La gestora VanEck lanza hoy el VanEck Agribusiness UCITS ETF, un ETF que invierte a escala global en el sector del agronegocio, con el objetivo de ofrecer una exposición repartida a lo largo de la cadena de valor agrícola, en un sector respaldado por una demanda estable, que atraviesa un cambio gradual y de largo plazo. El fondo cotiza en Xetra y LSE.
Agronegocio es un sector que abarca desde las semillas, los fertilizantes y los productos químicos agrícolas, los equipos y la maquinaria de riego, la sanidad animal, la ganadería, la acuicultura y la pesca, hasta el cultivo de cosechas y el comercio de productos agrícolas. El ETF replica el índice MVIS® Global Agribusiness Index (MVMOOTR), que invierte en empresas de agronegocio en lugar de en las propias materias primas agrícolas, captando el sector a través de las acciones de las empresas que están detrás de la producción de alimentos. El índice se recompone trimestralmente; se lanzó en julio de 2012. Su objetivo es cubrir el 90 % de la capitalización bursátil del free float del universo elegible.
Desde la firma han destacado que el sector de agronegocio «está impulsado por un contexto estructural favorable a largo plazo«. Las Naciones Unidas prevén que la población mundial aumente desde los 8.200 millones en 2024 hasta un máximo de alrededor de 10.300 millones a mediados de la década de 2080, mientras que la superficie agrícola mundial alcanzó su máximo en torno al año 2000 y desde entonces se ha estabilizado. Cerrar la brecha entre una superficie cultivable limitada y una demanda creciente exige mayores rendimientos y, cada vez más, una agricultura de precisión. La variabilidad climática intensifica esta presión: los suelos más cálidos y las lluvias más intensas aceleran las pérdidas de nitrógeno y, a escala mundial, los cultivos ya solo absorben alrededor de la mitad del nitrógeno que se les aplica. Un metaanálisis de 2023 publicado en Nature Communications sugiere que una mejor gestión de los nutrientes podría elevar esa proporción hasta cerca de tres cuartas partes. Esto impulsaría una mejora en la genética de las semillas, fertilizantes más eficientes y una aplicación de insumos más precisa. Se trata de cambios graduales, que se desarrollarán a lo largo de varias décadas. Por eso el tema es estable en lugar de especulativo y resulta especialmente relevante en el actual entorno de patrones comerciales cambiantes y cadenas de suministro frágiles.
Para los inversores, el argumento más convincente es el papel que el sector puede desempeñar dentro de una cartera. «La demanda de alimentos es intrínsecamente estable, y el consumo se mantiene relativamente constante a lo largo de los ciclos económicos», explica Martijn Rozemuller, Head of Europe de VanEck. Con el tiempo, muchas empresas del sector han sido capaces de trasladar el aumento de los costes de los insumos a lo largo de la cadena de valor, aunque esos mismos costes pueden comprimir los márgenes en otros puntos. «En este sentido, una inversión en agronegocio puede amortiguar la cartera cuando la economía se debilita o aparecen cuellos de botella en el suministro, aunque las rentabilidades puedan variar».
El VanEck Agribusiness UCITS ETF ofrece exposición a empresas actualmente consolidadas y reconocidas a escala mundial que, en el momento de su inclusión, aspiran a generar al menos el 50% de sus ingresos en el sector agrícola y desempeñan un papel clave en la cadena de suministro. La cartera concentrada, compuesta por unos 50 valores, abarca tanto mercados desarrollados como emergentes, reflejando el carácter internacional de la producción de alimentos. «Aquí se invierte en la economía real», añade Rozemuller. «El ETF ofrece una exposición limitada a los sectores de alto componente tecnológico que dominan, a día de hoy, los índices generales», concluye.



