Ramiro Iglesias, CEO y co fundador de Crescenta, resalta en esta entrevista con Funds Society el carácter democratizador de la firma y su firme convicción por la transparencia de cara al cliente. La firma acaba de lanzar su último producto, el Crescenta S.A. Sicav ELTIF Private Equity Access I, un fondo de fondos concentrado, con formato ELTIF y domiciliado en Luxemburgo que permite inversiones desde 5.000 euros. Tras una «exigente» fase de negociación con gestoras internacionales, este fondo ofrece la posibilidad de invertir en los productos de siete firmas de renombre internacional. En su primera semana de comercialización, Iglesias admite que este producto ha despertado el interés de «perfiles muy distintos».
La relación con los reguladores en este proceso también ha sido muy estrecha. De hecho, es otra de las señas de la firma, pues, según Iglesias, «la democratización bien hecha del capital privado solo es posible con la industria y los supervisores remando en la misma dirección».
Crescenta ha rebajado el importe mínimo de inversión de su nuevo producto, el Crescenta S.A. Sicav ELTIF Private Equity Access I. ¿Qué razones les ha llevado a tomar esta decisión?
Es la consecuencia natural de la misión con la que nació Crescenta: democratizar el acceso al private equity de máxima calidad. Hasta ahora, la normativa española de los fondos de capital riesgo (FCRs) fijaba una inversión mínima de 10.000 euros y un patrimonio financiero de 100.00 euros. La estructura ELTIF, diseñada precisamente por la Unión Europea para acercar los mercados privados al inversor minorista, nos permite eliminar esa barrera. Ahora bien, hemos querido hacerlo con responsabilidad. Podríamos haber bajado el mínimo mucho más, pero hemos decidido mantenerlo en 5.000 euros y exigir unos ingresos brutos anuales de al menos 50.000 euros. Queremos que el inversor que entre lo haga de forma informada, con un peso razonable en su patrimonio y entendiendo la naturaleza ilíquida y de largo plazo del activo. Democratizar no es trivializar: es abrir la puerta progresivamente manteniendo la calidad del producto y la protección del inversor. Además, el desembolso es gradual: están previstas cinco llamadas de capital, una al año, y la primera es del 20% del compromiso. Es decir, quien entre con el mínimo desembolsará inicialmente 1.000 euros. Eso hace el acceso aún más asumible sin desvirtuar el funcionamiento del private equity.
¿Por qué no han optado por el formato evergreen a la hora de diseñar este fondo de inversión?
Porque nuestra prioridad es que el inversor minorista acceda exactamente al mismo private equity que un institucional, no a una versión descafeinada. El formato cerrado tradicional, con compromisos y llamadas de capital, es el que ha generado históricamente las rentabilidades que hacen atractivo este activo. Los vehículos evergreen tienen su lugar en el mercado, pero para ofrecer ventanas de liquidez obligan a mantener colchones de tesorería o activos líquidos que diluyen la rentabilidad y pueden generar en el inversor una expectativa de liquidez que no siempre casa con la naturaleza del subyacente. Nosotros preferimos ser transparentes: esto es una inversión a diez años, ilíquida, y a cambio el 100% del capital trabaja en la estrategia. Las distribuciones llegarán de forma progresiva a medida que los fondos subyacentes materialicen sus inversiones, como en el private equity de toda la vida. En definitiva: hemos usado el envoltorio ELTIF para bajar las barreras de entrada, no para cambiar la esencia del activo.
¿En qué activos invierte el fondo?
Es un fondo de fondos concentrado: entre cinco y siete fondos de gestoras internacionales con décadas de experiencia. La estrategia combina tres pilares del private equity: buyouts, growth y secundarios, lo que aporta diversificación por estrategia y también por añadas. La exposición es global y multisectorial con exposición en salud, tecnología, industrial, entre otros, y cubre distintos segmentos por tamaño de compañía: lower-mid market (compañías de hasta 100 millones de valoración), middle market (entre 100 y 1.000 millones) y, en menor medida, large cap. El objetivo es construir una cartera equilibrada con un tamaño objetivo de 35 millones de euros, una TIR neta anual objetivo del 15%* y la aspiración de duplicar la inversión en el horizonte de diez años del fondo.
¿Cómo ha sido la experiencia de negociar con las grandes gestoras la entrada en sus fondos para diseñar la cartera del Crescenta S.A. Sicav ELTIF Private Equity Access I?
