empresas: las hace más innovadoras, llegar a más mercados o segmentos del mercado, más ágiles… generando así mejores retornos”.
El fondo que lidera invierte en Europa, con un foco claro en España, pues defiende que «tenemos un excelente talento en España y también es más diverso por lo que las oportunidades de inversión son abundantes y de calidad». Así, aunque los mercados anglosajones llevan más tiempo integrando diversidad e inclusión en la estrategia empresarial, cree que en el sur de Europa existe una oportunidad significativa, «tanto por talento como por menor competencia de capital en fases tempranas».
Pumariño ve positiva la simplificación normativa en Europa que afecta a las finanzas sostenibles, pues «puede reducir fricciones y costes de cumplimiento», pero reconoce que, «si se relajan ciertos requisitos obligatorios de reporting, se traslada más responsabilidad al gestor para seguir midiendo y comparando correctamente”. Es decir, será clave la capacidad de cada fondo para generar sus propias herramientas de evaluación, algo con lo que cuentan en Zubi Capital. «Se incrementa la asimetría: quien no tenga recursos o marcos propios verá más difícil comparar oportunidades o defender decisiones de inversión basadas en criterios de sostenibilidad», explica. En este contexto cree que hay que hablar de «diferenciación«: «Se va a distinguir con más claridad quién invierte con propósito y método, y quién sólo lo comunica”. Reproducimos la entrevista completa a continuación.
¡Enhorabuena por el premio! ¿Cómo se te ocurrió la idea de lanzar un fondo de capital riesgo, de invertir, en definitiva, en diversidad e inclusión?
Muchas gracias, la verdad que haber sido la ganadora de los Women Startup Awards 2025 fue un hito muy satisfactorio para mí, por el reconocimiento al trabajo que estoy haciendo pero también por la importancia que tienen estos premios: tanto porque reconocen la apertura de caminos en la inversión orientada a diversidad e impacto social, como por el papel tan importante que desarrollan en generar nuevos referentes de talento femenino para abrir camino a nuevas generaciones.
En cuanto al fondo, el punto de partida fue una constatación muy clara desde la práctica inversora: existe una brecha estructural en la asignación de capital hacia mujeres y equipos diversos, especialmente en las primeras etapas, a pesar de que los datos muestran que estos equipos generan mayor innovación, resiliencia y retornos ajustados al riesgo. Desde Zubi Capital entendimos que el rol de un gestor de fondos no es solo asignar capital, sino también actuar como catalizador del sistema, corrigiendo ineficiencias del mercado. Por eso decidimos crear un fondo que integrara diversidad e inclusión como variables estructurales de la tesis de inversión, no como un criterio accesorio.
¿Cómo lo implementas? En qué tipo de entidades inviertes, ¿cuáles son los criterios?
Desde Zubi Capital Diversity Catalyst invertimos principalmente en startups tecnológicas en fases pre-seed y seed, donde el capital es más escaso y donde el impacto del inversor es mayor. La tecnología es la base transversal de todas nuestras inversiones, no un sector en sí mismo. A nivel sectorial, somos agnósticos y buscamos construir una cartera diversificada. Si bien, ligado al impacto que queremos generar o los problemas que nos gustaría resolver, tenemos especial foco en salud, economía circular y eficiencia energética, ámbitos donde la innovación tecnológica puede generar impacto sistémico tanto a nivel medioambiental como generando una sociedad más equitativa con retornos atractivos.
Los criterios combinan tres ejes: calidad y complementariedad del equipo fundador -en estas etapas invertimos en talento y capacidades de llevar el proyecto a buen puerto-; robustez de la idea y cómo dicha idea resuelve un problema real y actual -esto nos lleva al tamaño del mercado al que esta compañía se dirigirá y, por último, la escalabilidad del modelo de negocio-; e impacto positivo medible, ya sea social o ambiental, integrado en la propuesta de valor de la compañía.
¿Cómo mides el impacto y las características de las firmas en las que inviertes?
En Zubi Capital medimos el impacto con el mismo rigor que los resultados financieros. Lo analizamos desde las primeras conversaciones con el emprendedor, durante el due diligence y, sobre todo, en el Comité de Inversión, donde se discute a fondo el impacto actual y potencial de cada compañía.
Utilizamos marcos internacionales como el IRIS+ e Impact Management Project (IMP) así como estándares europeos como la Taxonomía de la UE para evaluar intencionalidad, materialidad y riesgo de impacto. Una vez invertimos, acordamos con cada empresa indicadores concretos que se reportan trimestralmente, junto con sus métricas financieras y de diversidad, equidad e inclusión.
Buscamos impacto real, medible y alineado con los grandes retos sociales y ambientales: desde reducción del CO 2 evitado hasta la inclusión social o mejora en la sanidad. No se trata sólo de invertir en buenas ideas, sino de demostrar que generan ese triple impacto: económico, social y medioambiental.
Tras el paquete ómnibus y la simplificación normativa en Europa, que está quitando cargas de reporting a las entidades, ¿va ser un mayor reto esta tarea de analizar datos para ver dónde invertir?
