Para muchos expertos existe una fuerte correlación entre bitcoin y los activos digitales con la liquidez global. Según Yves Bonzon, CIO de Julius Baer, estamos ante uno de los segmentos “más sensibles a la liquidez en los mercados financieros”, lo que ha llevado a algunos analistas a interpretar la caída de la cotización de la criptodivisa como una advertencia anticipada de contracción monetaria. En su último análisis, Bonzon recoge este debate planteando cuestiones fundamentales.
¿Han encontrado los inversores la clave para medir las fluctuaciones de liquidez en el sistema financiero?
Bonzon señala que la dinámica reciente de los mercados ha intensificado estas preguntas. Recuerda que recientemente las acciones estadounidenses experimentaron una fuerte caída intradía, después de que se deshiciera el repunte inicial provocado por los resultados de Nvidia. Aunque este tipo de movimientos son poco comunes, subraya que “suelen ir seguidos de fuertes rebotes”.
En el ámbito de los activos digitales, Bitcoin ha entrado en una fase bajista marcada: “ha experimentado una tendencia bajista sostenida, cayendo más de un 30 % desde su máximo reciente”. La evolución del precio, junto con su disociación del oro, ha vuelto a abrir el debate sobre su capacidad para actuar como equivalente digital del metal precioso. Bonzon insiste en que los inversores deben diferenciar entre las correlaciones a corto y largo plazo, ya que a corto plazo la relación puede oscilar de “significativamente positiva a significativamente negativa”, un comportamiento que se intensifica cuando Bitcoin “se negocia como una acción de tecnología de la información de alta beta” en periodos de apalancamiento o desapalancamiento excesivo.
A largo plazo, sin embargo, el CIO sostiene que tanto el oro como el bitcoin tenderán a moverse “en gran medida a la par” mientras los gobiernos occidentales continúen utilizando los mercados de capitales con fines de sanciones, un entorno que favorece una “mayor demanda estructural de activos externos que protejan contra las consecuencias de tales acciones”.
Bonzon añade que, aunque Bitcoin y los activos digitales se encuentran entre los segmentos más sensibles a la liquidez global, eso no convierte necesariamente a la criptomoneda en un indicador adelantado fiable. Explica que su historial relativamente breve ofrece ya un patrón reconocible: tras sus eventos de reducción a la mitad, tiende a iniciarse una fase de consolidación sostenida. A pesar de ello, y en el contexto de la Perspectiva Secular de la firma, Julius Baer continúa considerando a Bitcoin “una cobertura viable a largo plazo contra el dominio fiscal y la devaluación de la moneda fiduciaria”.
Los resultados de las ganancias de NVIDIA desencadenan una montaña rusa en los mercados de valores estadounidenses
El informe contextualiza el comportamiento reciente de los mercados tradicionales. Las acciones estadounidenses sufrieron recientemente una sesión excepcionalmente volátil: tras un comienzo impulsado por los resultados de Nvidia, el S&P 500 “abrió con una subida de más del 1%”, para posteriormente protagonizar “una reversión intradía masiva” y cerrar en negativo.
El Nasdaq 100 vivió un movimiento aún más extremo, con “un rango de negociación intradía poco común de más del 4%”. Se trata de episodios muy poco habituales: “Desde el año 2000, solo han ocurrido ocho episodios de este tipo”, recuerda Bonzon. Sin embargo, todos ellos han sido históricamente seguidos por rebotes medios del 16% en los 100 días posteriores. Desde esa jornada, ambos índices de referencia han encadenado tres días consecutivos de recuperación.
Otros indicadores también mostraron señales de estabilidad fueron el NYSE Securities Broker/Dealer Index, que acaba de rebotar en su media móvil de 200 días; y el VIX, que según el experto se calmó, cotizando solo ligeramente por encima de su nivel promedio a largo plazo de 20.
