Última actualización: 11:58 / Jueves, 26 Agosto 2021
Entrevista a Paula Rodríguez (fundadora del club)

Arts&Capital Club: donde el arte, las finanzas y los estudiantes de CUNEF se encuentran

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  • Paula Rodríguez, estudiante de ADE y Derecho en CUNEF, se ha involucrado en la difusión y la formación del arte fundando el Art&Capital Club en CUNEF
  • El objetivo es que los estudiantes formen una red de contactos con intereses similares, además de ofrecerles una plataforma para compartir su talento, desarrollar sus habilidades artísticas y concienciar sobre el potencial de arte como vehículo de inversión alternativo
  • Para intentar mitigar los impactos de la pandemia, y las dificultades a las que normalmente se enfrentan los artistas jóvenes, Paula Rodríguez fundó, junto con otros seis jóvenes artistas madrileños, el colectivo KOOVO

A pesar de que a bote pronto el arte, las finanzas y el derecho no tengan muchas cosas en común, lo cierto es que sí son tres pasiones que pueden unirse. Así lo ha demostrado Paula Rodríguez, estudiante de ADE y Derecho en CUNEF, quien, dispuesta a devolver lo que el arte le ha brindado y a explorar medios para compaginar sus principales aficiones, se ha involucrado en la difusión y la formación del arte fundando el Art&Capital Club en CUNEF.

“A lo largo del último año, el arte ha ganado mucha presencia en mi vida y quería compartirlo, pero me costaba encontrar a gente a mi alrededor con mis mismas inquietudes. Por esa razón decidí crear Art&Capital Club, con el objetivo de que los estudiantes formasen una red de contactos con intereses similares, además de ofrecerles una plataforma para compartir su talento, desarrollar sus habilidades artísticas y concienciar sobre el potencial del arte como vehículo de inversión alternativo”, explica en una entrevista con Funds Society.

Desde el club, redactan artículos sobre el mercado del arte y la inversión, recomendaciones culturales e historia del arte y de la música. Además, organizan talleres, charlas con inversores y artistas y escapadas culturales. Paula Rodríguez destaca especialmente la curiosidad que le generó la relación del arte con las finanzas. “Al ser una estudiante de ADE y Derecho, inconscientemente buscaba maneras de rentabilizar mi pasión, y pronto empezó a picarme la curiosidad sobre el mundo de la gestión artística desde un punto más económico. Comencé a informarme y a estudiar el potencial del arte como activo, algo que hasta ahora me era totalmente desconocido”, detalla.

“Es un tema que me resulta apasionante y que no se trata en la carrera. El arte es un activo que, además de proporcionar una rentabilidad económica, ofrece un disfrute personal al inversor, difícilmente alcanzable con cualquier otro activo. A parte de la diversificación de la cartera por su baja correlación con otros activos financieros, fomenta la cultura”, añade.

Si bien la pintura fotorrealista es su pasión dentro del mundo del arte, las inversiones alternativas lo son en la economía, un área en la que tratará de centrar su carrera profesional. “Los conocimientos que he adquirido como presidenta del Art&Capital Club en CUNEF me han despertado el interés en la gestión de patrimonios, especialmente las inversiones alternativas como el arte o las inversiones sostenibles. Pero aún tengo poca experiencia, por lo que no descarto otras áreas de negocio”, confiesa.

El impacto de la pandemia, una de cal y otra de arena

A muchos, la cuarentena vivida en 2020 nos sirvió para parar, reconectar y conocernos un poco más. Exploramos nuevos hobbies, adquirimos costumbres más sanas, leímos, hicimos ejercicio y retomamos hábitos que habíamos dejado enterrados por la rutina frenética.  En medio de este momento histórico, Paula Rodríguez se volcó en el arte, una afición por la que siempre había mostrado interés, pero por la que no apostó al 100% hasta que nos vimos obligados a parar.

“Siempre había tenido un interés por el arte, sobre todo la fotografía, pero no fue hasta la cuarentena cuando empecé a profundizar en la pintura. Mi estilo es el fotorrealismo en blanco y negro. Me inspiro tanto en mi fotografía como en la obra de otros fotógrafos con los que colaboro”, explica. Esta amante de René Mäkelä o Antonio López encontró en la pintura una vía de escape y aprendizaje. “Es una manera de evadirme y relajarme. Puesto que no di clases, es un proceso constante de aprendizaje con cada obra. Cada cuadro es un pequeño reto para perfeccionar mi técnica”, relata.

Sin embargo, su pasión se desarrolló en un momento complicado. La pandemia ha afectado de forma transversal a todos los sectores, pero uno de los más perjudicados ha sido el arte, además, Paula Rodríguez se lamenta explicando que los jóvenes artistas han salido incluso más dañados. “La pandemia tuvo un gran impacto en todo el sector cultural, pero dentro de este colectivo, los artistas jóvenes fueron los mayores afectados. A la dificultad de exponer su obra por su falta de trayectoria profesional, se sumaba la reducción de oportunidades por las restricciones sanitarias y el miedo de los espectadores a acudir a galerías y espacios cerrados”, relata.

Fundación del colectivo KOOVO

Pero no todo ha sido negativo, y la artista madrileña no duda en encontrar un punto positivo. “Cabe mencionar que a raíz de la pandemia han surgido nuevas oportunidades para compartir el arte con apoyo de la tecnología y las redes sociales, que permite tanto dar a conocer nuestra obra como formar una red de artistas y acceder a una mayor audiencia”.

De hecho, para intentar mitigar los impactos de la pandemia, y las dificultades a las que normalmente se enfrentan los artistas jóvenes, Paula Rodríguez fundó, junto con otros seis jóvenes artistas madrileños, el colectivo KOOVO. “Frustrados por la dificultad de mostrar nuestro arte, decidimos unirnos para buscar oportunidades juntos. Además de pintar juntos y realizar colaboraciones, organizamos exposiciones colectivas. Llevamos a cabo Exposiciones Andantes, un movimiento iniciado por tres artistas del colectivo, Carlota Pérez de Castro, Sofía Medina y Patricia de Norverto, que consiste en que una fila de voluntarias -todos en silencio y vestidos de blanco- pasean por la ciudad con las obras colgadas. Como dice el lema de este movimiento, La belleza del arte aparece en el momento en el que se comparte. El objetivo es ofrecer al artista la oportunidad de llegar a su receptor sin necesidad de contar con un espacio físico; al aire libre y sin costes”.

La artista madrileña, que recomienda visitar la exposición de Georgia O’Keefe en el Museo Thyssen- Bornemisza por “la manera en la que combina el estilo figurativo con la abstracción” y el Museo Sorolla por ser uno de sus favoritos, expone ahora mismo en Anica, un restaurante madrileño (Calle Profesor Waksman 5). Pero su trabajo no tardará en traspasar fronteras puesto que pasará los primeros meses del curso de erasmus en una de las principales capitales del arte, París, donde pretende exponer las obras que vaya creando durante su estancia.

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