Los activos financieros globales alcanzaron la cifra récord de 268,4 billones de euros en 2025, lo que supone un crecimiento del 8,6% respecto al año anterior, a pesar de un entorno geopolítico y económico complejo, según la 17ª edición del Global Wealth Report de Allianz, que analiza los activos y las deudas de los hogares en cerca de 60 países.
La creación de riqueza avanzó en “piloto automático”, impulsada por los mercados de renta variable -responsables de 4 de cada 5 euros de riqueza adicional-, mientras que el ahorro neto cayó un 5,4% hasta los 4,1 billones de euros. Sin embargo, el impacto de la inflación matiza este récord: aunque los activos financieros nominales han crecido casi un 50% desde 2019, el crecimiento real es de solo un 23%, dejando el poder adquisitivo apenas un 5% por encima de sus niveles de 2021.
“La riqueza global alcanzó otro récord en 2025, pero eso es solo la mitad de la historia. Desde 2019, los activos financieros nominales han crecido un 50%, pero en términos reales, descontando la inflación, solo han crecido un 23%. La situación es peor en Europa Occidental, donde los activos financieros en términos reales han subido un 0,5% respecto a 2019. Es un 21% en Norteamérica y un 70% en China”, señala Ludovic Subran, economista jefe y director de inversiones de Allianz.

La composición de las carteras marca la diferencia
La evolución de 2025 vuelve a poner de manifiesto la creciente importancia de cómo distribuyen los hogares sus ahorros: a escala mundial, los valores aumentaron un 12,4%, más del doble que los depósitos (5,7%) o los seguros y pensiones (5,0%), elevando su peso dentro de los activos financieros globales hasta un máximo histórico del 46,9%. Los hogares norteamericanos, con un 60,7% de sus carteras invertidas en valores, se beneficiaron especialmente del comportamiento de los mercados. En concreto, la región generó el 51,4% del incremento mundial de los activos financieros.
La diferencia adquiere especial relevancia a largo plazo: durante la última década, las revalorizaciones de los activos han representado el 71% del crecimiento de los activos financieros en Norteamérica, frente al 36% en Europa Occidental, reflejando el impacto de invertir el ahorro frente a mantenerlo en cuentas con bajos intereses.
La IA, próxima fuente de riqueza y de nuevos riesgos
Allianz Research estima que los activos financieros globales podrían crecer alrededor de un 9% en 2026. A medio plazo, sin embargo, el escenario se vuelve más complejo ante un menor crecimiento económico, una inflación persistente, la fragmentación de la economía mundial y los elevados niveles de deuda pública. En este contexto, la inteligencia artificial puede convertirse en un factor determinante para la próxima etapa de creación de riqueza. “Las mejoras de productividad y rentabilidad asociadas a esta tecnología podrían sostener los rendimientos de los activos, aunque la creciente dependencia de mercados impulsados por las expectativas sobre la IA introduce también nuevas vulnerabilidades”, indica el informe.
La firma destaca que con el S&P 500 acumulando una subida cercana al 95% desde finales de 2022, una parte significativa del reciente aumento de la riqueza descansa sobre valoraciones elevadas y expectativas relacionadas con la inteligencia artificial. Según los cálculos de Allianz Research, una corrección del 25% del S&P 500 podría reducir en alrededor de 27 billones de dólares la riqueza de los hogares estadounidenses durante el año del impacto, equivalente a casi el 14% de su patrimonio neto total. Esta caída afectaría a la confianza y al consumo y empujaría a la economía estadounidense a la recesión.
El desarrollo de la IA plantea, además, una cuestión distributiva sobre quién participa de la riqueza generada por esta transformación. “La IA podría convertirse en el próximo gran motor de riqueza, pero la pregunta clave es quién tendrá participación en ella. A medida que la IA potencialmente desplace más la creación de valor hacia el capital, una mayor participación en los retornos de capital y políticas que ayuden a los trabajadores a adaptarse serán clave para que el dividendo de riqueza de la IA se reparta más ampliamente”, afirma Katharina Utermöhl, directora de Investigación Temática y de Políticas en Allianz Research.




Por Antonio Sandoval