El sentimiento de mercado y entre los expertos de las firmas de inversión es claro: el Banco Central Europeo (BCE) tiene argumentos suficientes para justificar un nuevo endurecimiento monetario. Por lo tanto, de cara a la reunión del BCE de septiembre, se espera que anuncie una subida de tipos, hasta el 2,5%.
“La decisión está completamente descontada por el mercado y responde a la persistencia del shock energético, en un contexto en el que la economía de la eurozona está mostrando una resistencia mayor de la prevista. Más que el movimiento de septiembre, la atención estará en las señales sobre los próximos pasos. Christine Lagarde probablemente mantendrá un tono prudente, reiterando que las decisiones se adoptarán reunión a reunión y en función de los datos. El objetivo será conservar toda la opcionalidad posible y evitar presentar esta subida como el inicio de un ciclo prolongado de endurecimiento monetario”, afirma Germán García Mellado, gestor de Paradigma Flexible Bonds y Paradigma High Income Bonds en A&G Global Investor.
En opinión de Mellado, aunque las últimas decisiones se han adoptado con bastante consenso, comienzan a apreciarse mayores diferencias dentro del Consejo de Gobierno. Según su visión, los miembros más restrictivos pueden defender otra subida en diciembre, hasta el 2,75%, apoyándose en la persistencia del shock energético y en la resistencia de la economía. En cambio, las posiciones más moderadas argumentarán que no debería llevarse la política monetaria a terreno claramente restrictivo mientras el repunte inflacionista continúe concentrado en la energía y no aparezcan efectos de segunda ronda.
“El listón para sorprender al mercado es, en cualquier caso, elevado. Los inversores ya descuentan una subida adicional en diciembre, un tipo de depósito próximo al 3% en 2027. Por ello, será difícil que Lagarde genere una reacción adicional de carácter restrictivo. La reunión de septiembre parece resuelta; la verdadera incógnita será si el BCE valida las expectativas del mercado para los próximos meses o intenta contenerlas”, asegura el experto de A&G Global Investor.
Los argumentos
Pero, ¿qué argumentos hay para la subida de tipos en la reunión de septiembre? Por un lado, tal y como recuerda Cristina Gavín Moreno, jefa de Renta Fija en Ibercaja Gestión, el tono más restrictivo de lo anticipado del Consejo de Gobierno del BCE del pasado mes de julio, que se conoció hace unos días, ha servido para confirmar no solo la subida de septiembre, sino para empezar a pensar que no es descartable que veamos otra subida adicional antes de que finalice 2026.
Los miembros más hawkish como Schnabel o Lane han manifestado su preocupación por los niveles de inflación, y han recalcado la necesidad de mantener una política monetaria levemente restrictiva para luchar contra la evolución negativa de los precios derivada de los elevados costes energéticos. La reunión del próximo día 10, incluirá además nuevas proyecciones macroeconómicas por parte de la Autoridad Monetaria Europea que debería darnos más visibilidad de cara a la parte de final de año en relación a lo que podemos esperar en materia tanto de crecimiento como inflación”, apunta Gavín.
En este sentido, el último dato de inflación interanual de la eurozona publicado, que subió del 2,9% al 3,3% en agosto, no fue una buena noticia. “Además, la reciente escalada de la tensión bélica en el estrecho de Ormuz continúa elevando los precios energéticos, con el barril de brent acercándose de nuevo a los 100 dólares y el precio del gas en máximos desde 2023, lo que no ayuda a pensar que la inflación va a volver al objetivo del 2% en un futuro próximo”, señala Luis Merino, director de Estrategia y Análisis Macro de Santalucía Asset Management.
Adicionalmente, sostiene que “la actividad económica en Europa continúa mostrando cierta resistencia, habiéndose revisado al alza el crecimiento del segundo trimestre hasta el 1,2% interanual, impulsado por el gasto familiar y el fuerte crecimiento en Irlanda y España”.
Por último, Merino defiende que el actual contexto macroeconómico y geopolítico “obliga al BCE a continuar endureciendo su política monetaria, tal y como han ido comentando diversos miembros en los últimos días, muy en línea con el mercado, que tiene cotizada una subida de tipos para la próxima reunión”.
Luis Merino concluye que, de cara a las próximas reuniones, “habrá que ir observando los efectos de segunda ronda que puedan generarse por las tensiones en las cadenas de suministro globales para vislumbrar si es necesario o no otra subida de tipos antes de que finalice el año”.
Más allá de septiembre
En este sentido, desde PIMCO consideran que, tras la subida de septiembre, asistiremos a una pausa prolongada. Aunque advierte de que la aparición de cualquier riesgo para las expectativas de inflación podría llevar al BCE a continuar con las subidas de tipos. “Si, efectivamente, el BCE puede dar por concluido su ciclo de subidas de tipos en el 2,5%, creemos que tratará de preservar un valioso margen de actuación mediante la política monetaria convencional y es poco probable que revierta estas subidas el próximo año”, apunta Konstantin Veit, gestor de carteras de PIMCO.
Para Veit, cualquier subida adicional situaría el tipo de la facilidad de depósito por encima del límite superior de las estimaciones del BCE para el tipo neutral y probablemente requeriría un nuevo shock energético, evidencias de efectos de segunda ronda en los salarios o un desanclaje de las expectativas de inflación, ninguno de los cuales observamos actualmente en los datos.
Sin embargo, para Josefina Rodríguez, economista de Vanguard, es probable que esta sea la última subida, pero reconoce que el umbral para nuevas medidas de endurecimiento sigue siendo bajo. “Nuestra hipótesis de base sigue siendo que septiembre marcará la última subida de este ciclo de endurecimiento. Aunque el crecimiento se ha mostrado resistente, seguimos considerando bajo el riesgo de que se produzcan efectos de segunda ronda. Sin embargo, el equilibrio de riesgos se ha inclinado hacia un endurecimiento adicional. Si los precios de la energía se mantuvieran elevados o la inflación volviera a acelerarse, el Consejo de Gobierno podría aplicar otra subida a finales de este año. Por ahora, esperamos que el BCE mantenga abiertas sus opciones, al tiempo que se resiste a asumir cualquier compromiso firme sobre futuros movimientos de los tipos de interés”, concluye.




Por Beatriz Zúñiga