Última actualización: 12:06 / Lunes, 7 Febrero 2022
Entrevista con Funds Society

Craig MacDonald (ASI): "Los factores técnicos deberían compensar los fundamentales negativos e impulsar oportunidades en crédito con grado de inversión"

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  • Pese a las caídas de principios de año por la pandemia, la mayoría de los sectores de bonos corporativos con grado de inversión se recuperaron y ofrecieron rendimientos positivos en 2020
  • "De cara a 2021, es posible una modesta reducción de los diferenciales debido a las compras del banco central y a un año probablemente de menos emisiones"
  • "Creemos que habrá más flexibilidad por parte de las agencias de calificación para permitir que las empresas y los bancos recuperen las métricas de crédito en 2021 y 2022"
  • En ASI se mantienen largos en bonos del sector financiero, energía y crédito con rating A y cuentan con asignaciones selectivas a títulos de high yield que parecen baratos en términos relativos

A principios de 2020, los bonos corporativos sufrieron caídas pronunciadas debido al impacto de la pandemia. Sin embargo, la mayoría de los sectores del segmento de grado de inversión, incluido el europeo, se recuperaron y terminaron ofreciendo rendimientos positivos a lo largo del año. En esta entrevista con Funds Society, el responsable de renta fija global de Aberdeen Standard Investments y gestor del SLI European Corporate SRI, Craig MacDonald, analiza la coyuntura de esta clase de activo y las oportunidades que puede ofrecer en 2021 teniendo en cuenta que, a su juicio, los factores técnicos, como los programas de compras y las menores emisiones, "deberían compensar los fundamentales negativos".

¿Qué factores macroeconómicos afectaron a los bonos corporativos a nivel mundial en 2020?

El 2020 ha sido un ejercicio turbulento para los mercados, en el que los inversores se han visto empujados a navegar por una especie de montaña rusa. La primera parte del año estuvo dominada por dos sacudidas del mercado: la rápida difusión de la COVID-19 en Europa y Estados Unidos, y la guerra de precios del petróleo entre Arabia Saudí y Rusia que desencadenó una corrección de proporciones históricas. La gravedad de la pandemia generó niveles de volatilidad que no se habían experimentado desde la crisis financiera mundial.

Otro de los principales acontecimientos fueron las elecciones en EE.UU. A medida que se acercaba la fecha, los mercados de bonos corporativos comenzaron a tambalearse debido al nerviosismo de los inversores, temerosos por el rápido aumento de los casos y de las posibles demoras de nuevos estímulos. Los demócratas no tomarán posesión del cargo hasta el 20 de enero, pero el foco ya se ha centrado en sus posibles políticas.

Además, los inversores de renta fija siguen operando en un entorno de bajos rendimientos. Sin embargo, es importante destacar que este cambio a la baja no es algo nuevo, ya que la caída de la rentabilidad de los bonos gubernamentales se remonta a los últimos 30 años.

¿Ha sido un buen año para invertir en esta clase de activos?

A pesar de las caídas experimentadas a principios de año como resultado de la pandemia, la mayoría de los sectores de bonos corporativos con grado de inversión, incluido el europeo, se recuperaron y ofrecieron rendimientos positivos en 2020, ayudados por la caída de los rendimientos de los bonos gubernamentales y las políticas monetarias y fiscales.

El crédito estadounidense ha sido el que más ha destacado (con y sin cobertura), y en el futuro es una clase de activo que creemos que más inversores europeos deberían considerar. En el punto álgido de la pandemia, hacia el final del primer trimestre, se produjo un drástico aumento de los diferenciales, que reflejaba el empeoramiento de las expectativas de crecimiento mundial hasta un escenario de recesión. Los bancos centrales reaccionaron con rapidez con el fin de proporcionar la tan necesaria liquidez y mantener el funcionamiento de los mercados. Los diferenciales de crédito europeo de grado de inversión comenzaron a estabilizarse tras el anuncio del programa de compras de emergencia del BCE. Ahora se han recuperado y las valoraciones actuales ya no parecen baratas.