En los mercados de renta fija, Bonzon destaca que el Índice de Estimación de Volatilidad de Opciones de Merrill Lynch (MOVE), que refleja la volatilidad implícita en el mercado de bonos del Tesoro estadounidense, “se está comportando bien”, situándose por debajo de los 80 puntos. Señala también que ni los rendimientos nominales ni los reales de los bonos estadounidenses han mostrado movimientos significativos en las últimas sesiones, mientras que las expectativas de inflación permanecen estables. Una estabilidad similar se observa en el índice del dólar estadounidense, que se mantiene alrededor de los 100 puntos, y en el precio del oro, que continúa evolucionando de manera lateral dentro de un rango de entre 4.000 y 4.200 dólares por onza.
¿Oro digital o Nasdaq con esteroides?
En cuanto a bitcoin, Bonzon detalla que la criptomoneda “ha perdido más de un 30% de su valor desde su máximo histórico anterior a principios de octubre”, después de tocar un mínimo provisional de 80.553 dólares. Paralelamente, los ETFs de bitcoin se encaminan a un mes récord de salidas.
El CIO habla de que en un reciente artículo de opinión en el Financial Times titulado «La señal de advertencia de la caída del bitcoin», Katie Martin escribió que la evolución del precio del bitcoin y los activos digitales en general se está convirtiendo en una señal de alerta temprana de que los mercados se sienten inestables, ya que daría a los inversores, especialmente a los apalancados, una señal anticipada de contracción de liquidez.
La divergencia entre el oro y el bitcoin ha llevado a algunos analistas a concluir que la criptomoneda no es realmente oro digital. Pero Bonzon matiza que esta afirmación podría ser prematura: los inversores en oro suelen operar sin apalancamiento, mientras que gran parte de los inversores en bitcoin, especialmente minoristas, sí lo utilizan. Este desajuste explica por qué, en ciertos periodos, “invertir en bitcoin se asemeja más a invertir en acciones de TI con beta alta”.
Además, advierte que la teoría de Bitcoin como indicador adelantado de liquidez tiene límites: “Si bitcoin se convirtiera en el nuevo indicador de liquidez estadounidense seguido por todos, la señal dejaría de funcionar.”
El argumento a favor del co-movimiento a largo plazo entre el oro y su equivalente digital sigue vigente
Durante su reciente viaje a Singapur y Hong Kong, Bonzon recibió numerosas consultas sobre el destino del mercado cripto. Señala que, pese a la corta historia del activo, se observa “un patrón distintivo” que suele repetirse tras cada halving, marcando el inicio de “una fase de consolidación sostenida”.
A largo plazo, Bonzon prevé que tanto el oro como el bitcoin “seguirán subiendo mientras los gobiernos occidentales sigan instrumentalizando sus mercados de capitales con fines de sanciones”. Esta dinámica prolongaría la demanda estructural de activos externos que protegen frente a la intervención geopolítica.
Como riesgo de cola, el CIO advierte que un eventual acuerdo de paz en Ucrania que incluya la descongelación de activos rusos podría provocar una “repentina toma de beneficios” en activos fuera del sistema.
En los próximos meses, se espera que la elevada correlación entre Bitcoin y las acciones de tecnología estadounidense disminuya, al ser un fenómeno vinculado a la presente fase de consolidación bursátil. Mientras tanto, los indicadores de sentimiento se encuentran “en territorio deprimido” y los de sobrecompra/sobreventa apuntan a “presión de venta avanzada”, lo que deja espacio para rebotes a corto plazo.
En términos estructurales, Bonzon afirma: “Bitcoin debería seguir siendo el ‘token nativo’ original, el único activo digital capaz, en principio, de cumplir la función de oro digital». No obstante, descarta que sustituya a las monedas fiduciarias, pues está “integrado en un sistema monetario deflacionario por diseño y, por lo tanto, es subóptimo como medio de intercambio”.
A pesar de ello, Julius Baer mantiene su tesis central: “Seguimos considerando el bitcoin como una cobertura viable a largo plazo contra el dominio fiscal y la devaluación de la moneda fiduciaria». El CIO concluye recordando que el próximo halving está previsto para mediados de 2028.