La simplificación normativa no elimina la necesidad de análisis riguroso, al menos no para nosotros porque la regulación es un marco necesario para todos que exige transparencia, trazabilidad y da seguridad, si bien en Zubi Capital como gestora de impacto hemos trabajado nuestros propios marcos y herramientas de impacto, basadas en la regulación y otros marcos internacionales. Por eso, en términos generales, vemos positiva la simplificación: puede reducir fricciones y costes de cumplimiento. Pero también es cierto que, si se relajan ciertos requisitos obligatorios de reporting, se traslada más responsabilidad al gestor para seguir midiendo y comparando correctamente.
Además, conviene ser prudentes con las conclusiones por ahora. A día de hoy, lo único que sabemos con certeza es que se ha aprobado el “stop the clock”, lo que implica que algunas empresas no estarán obligadas a reportar según el calendario previsto anteriormente. El resto de la directiva y su alcance siguen en negociación: probablemente el conjunto de temas a reportar será parecido, pero la profundidad y el detalle del reporting pueden cambiar.
En este contexto con menos requisitos obligatorios de reporte, la clave estará en la capacidad de cada fondo para generar sus propias herramientas de evaluación, y para exigir transparencia y trazabilidad a las compañías en las que invierte.
Esto no tienen por qué ser negativo. Para los gestores de impacto es una oportunidad para demostrar que el análisis no depende del ‘checklist’ regulatorio, sino de una convicción profunda y de procesos sólidos. Pero sí es cierto que se incrementa la asimetría: quien no tenga recursos o marcos propios verá más difícil comparar oportunidades o defender decisiones de inversión basadas en criterios de sostenibilidad.
Por eso, más que hablar de simplificación, deberíamos hablar de diferenciación. En este nuevo escenario, se va a distinguir con más claridad quién invierte con propósito y método, y quién sólo lo comunica.
¿Las políticas de diversidad e inclusión… están en riesgo en EE.UU., pero también en Europa?
Puede haber tensiones en el plano político, pero desde el punto de vista inversor en Zubi seguimos creyendo que el futuro será de impacto o no será. Los retos sociales y medioambientales siguen existiendo y no desaparecerán por dejar de hablar de ellos. Aunque parece que no está tan de moda hablar sobre sostenibilidad, resiliencia, diversidad e inclusión… la realidad es que siguen siendo cruciales para todos y para nuestro planeta, sobre todo para las empresas ya que, como digo, la emergencia climática, la falta de recursos, etc continúa ahí y las empresas que no tomen decisiones ahora confrontarán con la realidad antes o después.
Las políticas de diversidad e inclusión, es cierto que la política ha tenido sus impactos en algunas compañías basadas en EE.UU., sin embargo en Europa, donde operamos nosotros y donde llevamos años de fuerte colaboración entre nuestros países, no se observa riesgo como tal. En este sentido nuestra tesis es fuerte: la diversidad con una correcta inclusión aporta valor a las empresas: las hace más innovadoras, llegar a más mercados o segmentos del mercado, más ágiles… generando así mejores retornos.
¿Está la diversidad e inclusión más desarrollada en ciertos mercados o sectores y eso les hace más proclives a ciertos países o sectores?
Invertimos en Europa, con un foco claro en España, aunque buscamos compañías con capacidad de escalar internacionalmente desde el primer momento.
Algunos mercados tienen mayor volumen de compañías de impacto o con tasas más altas de creación de startups que España. Si bien, desde el fondo queremos hacer un impacto en nuestro país por lo que aún invirtiendo fuera como hemos hecho en Francia, Holanda o Finlandia, trabajamos con las compañías en cómo abrir mercado y hacer impacto en España también. Además, aunque los mercados anglosajones llevan más tiempo integrando diversidad e inclusión en la estrategia empresarial, creemos que en el sur de Europa existe una oportunidad significativa, tanto por talento como por menor competencia de capital en fases tempranas.
De hecho, es importante resaltar el buen posicionamiento de España en este sentido donde, según el informe elaborado por el Parlamento Europeo sobre la Brecha de Género en las inversiones, muestra que teniendo en cuenta el total de las startups fundadas desde 2020 en España al menos el 23,5% contaba con una o más mujeres en el equipo fundador, muy por encima del 19,1% que representa la media de la Unión Europea. Por tanto no sólo tenemos un excelente talento en España sino que también es más diverso por lo que las oportunidades de inversión son abundantes y de calidad.
¿Hay avances, motivos para el optimismo en estas políticas, camino por recorrer?
La evolución es positiva. La diversidad ha pasado de ser un tema reputacional a convertirse en un criterio estratégico para muchos inversores. Hay más datos, más exigencia por parte de LPs y mayor alineamiento regulatorio. Aun así, el principal reto sigue estando en la financiación early-stage y en el acceso de talento diverso a posiciones de liderazgo y control accionarial.
-El fondo ¿está abierto al minorista ?¿ Qué piensa del acceso del capital riesgo a minoristas a partir de 10.000 euros?
Nuestro fondo está dirigido a inversores profesionales e institucionales, no a inversores minoristas. La apertura del capital riesgo a minoristas a partir de importes como 10.000 euros puede ser una oportunidad para ampliar el acceso a esta clase de activo, pero debe hacerse con estructuras adecuadas, total transparencia y una clara comprensión del perfil de riesgo y liquidez. En caso contrario, puede generar expectativas inadecuadas para el inversor no profesional.