De cara a 2021, creemos que es posible una modesta reducción de los diferenciales debido a las compras del banco central y a un año probablemente de menos emisiones, en un entorno en el que la liquidez de los balances se sitúa en máximos de varios años. Estos factores técnicos deberían compensar los fundamentales negativos de un crecimiento económico más débil y cualquier otra ola de propagación del virus.

¿Cómo ha cambiado el COVID-19 el panorama para las empresas europeas? ¿Están preparadas para explotar las tendencias que se han acelerado en ciertos sectores, como el tecnológico o el sanitario?

Muchas empresas siguen sintiendo las consecuencias de la pandemia, y su comportamiento depende de la fuerza actual de la recuperación: si los problemas resurgen, podríamos enfrentarnos a nuevos confinamientos. De cara al futuro, creemos que las empresas intentarán centrarse en la reparación de los balances y, dado que el año pasado la calidad del crédito empresarial se deterioró a un ritmo récord, creemos que habrá más flexibilidad por parte de las agencias de calificación para permitir que las empresas y los bancos recuperen las métricas de crédito en 2021 y 2022.

Sin embargo, la reparación de los balances llevará tiempo. El apoyo sin precedentes de gobiernos y bancos centrales en 2020 proporcionó liquidez a los mercados para asegurar que siguieran funcionando, pero no ayudaron a las compañías a proteger sus balances. La recuperación empresarial reflejará las acciones de los equipos de gestión y su voluntad de reducir los costes y los gastos.

¿Qué oportunidades podemos encontrar en el crédito del euro?

Nuestro posicionamiento actual refleja las oportunidades que creemos que existen: estamos largos en bonos del sector financiero, energía y crédito con rating A y algunos títulos defensivos dado el gran aumento del apalancamiento y la posibilidad de que varias empresas se vean respaldadas por una financiación barata. Para compensar esto y teniendo en cuenta el nivel en el que están los diferenciales en grado de inversión, tenemos asignaciones selectivas a títulos de high yield que parecen baratos en términos relativos y nos sigue gustando el mercado de bonos híbridos, en particular las empresas de servicios públicos estables que también es probable que se beneficien de la menor emisión técnica en los próximos 12 meses. Debido a que todavía hay muchos riesgos e incertidumbre, es primordial llevar a cabo una selección cuidadosa del crédito en 2021.

¿Qué puede ofrecer el fondo Standard Life European Corporate Bond SRI en este sentido?

Nuestro proceso de inversión para el crédito de grado de inversión es intensivo en análisis y se construye con un enfoque central de "selección de activos adaptada al entorno general". Éste se centra en una selección bottom-up, que fundamentalmente añade valor del riesgo crediticio idiosincrásico mientras ajusta el riesgo general y los temas dentro de la cartera a través de una cuidadosa evaluación de los catalizadores macro y geopolíticos. Esto nos permite obtener un rendimiento superior en diferentes entornos de mercado y ofrecer un exceso de rentabilidad constante.

En el clima actual, la gestión de los riesgos, incluyendo los ESG, da una idea de la calidad de la gestión y la sostenibilidad de una empresa a largo plazo. Este fondo cuenta con una cartera de bonos corporativos europeos con grado de inversión gestionada activamente, que busca ofrecer un rendimiento a largo plazo mediante la asignación de capital a empresas que demuestren una sólida gestión de sus riesgos y oportunidades en materia de ESG. El objetivo es invertir en empresas que hagan lo correcto para crear carteras que ayuden a nuestros clientes a alcanzar sus objetivos financieros a largo plazo.

De cara a 2021, ¿cómo espera que se comporte el crédito europeo?

Con las recientes noticias positivas en Europa en relación con el despliegue de una vacuna, creemos que los mercados europeos tienen ahora un camino mucho más claro hacia la normalización, lo que supera los factores negativos a corto plazo de las segundas olas de virus y el menor crecimiento económico. Además, el BCE dio una nueva señal de apoyo comprometiendo un estímulo adicional durante diciembre, que beneficia a los bonos corporativos con grado de inversión europeos. Esta es otra indicación del apoyo inquebrantable del BCE para ayudar a las economías a recuperarse del impacto de la pandemia.

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