Exigente, y eso es precisamente lo que le da valor. En el segmento alto del private equity, el acceso no se compra; se negocia y se gana. Estos fondos están sobresuscritos, con su capacidad comprometida con planes de pensiones, fondos soberanos y endowments que llevan décadas con ellos. Cuando abren un hueco, eligen ellos. Nuestro trabajo ha sido demostrar que Crescenta merece ese hueco: qué tipo de inversores traemos, con qué procesos y con qué compromiso de continuidad. El caso de Clayton, Dubilier & Rice, lo ilustra bien. El nombre nos llegó de uno de los grandes family offices de España, con acceso a prácticamente cualquier gestor del mundo y ningún incentivo para vendernos nada: cuando les preguntamos con qué pocos gestores se quedarían, respondieron sin dudar que CD&R. A partir de ahí vino lo importante: estudiar la casa a fondo, insistir y construir la relación. Tres años de trabajo antes de un solo euro invertido. CD&R se fundó en 1978 y ha atravesado la crisis de las cajas americanas, la burbuja .com, la crisis de 2008, la pandemia y el ciclo de subidas de tipos más brusco en 40 años. La mayoría de las firmas de su generación ya no existe. Pero lo que les distingue es el modelo: prácticamente inventaron la figura del operating partner, incorporando a ex consejeros delegados de grandes corporaciones para transformar las compañías desde dentro. Su tesis es que la mejor forma de ganar dinero es construir mejores negocios, y en el ciclo actual eso importa: cuando el retorno depende de mejorar el margen operativo de una compañía real, y no de que bajen los tipos o se expandan los múltiplos, sigues teniendo trabajo que hacer. Ese es el estándar de gestor al que damos acceso con este fondo: historial de décadas y añadas realizadas, no hipótesis. Es una forma de invertir radicalmente distinta a comprar un fondo del montón.
¿Qué objetivos, en general, tienen para el fondo?
Nuestro objetivo de tamaño del fondo es de 35 millones de euros. Más allá de la cifra, este fondo tiene para nosotros un valor estratégico: es nuestro noveno vehículo y el primero que baja del umbral de los 10.000 euros, así que es la prueba de que el modelo de democratización puede dar un paso más sin renunciar a la calidad. El fondo está diseñado para una diversidad de perfiles muy amplia, desde el ahorrador minorista que invierte por primera vez desde un ticket más asequible hasta el cliente con alto patrimonio recurrente que sigue ampliando su exposición a los mercados privados con nosotros. Con este fondo satisfacemos una demanda latente.
¿Qué feedback han recibido de los clientes en los pocos días de comercialización del fondo?
Ha sido una primera semana de muchísima actividad, y eso nos confirma que hemos acertado con el producto. Es pronto para hablar de números, pero el interés ha sido inmediato y muy transversal, con perfiles muy distintos acercándose al fondo desde el primer día. El feedback se concentra en tres cosas. Primero, la variedad de oportunidades de inversión: con un solo compromiso se accede a una cartera diversificada por estrategia, geografía y sector. Segundo, nuestros procesos: el cliente percibe rigor en cómo seleccionamos, cómo explicamos y cómo acompañamos. Cuando ves las gestoras a las que dará acceso este fondo, la decisión de inversión se toma con otra convicción. Y tercero, la transparencia: contamos con claridad qué se compra, cómo se desembolsa y qué implica invertir en un activo ilíquido. Al final, lo que queremos construir va más allá de un fondo: una comunidad de inversores entendidos, que valoren la calidad y la especialización. En Crescenta nunca vamos por la vía rápida y fácil; preferimos innovar, y lo hacemos con la tecnología, la estructuración de producto (este ELTIF o el FIL traspasable son buenos ejemplos) y la formación del inversor. Ese es el estándar con el que hemos lanzado este fondo y con el que seguiremos creciendo.
¿Cómo ha sido la colaboración con el supervisor en el proceso de diseño del fondo?
Al tratarse de una estructura luxemburguesa, hemos trabajado más estrechamente con la CSSF, el supervisor de Luxemburgo. Y ha sido un proceso tan exigente como enriquecedor. La CSSF no sólo analizó con mucho detalle el fondo, sus características y la cartera objetivo; también quiso conocer a fondo Crescenta: nuestro histórico, nuestras métricas y nuestra forma de trabajar. Solo después de ese análisis en profundidad nos autorizó para estructurar el vehículo. Para nosotros esa autorización tiene un valor que va mucho más allá de este fondo: supone que una gestora española ha pasado el examen de uno de los supervisores de referencia en Europa. En cuanto a la CNMV, que es nuestro supervisor como gestora, nuestra relación se apoya en un principio muy simple que no va a cambiar nunca: nuestro objetivo ha sido y será siempre cumplir con nuestra responsabilidad de gestionar la inversión colectiva de manera adecuada, con las máximas garantías de protección e información para el inversor. Por ejemplo, cuando la CSSF nos validó el fondo, lo compartimos con la CNMV. Creemos que la democratización bien hecha del capital privado solo es posible con la industria y los supervisores remando en la misma dirección.
*Las cifras presentadas hacen referencia a resultados históricos simulados. Los rendimientos pasados no constituyen un indicador fiable de resultados futuros. Periodo de referencia: Fondos de añadas anteriores a los fondos subyacentes o a los fondos considerados como sustancialmente idénticos, cuyos periodos de inversión hayan finalizado, en períodos completos de doce meses. Fuente de información: Gestoras de los fondos considerados a efectos de la simulación. Las inversiones de capital privado conllevan riesgos significativos que el inversor debe ser capaz de evaluar. Más información en crescenta.com/condiciones.



